Mi hijo siempre está aburrido y ya no sé qué hacer

¿Alguna vez has escuchado a tus hijos decir que están aburridos? ¿Que no tienen nada que hacer? ¿Que cualquier juego o actividad les resulta aburrida?

Adriana Acosta Bujan

El aburrimiento es uno de los grandes males en estos días. A pesar de los muchos esfuerzos que hacen los padres de familia –entre los que me incluyo– para mantener activos a sus hijos, resulta que la mayor parte del tiempo ellos son presas del aburrimiento, no importa lo que hagan o dejen de hacer en el hogar o fuera de él, parecería que el resultado siempre es el mismo.

Las mamás emplean su creatividad para que sus hijos continuamente estén desarrollando sus habilidades y enfocando sus energías en cuestiones productivas, pero el esfuerzo a veces no es suficiente, porque siguen firmes en que se aburren todo el tiempo. La principal causa del aburrimiento hoy día, es la adicción a la tecnología: sin el teléfono celular, la tableta o el videojuego, los niños no encuentran nichos de diversión afines. ¿Cómo hacerle?

¿Por qué se aburren? Analiza estos cuatro factores

1. Poco tiempo para sus actividades

En el siglo XXI, la vida cotidiana no solo es rutinaria, sino que en realidad no nos da mucho tiempo libre: levantarse, vestirse, desayunar, asistir al colegio, comer, hacer alguna actividad física, cumplir con la tarea, cenar y dormir, y así se pasan todos los días, por lo menos de lunes a viernes, sin considerar en este itinerario un tiempo para que desarrollen su capacidad creativa.

Si logramos que ellos marquen un horario que incluya actividades que los hagan divertirse y no interrumpimos esa actividad por ningún motivo, difícilmente se aburrirán; la clave entonces es: deja que usen su imaginación. Organiza actividades que les apasionen y que duren entre una o dos horas como pintar, tocar un instrumento, esculpir, practicar algún deporte, cocinar, etcétera.

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2. Les compras todo lo que quieren

Un error que cometemos es comprarles todos los juguetes que quieren. Pero sucede que al tener tantas opciones, pierden el interés con rapidez y desean entonces tener otro; lo digo por experiencia. No es malo ni condenable comprar juguetes, darles un gusto, pero hay dejar que los niños ansíen ese momento y que trabajen por conseguir su obsequio. Después, como recompensa por su buen comportamiento, llegará ese juguete por el cual han trabajado.

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3. Rutina marcada

Es normal que tengamos sumergidos a nuestros hijos en la rutina de actividades extraescolares, que, por no ser permanentes, al terminarse dispondrán de demasiado tiempo libre y volverá el aburrimiento por no saber qué hacer. Enséñalos, por consiguiente, a usar la imaginación para que se entretengan y sean productivos.

Todo juego está hecho para fomentar la destreza y desarrollar la creatividad, de modo que elige algún juego de mesa, saca las pinturas o delega responsabilidades dentro de casa que sean divertidas como bañar a la mascota.

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4. No tienen estimulación

Si tienen un hermano es más fácil que no lleguen a aburrirse, pero si no, como padres debemos de estimular su imaginación y el movimiento, sugerir ideas para jugar o invitar a un amigo a la casa para que comparta sus ideas y se vuelvan cómplices en aventuras y juegos. Otra opción es obsequiarles una mascota con el fin de enseñarles a llevar responsabilidades al asumir su salud, su alimentación y cuidados.

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Aquí el punto es que los padres debemos de estimular y tener la iniciativa para que los hijos desarrollen su creatividad. La baraja de posibilidades es grande, nada más es cuestión de encontrar la adecuada en tiempo, circunstancias, e incluso recurso económicos disponibles. Por último, comparte tu tiempo, tu liderazgo y tus ideas y diviértete con ellos.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias