Ponle límites a tu trabajo y vuélvete más productiva

“El trabajo nunca se acaba, los hijos crecen y se van, no te prives de la bendición de verlos crecer”


Emma E. Sánchez

La gran mayoría de las mujeres con hijos y casadas enfrentan el gran reto de mantener un sano equilibrio entre la vida familiar y el trabajo. Muchas madres, jefas de familia especialmente, necesitan trabajar, inclusive horas extras, para poder sostener a la familia y solventar los gastos. Al final del día, todas nosotras, cuando regresamos a casa nos entristecemos porque nos damos cuenta de las muchas cosas hermosas que nos hemos perdido: pasar tiempo con la familia, cuidar y educar a los hijos, muchas veces es tanto o inclusive más importante que trabajar tiempos extras.

A continuación, te presento algunas sugerencias que te ayudarán a ponerle límites a tu trabajo. Convertirte en una persona más productiva y ten tiempo suficiente para la familia.

Usa tu hora de la comida

¡Para comer y relajarte! Mucho de tu productividad tiene que ver con tu buen estado físico y emocional. No corras, no te estreses, mantén una buena actitud, sonríe y aprende a hacer tu trabajo eficientemente.

No respondas correos o resuelvas problemas de la oficina las 24 horas del día

Pon un límite de horario para tu empleador y tus deberes. Muchos empleados se mueven por temor, sí, por temor a perder el trabajo; por temor al jefe y temor a volver a empezar en otro sitio; temor al cambio y muchas más; por lo tanto, permiten abusos, chantajes y hasta humillaciones. Muévete en tu trabajo con seguridad. Haz tu trabajo tan bien hecho que te conviertas en alguien necesario en tu oficina o puesto de trabajo. Pocos oficios y profesiones reclaman la atención de sus empleados las 24 horas del día los 7 días de la semana y cuando sucede, se ve reflejado en su cheque.

Proponte la meta de no llevar trabajo a casa

Recuerda esta ley de vida: “El trabajo nunca se acaba, los hijos crecen y se van, no te prives de la bendición de verlos crecer”. Tal vez en este momento de tu vida, esto te resulte un poco difícil de aceptar y vivir, pero cuando los niños son pequeños requieren mucho tiempo, amor y atenciones; cuando crezcan ellos no recordarán las comodidades de la casa, lo que faltaba o sobraba, ellos recordarán el tiempo y las cosas que hicieron contigo. Conforme los hijos crecen, podemos dedicar más tiempo al desarrollo de nuestra carrera y a la oficina. Ten paciencia, a todo le llega su tiempo y su lugar. Sé paciente y dale prioridad a lo más importante en este momento de tu vida.

Prefiere la calidad sobre la cantidad

Salvo tu trabajo sea “a destajo” donde se paga según la cantidad, concéntrate en la calidad de tu trabajo. Dedica a cada tarea tu mejor esfuerzo, tu atención, revísalo y avanza a otra tarea. A veces hay trabajos que requieren atender 4 o 5 cosas al mismo tiempo, prioriza por fecha de entrega, urgencia y dedica tiempo a lo que lo requiere.

Sé buena compañera de equipo, manifiesta tus límites y pide ayuda cuando la necesites

Actualmente el trabajo en equipo es prioritario, aprende a trabajar en armonía, desarrolla la comunicación efectiva. Responsabilízate de lo que a ti te corresponde y ayuda en lo posible a tus compañeros. Muchas veces nos piden más y más; en este caso, no temas pedir ayuda y siempre ayuda cuando alguien te lo pida.

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Haz planes con tu familia y amigos y aprende a decir NO

Establece compromisos y planes en tu agenda, cuando tienes algo planeado es más fácil controlar el tiempo en el que sales del trabajo. Cuando ya tienes un compromiso, logras decir que no y arreglas todo para cumplir la cita y no caer en el hábito de trabajar sin límites. Si frecuentemente te proponen trabajo en fines de semana o fuera de tu horario de trabajo, aprende a organizar tu trabajo quedándote una hora extra diariamente o haz los ajustes necesarios para mantener tu fin de semana u horarios con tu familia libres. Si tu trabajo te está requiriendo mucho más de lo que puedes dar, tal vez debas comenzar a considerar otro empleo.

Llega temprano y quédate solo 30 minutos de más, a menos de que sea necesario

Los jefes y patrones toman en cuenta estos dos puntos: no ser impuntual y dedicar un poco más de lo que se requiere, pero es eso, un poco más no tu vida entera. Cuando verdaderamente se requiera tu presencia, tu ayuda o apoyo, no dudes ¡hazlo! Avisa a tu familia tan pronto sepas de la reunión y haz las adaptaciones pertinentes. Solo ten cuidado que esto no se esté repitiendo frecuentemente.

Toma nota de tus logros, aciertos, trabajos terminados y metas logradas

En tu agenda toma nota sencillas de tus logros, de las cosas que has hecho y en lo que has avanzado. Esto te permitirá tener una perspectiva de tu desarrollo y productividad y puede llegar a ser una buena herramienta para solicitar un aumento o una promoción

Sé honesta

Haz lo que debes hacer y un poco más, manifiesta tu honestidad en todas tus acciones, sé digna de confianza y admite tus errores.

Un empleado formal, cumplido, puntual, trabajador y que da resultados siempre será bien valorado. Tu buen trabajo debe ser tu mejor carta de presentación.

Este artículo te será de gran ayuda: ¿Familia + trabajo = caos? Algunos consejos para resolverlo

Tengo esta frase en mi escritorio: “Ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar”. Amo mi trabajo por lo mucho que me da como persona y me recuerda que al final de mis días serán mis hijos los que cuidarán de mí y no mis empleadores, y eso me ayuda a trabajar mejor para pronto volver a casa.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.