“Nadie me enseñó a ser papá”, los 5 errores más comunes y nefastos en la crianza de los hijos

Si crees que nadie nos enseñó a ser padres, estás equivocada. Actualmente, hay muchas herramientas a nuestro alcance para mejorar nuestra forma de educar y formar a nuestros hijos. Esta es una.

Emma E. Sánchez

Como si se tratara de una frase hecha para justificar nuestras fallas e ignorancia en la educación y formación de los hijos, muchos padres, al platicar con ellos sobre los problemas de crianza que enfrentan, de manera automática se defienden: “Es que nadie nos enseñó a ser padres”.

Cada vez que escucho esa frase les explico que cada uno, desde que nace, recibe miles y miles de horas-clase sobre maternidad y paternidad de los más grandes maestros que tendremos en la vida: nuestros propios padres.

Y sí, muchas de esas lecciones fueron equivocadas, inclusive nos lastimaron, pero también hubo otras muy buenas que las llevaremos por siempre como grandes ejemplos y sabiduría de vida. El problema viene cuando no reflexionamos sobre las lecciones que tomamos, y cuando “no estudiamos para el examen”. Con el tiempo nos convertimos en padre y madre mostrando todo lo que aprendimos bien y mal para beneficio y perjuicio de los que más amamos: nuestros propios hijos.

Una profesora de la preparatoria, una vez escribió en el pizarrón: “Un buen padre o madre se prepara 20 años antes de que nazcan sus hijos”, y los años me han demostrado que mi maestra tenía razón.

Si al meditar en tu pasado sospechas que recibiste muchas malas lecciones, es seguro que querrás revisar los siguientes cinco puntos y verificar que tú no estás dando también “malas lecciones”:

Advertisement

1. “Una nalgada a tiempo…”

Golpes ya no, por favor. A todos nos causa ahora risas (muchas amargas, llenas de resentimientos o de malos recuerdos) recordar la “chancla voladora” de mamá, el “amigo cinturón” o el cable, la tabla y la manguera, y si seguimos, recordaremos castigos humillantes que nos marcaron. Tus hijos no deben de pasar por esto. La disciplina es disciplina, lo mismo la obediencia y la responsabilidad, pero en definitiva la violencia no es el camino.

La mayoría de quienes fuimos golpeados, golpeamos ahora a nuestros hijos hasta que entendemos que hay otras y mejores formas de educar. Si golpeas, tus hijos te tendrán miedo no respeto, y en lugar de recordar al padre (o madre) con cariño, lo hará con resentimientos.

2. Pagos y chantajes, no orden y firmeza

De las cosas más penosas que hay: pagar por amor, por respeto u obediencia. Si en lugar de abrir tu corazón abres la cartera y siempre hay algo que debas comprar para que hagan la tarea, un trabajo o se porten bien, querida amiga, hay mucho trabajo por hacer y corregir.

3. Método de castigos-premios o la culpa

Seguro has visto algún espectáculo donde algún animal hace un truco y tras realizarlo correctamente el domador le da un premio que, por lo general, es comida. Algo muy parecido sucede cuando premias o castigas a tu hijo para que haga algo: te conviertes en domador, no en padre, ya que degradas a tu hijo a un ente que no razona, no piensa o no entiende.

¿Te suena conocida esto: “¡Yo te doy todo! ¡Nada te falta! Trabajo todo el día por ti! Y me pagas así. Eres un mal hijo y yo una ¡pobre madre!”? Es una crueldad que una mujer manipule a sus hijos (o esposo) con un chantaje que genera culpa. Si lo haces, deja de hacerlo, por favor.

Advertisement

Lee otra perspectiva del no castigo a los hijos: https://familias.com/5329/ser%20padres/mejor-no-castigues-a-tus-hijos

4. Manos ajenas crían a tus hijos

Puedes dar cualquier explicación o razón que nada más a ti te convenza respecto a que dejar la responsabilidad de criar a tu hijo a otra persona es tu única opción. Ya sea una abuela o abuelo, un familiar cercano, una institución o una niñera o nana, ten por seguro que nunca será mejor que tu presencia.

5. Sobreprotección a la orden del día

Sobreprotegerlos es otro acto de crueldad, sin lugar a dudas movido por tu egoísmo y no por el legítimo deseo de amar y cuidar de una persona. Revísate a fondo y descubre tus razones para cortar y desplumar una y otra vez las alas de tu hijo.

Un padre o madre consiente, sabe y entiende esta frase: “El arte de ser padres significa dejar de ser indispensables lo antes posible”. Tenemos a nuestros hijos para que crezcan y se vayan a seguir sus propios sueños. Y piensa en esto último que escribió Dorothy Corkile B.: “Cuando como padre trato de proteger a mi hijo de las consecuencias naturales de su conducta, lo estoy lisiando, estoy obstruyendo su crecimiento”.

Toma un momento para compartir ...

Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.