El carácter y temperamento infantil, ¿se heredan o se forman?

Conoce cómo enseñar a tu hijo a formar un buen carácter, así fortalecerá sus relaciones con los demás.

Adriana Acosta Bujan

Seguramente en alguna ocasión te habrás encontrado con el niño que hace berrinches en un centro comercial avergonzando a sus padres, o a ese niño que es tímido que le cuesta trabajo decir su nombre, o al niño travieso que es grosero y vengativo. Sin temor a equivocarme, tu primer pensamiento es “Qué feo carácter tiene ese niño”, por lo que desearías que tus hijos nunca se comportaran de esa manera.

Uno de los retos comunes que tenemos los padres en cuanto a la crianza de nuestros hijos es enseñarles desde pequeños a controlar e identificar sus emociones para que tengan un mejor carácter y temperamento. De esa manera podremos asegurar que al crecer no tendrán problemas para interactuar con otros.

Sin embargo, aún no sabemos cómo se forma el carácter, porque hay ideologías arraigadas y paradigmas afirmando que las personas nacen con un cierto tipo de carácter, el cual es parte de su personalidad e identidad, por lo que es difícil cambiarlo.

En este artículo explicaremos qué es el carácter y el temperamento y cómo evitar que tus hijos desarrollen ciertas conductas negativas afectando sus relaciones sociales.

El carácter infantil

El carácter de una persona se va formando desde la niñez, no nacemos con ella. Esta se va formando con la educación que nos dan nuestros padres, de las experiencias que vivimos, de las interacciones con otros y el entorno donde nos desarrollamos.

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Los padres cobran un papel importante para la formación del carácter de sus hijos, ya que ellos son como esponjas que aprenden imitando las conductas de sus padres. El carácter lo va construyendo el niño a través de los esfuerzos que realiza para lograr lo que quiere y de la voluntad que tenga.

Cuando el niño se esfuerza y tienen la voluntad para conseguir lo que desea, irá tomando decisiones conscientes y tomará acciones deliberadas, para alcanzar su objetivo. De esa manera, poco a poco, con base a sus experiencias buenas o malas, formará su carácter.

Pongamos un ejemplo: si un niño quiere jugar toda la noche, y sus padres lo prohíben a base de gritos y maltratos, formará un carácter colérico, es decir, se enojará demasiado hasta conseguir lo que quiere.

Esto no quiere decir que dejemos que los hijos hagan lo que quieren, pues los límites y las reglas deben existir; solo que hay que pedirles las cosas “por la buenas”, explicando los motivos y las razones por las cuales deben hacer lo que se les pide. Así los hijos entenderán los argumentos y evitarán actuar con agresividad.

Cómo ayudar a los hijos a formar un buen carácter

  • Construye un ambiente idóneo para tus hijos, basados en amor, respeto, confianza y apoyo. Cuando los niños se desarrollan en hogares seguros, su carácter será pacífico.
  • Déjales experimentar, es decir, dales un poco de libertad para conocer el mundo que les rodea, así aprenderán de sus errores y en base a su experiencia y voluntad podrán esforzarse para conseguir por sí solos lo que desean, forjando un carácter independiente y decisivo.
  • Proporciona actividades interesantes de acuerdo a su edad y a sus necesidades e intereses.
  • Comunícate de manera amorosa, explica las razones y los argumentos de las cosas que les pides hacer, sin olvidar poner límites.

Temperamento infantil

El temperamento de los niños se forma de manera innata, es decir, ya lo tienen desde que nacen. Suele componerse genéticamente y se manifiesta en los primero días de nacido. El temperamento es la manera en cómo responde el niño a los estímulos externos, manejando sus emociones.

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Por ejemplo: un niño con temperamento activo estará feliz y seguro cuando sus padres realicen muchas actividades durante el día, de lo contrario se sentirá intranquilo.

Ahora bien, existen tres tipos de temperamento que debes conocer para aceptar a tus hijos como son.

  • Adaptables: por lo regular los niños sonríen con facilidad, están tranquilos, aceptan los cambios sin problemas, reaccionan tranquilamente a estímulos externos.
  • Intensos: son niños movidos, hiperactivos, curiosos, son sensibles a estímulos externos y reaccionan con intensidad, son poco atentos.
  • Lentos en adaptarse: Son niños que aprenden rápido las reglas y las rutinas, les cuesta aceptar los cambios pero lo logran con el tiempo, son tímidos y poco activos.

Es importante entender el temperamento de tus hijos para aceptarlos como son, para trabajar con sus características en lugar de imponerles reglas o rutinas que no le van a ayudar a forjar un buen carácter. Enfócate en trabajar con las emociones, así tus hijos aprenderán a identificarlas y controlarlas, eso les ayudará a tener mejor temperamento y carácter.

Ahora ya lo sabes, el carácter se forma con las experiencias y enseñanzas que recibimos en la niñez y el temperamento es innato, lo desarrollamos al estar frente a estímulos externos, es decir, la facilidad o dificultad que tenemos para adaptarnos a diferentes situaciones, estando en distintos entornos.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre y abuela, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias.