10 hábitos de las personas con infelicidad crónica

La felicidad no es un estado eterno de la ausencia de dolor o pesar, es más bien el poder reconocerla en pequeños momentos y atesorarlos para los días difíciles.

Emma E. Sánchez

Hace unos días, un amigo publicó en su muro que él ubicaba su felicidad en el tiempo que sus hijos fueron pequeños y luego varios de sus amigos comentamos lo que cada uno pensaba sobre su propia felicidad, ya fuera en un tiempo determinado, un lugar, con ciertas personas o inclusive con nosotros mismos.

Lo interesante aquí es que muchos de nosotros identificamos con mucha mayor facilidad la infelicidad que la felicidad.

El Huffington Post comentó la investigación Terman Study de Stanford donde se dio seguimiento a varios individuos durante 8 décadas y que de manera concluyente declaró que “rodearse de gente infeliz acarrea mala salud y una esperanza de vida más corta”.

También la Universidad de Illinois declaró que la felicidad no tiene tanto que ver con el dinero por ejemplo, pues la personas que ganan más dinero (más de 9 millones de euros anuales) solo son un poco más felices que sus propios trabajadores.

Entonces, la felicidad es el producto de los hábitos y la perspectiva con la que se concibe la vida, por ejemplo, la gente que es creyente y practica una religión es más feliz que quien no lo hace.

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Ahora, es muy importante el poder identificar si tú eres una persona infeliz o si convives diariamente con una, esto para evitar que te conviertas en parte de un círculo vicioso de autodestrucción.

Estos son los hábitos sumamente peligrosos de las personas infelices:

Dedicar mucho tiempo y esfuerzo a la adquisición de bienes

La gente que vive en pobreza extrema experimenta un incremento de felicidad cuando sus ingresos mejorar pero esta felicidad se detiene cuando los ingresos anuales superan los 18.000 euros. Interesante ¿verdad? La otra es que cuando logras las posiciones, tampoco se es feliz pue siempre habrá algo más que se desea y en el camino se pierden amistades y hasta familias completas, claro, sin hablar de la salud y la paz espiritual.

Esperar a que sucedan ciertas cosas para entonces ser feliz

Pensar que hasta que te cases, tengas un hijo, termines la universidad para entonces ser feliz. Eso nunca sucede, al contrario, las cosas llegarán y experimentarás una gran decepción cuando al tenerlas te des cuenta de que no eres feliz.

Pasar demasiado tiempo en casa

Eso solo te aislará de amistades, familia y de conocer el mundo. Muchas veces sentiremos ganas de quedarnos en nuestra cama y dejar que el mundo gire sin nosotros y es verdad, el mundo no nos necesita ¡nosotros lo necesitamos! Cuando más triste te sientas, es cuando más debes salir a buscar una amiga o una rzón por la cual seguir viviendo.

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Sentirse y volverse víctima

Todos hemos pasado por circunstancias complicadas y hay gente que verdaderamente ha sufrido tragedias en su vida, pero si lo piensas bien, es más fácil y cómodo hacerse víctima que sobre ponerse, esforzarse y convertirse en un sobreviviente.

Una víctima es quien pierde el control sobre su vida y un sobreviviente es quien lucha contra toda circunstancia antes de entregar el control de su vida.

Ser pesimista

No se trata de ver las cosas siempre rosas sino de poder deshacerse de los pensamientos negativos de nuestra mente y ser realista con ánimo y esperanza.

Esto no solo te hará sentir mejor sino que tu salud lo agradecerá.

Vivir quejándose

No hay nada más terrible que vivir o estar cerca de quien se queja de todo. Quejarse libera un tanto el estrés y nos permite seguir adelante pero quejarse de manera crónica por todo solo fomenta la infelicidad y aleja a los que te rodean.

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Exagerar

Tanto lo bueno como lo malo (pero más lo malo) exagerarlo es perder la perspectiva de la realidad y solo acarrea muchísima decepción.

No mejorar

La gente que no hace nada para mejorarse a sí misma se vuelve un foco de infelicidad para quien le rodea.

Cada uno de nosotros puede encontrar la felicidad haciendo y experimentando cosas nuevas. Hacer ejercicio, regresar a la escuela o comenzar una nueva habilidad puede ser fuente de mucha alegría y entusiasmo.

Ser envidioso

Esta es la clave para fracasar en la vida: envidiar a otros, compararse con ellos y buscar ser lo que no se es. Muy al contrario, la felicidad se encuentra cuando animamos a otros a buscar su felicidad, cuando aplaudimos sus éxitos y nos sentimos satisfechos con lo que tenemos y ayudamos a otros con sinceridad, entonces estaremos experimentando la verdadera felicidad.

¡Anímate a experimentarla!

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.