4 ejercicios súper poderosos para desintoxicar tu relación de malos hábitos

Destierras los malos hábitos que se hayan apoderado de tu relación y siéntete nuevamente en las nubes.

Emma E. Sánchez

Básicamente, un hábito es una costumbre que repetimos una y otra vez, que requiere el mínimo esfuerzo de pensamiento, lo aprendemos y lo realizamos tantas veces que llegamos a perder la conciencia de lo que estamos haciendo. Los buenos hábitos son formidables, pero los malos son tan sutiles que, sin darnos cuenta, pueden llegar a costarnos lo que más amamos.

Si personas en solitario desarrollamos malos hábitos, es muy lógico pensar que cuando vivimos en pareja también lleguemos a desarrollarlos en conjunto. Detectarlos y reconocerlos a tiempo puede ser la diferencia entre conservar una relación o perderlo todo.

Enseguida te comparto cuatro de los más comunes y más destructivos de las relaciones actuales:

1. Dejar de platicar

Durante el noviazgo, o en los primeros años de matrimonio, los miembros de la pareja platican durante largo tiempo y hablan de todo, se sienten bien juntos y se reconfortan mutuamente. Pero el tiempo y el descuido comienzan a formar malos hábitos y se distancian y cuando se dan cuenta, son un par de desconocidos que comparten habitación pero que ya no se conocen porque hace mucho tiempo dejaron de hablar.

2. Anteponer otros a la relación de pareja

Por ejemplo los padres, hijos, amigos, mascotas e inclusive pasatiempos, internet y cualquier otra cosa que les robe el tiempo y la atención que podrían obsequiarle a la pareja. Hace unas generaciones la pareja se iba a la cama y compartían tiempo juntos; luego, cuando la televisión ingresó al dormitorio, se dijo que ese “intruso” afectaba la relación y se recomendaba que la apagaran para solucionar el asunto y hoy el internet, junto con los dispositivos móviles, han simplemente separado a la pareja en todo sentido.

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Procura que el mal hábito de quedarse jugando en línea o revisando las redes ya no tenga prioridad sobre tu pareja.

3. Dejar de hacer cosas juntos

El buen hábito de tener proyectos en común se va desarrollando poco a poco, lentamente, primero por una necesidad y luego por practicidad, hasta terminar en que cada uno tiene sus propios proyectos personales, inclusive de vida, y todo se acabó, hasta la relación conyugal.

4. Olvidar las demostraciones de afecto

Nunca permitas que los buenos hábitos de darse los buenos días, besarse o darse un abrazo al salir de casa y regresar a ella se pierdan. Los hijos deben ver a su padres demostrarse afecto, ser ambles y atentos entre ellos y hacia los hijos. Debemos esforzarnos por reforzar y cultivar los buenos hábitos.

Un hábito se desarrolla y se consolida si lo haces diariamente por lo menos durante un mes. ¿Cuál hábito te gustaría dejar? ¿Cuál te gustaría desarrollar con tu pareja?

Platiquen, retomen las cosas buenas que les hicieron amarse y desarrollar los buenos hábitos, y esta vez ¡jamás los pierdan!

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.