6 gestos que muchas mujeres no consideran abuso físico cuando en realidad es un acto criminal

No es tu culpa, tú no lo mereces, no es normal y sí es un delito que puede costarte la vida.

Emma E. Sánchez

María se crio con un padre alcohólico y abusivo que constantemente golpeaba a su madre y sus hermanos. Ella misma sufrió en su infancia y adolescencia su mal genio, groserías y maltrato. Sin embargo, hasta que fue mayor se enteró de que su padre también abusaba psicológica y sexualmente de su mamá.

Se fue de casa muy joven y mientras estudiaba se enamoró de Manuel. Poco tiempo después comenzaron a vivir juntos, porque un bebé venía en camino. Ella dejó los estudios y trabajó hasta que el niño nació, pero el dinero comenzó a escasear y su pareja se irritaba más y más cada día; luego comenzó a gritarle a María y a agredirla de todas las maneras posibles. Ella pensaba que él sólo estaba molesto e irascible por lo difícil de los tiempos que vivían, y que en cuanto se estabilizaran en lo económico todo pasaría.

La madre de María lo supo todo apenas la vio a los ojos. María justificó a Manuel, inclusive explicó que ella lo provocaba, o que se debía a que el niño lloraba, que eran accidentes y que él pronto se disculpaba. Su madre lloró y le rogó que se fuera con ella esa misma tarde, pero María se negó.

La siguiente vez que la mamá de María la vio, fue para identificar su cuerpo y el del bebé: en un arranque, Manuel la había empujado por las escaleras y ella y su pequeño perdieron la vida.

Esta terrible historia se repite con más frecuencia de la que imaginas en muchos países.

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Las siguientes conductas no son normales, son abuso físico y ponen tu vida en riesgo:

1. Nalgadas en el trasero

Parece un gesto inocente, simpático o normal, pero créeme, no es nada sano ni apropiado. Aquí la pregunta es: ¿a ti te agrada que lo haga? Si la respuesta es negativa, esa conducta debe detenerse.

2. Tomarte por los hombros y sacudirte

Lo mismo es si te toma de la ropa y te empuja, te jala o te sacude. Es una agresión directa y amenazante que puedes denunciar. Tú y tus hijos corren riesgo de tener lesiones serias en cuello y cabeza por esta agresión. No la permitas.

3. Jalarte del cabello

No es divertido, normal o cosa de juego, es una agresión directa a tu persona de la que se pueden derivar otras más violentas y dañinas.

A veces creemos que sólo se trata de un enojo simple, pasajero, que no pasará a más, pero eso ocurrirá hasta que tú digas NO, te alejes, lo hagas saber a otros y levantes una denuncia legal.

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4. Arrojarte objetos

Cualquiera podría pensar que toda persona enojada arroja objetos y no pasa a mayores, ¡no es cierto! Las cosas pasan porque nosotros las vamos permitiendo. Lanzar el objeto más sencillo y sin intención alguna puede costarle la vida a alguien.

5. Sujetarte la cara para verte u obligarte a ver algo

Nadie puede tocarte de manera agresiva o violenta, y mucho menos obligarte a nada que tú no quieras hacer. Todos estos acercamientos físicos son violencia pura, no hay nada que justificar o explicar, es una agresión, es violencia y debe denunciarse.

La violencia física casi siempre va de la mano de la violencia psicológica y conducen, por desgracia, a la íntima. No hay nada que justifique ninguna de estas conductas.

6. Te obliga a vestir de cierto modo…

…o a alejarte de tus amistades, familiares e hijos. No hay nada bueno en que alguien obligue a otra persona a vestir, comportarse, hacer, o decir algo que no quiere hacer. Todas estas prohibiciones no son otra cosa más que delitos.

Reconocer estas conductas y que son el inicio de una situación muy grave es de vital importancia.

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Habla con alguien de tu confianza, dile lo que está pasando en tu hogar o en tu relación, y en cuanto te decidas acude a denunciar ante las autoridades o pide ayuda a alguna instancia pública de protección a la mujer. Tu vida y la de tus hijos lo valen.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.