9 consejos que toda madre debe dar a sus hijos antes de la pubertad

Si tu hijo está cumpliendo sus diez años urge que comiences a hablar con él sobre estos asuntos. Después, años después, tal vez sea demasiado tarde o los encuentre inservibles.

Emma E. Sánchez

Nos volvemos madres de un adolescente en un abrir y cerrar de ojos. Y cuando comenzamos a pensar en ello, casi siempre se debe a que ya estamos teniendo problemas con su conducta y nos decimos: “Es que nunca se había comportado así”, “Ahora me contesta, y de mala forma”, “Ya no me obedece”, entre otras frases; entonces, tus ojos se abren a la inevitable verdad: tu niño ya creció, ya dejó de ser un niño propiamente dicho.

La vida es tan buena y generosa que el inicio de la pubertad nos avisa que es el momento de hacer o concluir todo lo necesario con tu niño, porque está a punto de transformarse en todo un hombre; por lo tanto, hay que darle todo lo que necesite para lograr ese hermoso proceso.

¿Qué debe de llevar tu hijo para su mudanza?:

1. Aseo personal, limpieza y orden

Sí, aunque no lo creas o te parezca una cuestión menor, es muy importante que tu hijo se sienta incómodo en la suciedad, el desorden y lo antiestético, de esa manera no sólo será cuidadoso con su presentación y arreglo personal, sino que cuidará el lugar donde vida y el cómo viva, apegado a un orden mental.

Aunque tal vez en la adolescencia veas que justamente hace lo contrario: no se baña, o lo hace muy esporádicamente; tiene su recámara sucia y su mundo de cabeza; pero no te alteres, el río siempre regresa al cauce que lo vio nacer. El problema es cuando en casa nunca se le dio un cauce.

Advertisement

2. La punzante verdad sobre los vicios

Desde pequeños se les debe de enseñar sobre los peligros a los que los puede conducir cualquier vicio o droga.

3. La seguridad en línea, la seguridad en lo real

De continuo hay que hablar del internet, de su uso, abuso, seguridad, consecuencias y filtrado de la información, porque nuestros niños y adolescentes, por su inexperiencia, está visto que son el blanco perfecto de depredadores, abusivos, extorsionadores o incluso llegar a cometer delitos como tener o distribuir imágenes pornográficas. No dejes esto a los maestros y la escuela, es tu responsabilidad.

4. Hablar de los chicos y las chicas

Hay dos privilegios que tenemos los padres: el primero, hablar del amor con nuestros hijos y el segundo, lo encontrarás en el siguiente punto.

Hablar del enamoramiento y del amor con los hijos no debe ser ni tabú ni iniciar la conversación hasta que ya alguien les gustó, es algo que se les debe decir y mencionar en su infancia. Que sean testigos del amor, cuidados y atenciones entre los padres, que vean cómo se tratan y el respeto que se dan, pues para cuando tú lo expliques ellos ya lo habrán visto en acción, seguirán tu ejemplo y buscarán a alguien que los trate como tratas a tu esposo y él te trata.

¿Recuerdas cuando Bambi, en la película homónima, se enamora? Todos dicen que él se “trasroscó” y que ya no hay cura. Al igual que con esta escena del filme, habla con tu hijo antes de que se “trasrosque” y sea demasiado tarde.

Advertisement

5. Y de cómo nacen los bebés, cómo alimentarlos, cambiarlos

Este es el segundo privilegio que ninguna otra persona podrá hacerlo mejor que tú: habla con él de cómo se gesta y nace un bebé, y de todo ese proceso milagroso, así como del cuidado que merece. Habla de todo lo que tuviste que hacer para criarlo, los errores que cometiste y de lo feliz que eres por tenerlo contigo. Inspíralo a que cuide del poder glorioso que tiene de procrear, para que lo utilice en el tiempo y con la persona apropiada.

6. De su futuro profesional

Llena su idea de música, arte, ciencia, letras, números, animales y de todo conocimiento de este mundo; háblale de lo necesaria que es su contribución a la sociedad, a su país y a su familia. Y establece una norma familiar: que termine sus estudios profesionales, que consolide una carrera o cierta formación y educación para que pueda aspirar a un potencial desarrollo.

7. Del trabajo, la prosperidad y la autosuficiencia

Lo mejor que un buen padre puede hacer es preparar a su hijo para que viva sin él y no lo necesite para sobrevivir. Enseñar a nuestros hijos el valor del trabajo, a trabajar y administrar su dinero, les dará la clave de la prosperidad y la autosuficiencia. Nunca pienses que es demasiado joven para comenzar a aprender. Si no lo haces en una edad temprana, en la adolescencia tendrás a un muchacho que no conoce el valor de las cosas, que no sabe obtenerlas y que sufrirá para valerse por sí mismo.

8. De los secretos de familia

Que si es adoptado, que si la tía no es la tía, que si el abuelo o la abuela, que si esto o que si lo otro… Él pertenece a una familia y es su herencia, como quiera que ésta sea. Sé sincero con el adolescente, es la semilla de donde nacerá el hombre seguro y honesto.

9. Cómo emprender el retorno a casa

Tú y yo sabemos que vivir implica caer y equivocarse, implica momentos de tribulación, de prueba constante. Imagina a tu hijo adulto, solo o tal vez con familia, imagínalo apesadumbrado y pasando por pruebas terribles, ¡qué ganas de estar ahí para ayudarlo!, ¡y qué triste no poder hacerlo! Entonces, ¿cómo echarle una mano? Enséñalo a lograr el perdón y a ser perdonado, siembra en su corazón la fe, la esperanza y el amor. Dale hoy tradiciones familiares sanas para que cuando sea grande pueda, por medio de ellas, volver a sentir el amor de su hogar. Dale recuerdos bellos en su infancia para que pueda refugiarse y saber que ha sido un hombre o mujer muy amado, y que sepa que hay un lugar en este universo donde papá y mamá siempre lo estarán esperando.

Advertisement

No te tardes en dar estos consejos a tus hijos. En el capullo de la adolescencia ellos necesitan llevarlos; si lo haces, cuando se abra, emergerá de él un ser hermoso, íntegro, que te traerá mucho gozo. De modo que esmérate en darles muchos consejos y ejemplos, pero sobre todo mucho amor.

Toma un momento para compartir ...

Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.