10 puntos que debes revisar antes de divociarte

El divorcio no siempre es la solución. Antes, reflexiona acerca de estos diez puntos.

Emma E. Sánchez

Nuestros queridos amigos recién habían cumplido 10 años de casados cuando anunciaron que estaban iniciando su trámite de divorcio. Imagino que pensaron que el trámite tomaría unos cuantos meses, por lo que decidieron seguir viviendo en la misma casa en lo que obtenían el divorcio legal.

Ellos pensaron que podrían llevar a cabo la separación civilizadamente y evitar largos litigios, gastos extras, pero sobre todo, hacer más fácil la ruptura de la familia para sus dos hermosas hijas de 9 y 7 años.

Pusieron nuevas reglas de convivencia en su hogar para convivir sanamente “por el bien de las hijas”, pero nada fue fácil, y mucho menos llevadero. La economía se afectó, la pareja dejó de hablarse, y solo se comunicaban por medio de sus hijas. Las amistades se alejaron, los familiares se metieron en problemas al opinar y juzgarlos, pero lo más tremendo fue cuando la hija mayor comenzó a tener problemas serios en el colegio.

Entonces los padres fueron llamados al colegio, donde maestros, psicóloga y directora enteraron a los padres de lo mal que sus hijas lo estaban pasando. Ese mismo día  por la noche, la hija menor fue ingresada al hospital con una crisis emocional.

La pareja se sintió culpable por lo que habían provocado en su hogar. Al día siguiente el abogado les avisó que el divorció ya era un hecho, ellos debían pasar a firmar el acta y su matrimonio sería historia.

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Muchos quienes les conocíamos, hubiéramos asegurado que ninguno se presentaría a firmar, que olvidarían eso de divorciarse y  tras las fuertes experiencias vividas con sus hijas, retomarían su matrimonio y saldrían adelante juntos.

Pero eso no ocurrió.  Ese fin de semana ella se fue de casa.

El divorcio no siempre es la solución

Hay que dejar algo muy en claro: si tu cónyuge es violento, usa drogas o abusa de ti o tus hijos de cualquier manera, debes alejarte inmediatamente. En esos casos, no hay opción, la vida es lo primero.

Si el origen de los problemas de tu matrimonio no son ninguna de las  anteriores, bien podrías revisar las siguientes ideas por las cuales, en verdad, no deberías divorciarte.

1 Orgullo

Pocas cosas hacen tanto daño en una relación  matrimonial que el orgullo. El saber reconocer que se ha cometido un error, ofrecer disculpas y buscar enmendarlo o por lo menos buscar no volver a cometerlo, es posible pero si el orgullo se anida en el corazón bajo pretextos inútiles de “a mí no me va a hacer eso” “ no voy a ceder para que aprenda” o “quien cede es el más débil».

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En este contexto, lo más probables es que ambos deban trabajar en acciones muy concretas como la humildad, el recordar qué fue lo que les enamoró del otro, recuperar la confianza, sincerándose en las cosas donde se sienten vulnerables y entonces el amor hará sus milagros.

2 Egoísmo

Una cosa es el amor propio y otra muy equivoca solo pensar en sí mismo.  Cuando anteponemos el bienestar de nuestra pareja y ella hace lo mismo, entonces la relación matrimonial fluye de manera muy especial, pero cuando cada uno ve por sí mismo y ante pone el “yo” al “nosotros”,  entonces no hay otra cosa más que hablar del cómo nos sentimos y entender de dónde nos nace esta necesidad de solo ver por mí mismo.

Un psicólogo, un ministro religioso o inclusive la misma pareja pueden ayudar cuando hablamos con sinceridad. Verás que lo que un día los separaba, pronto será motivo de unión.

3 El dolor que causa

Quien ha vivido un divorcio podrá hablarte del dolor que se experimenta.  Para muchos significa perder el apetito,  comenzar a cometer error tras error, abusar del alcohol,  refugiarse en relaciones pasajeras, buscar regresar a la etapa de soltería previa a tu boda, encontrar que ya no perteneces a ese tiempo, y para muchos, especialmente mujeres, caer en depresión.

Si ambas partes se están sintiendo peor estando solos, entonces tal vez el divorcio no era la mejor opción.

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4 Superar la culpa es complejo

Otro sentimiento terrible  que parece posterior al divorcio y especialmente en el caso de tener hijos pequeños es la culpa, inclusive los remordimientos. Estos sentimientos se agravan cuando se ven las afectaciones de nuestras malas decisiones.

La culpa aparece principalmente cuando nuestra conciencia nos dice que pudimos haber hecho más, hicimos mal las cosas, actuamos por ego o con orgullo y vemos que pudimos haber evitado las terribles consecuencias de nuestras decisiones.

La culpa se puede superar pero nuestra conciencia nunca se puede callar.

 5 El cambio en el círculo de amigos

Es terrible decirlo, pero cuando una pareja se separa muchas veces se pierden amigos y familiares. Por muchas razones, algunas absurdas, los divorciados experimentan cierta “soledad social”. Ya no son invitados a fiestas o reuniones con antiguos amigos con quienes solían disfrutar tiempo como parejas,  de repente las invitaciones comienzan a escasear y peor aún, ellos mismos dejan de frecuentar a amigos y familiares por temor al qué dirán, a tener que dar explicaciones, o encontrarse con su ex, más aún si alguno ya tiene una nueva pareja.

 6 Criar hijos sola es duro

Es duro más no imposible, lo sé. Pero si hay algo que debe quedar muy claro en la mente de quien se quedará los hijos, es que la crianza de los mismos requerirá de lo mejor de su ser para hacer lo mejor que pueda.

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La idea de “convertirse en madre y padre” para mí  es falso,  no es posible poder ser dos personas y dar a un hijo lo que dos seres diferentes podrían dar a un pequeño. Solo podemos ser la mejor madre o padre que podemos ser y nuestros hijos en algún momento de sus vidas, asumirán y entenderán que se criaron sin padre o madre, pero que quien los crió hizo lo mejor que estuvo en sus manos.

Difícil, sí, doloroso, también. Frustrante, muy frecuentemente, pero imposible, jamás. Tú tienes el poder de cambiar.

7 Volver a salir con alguien nuevo

Según algunos hombres y mujeres divorciados, lo más complejo que experimentan, inclusive más que criar hijos, es volver a buscar una pareja.

Muchos hombres van y vienen con mujeres, pero no se animan a dar el siguiente paso. Buscan pareja pero sin compromisos, sin complicaciones, inclusive sin poner el corazón. Entonces si encuentran una mujeres que los acepte con esas condiciones, todo bien. Además no tienen dinero para más, pues pasan pensión alimenticia, o en el divorcio lo perdieron todo.

Las mujeres cuidan el corazón, temen volver a confiar y amar, les preocupa mucho llevar a otro hombre a casa y que lastime a sus hijos de cualquier manera.

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En general, hombres y mujeres se vuelven más desconfiados.

8 Que tu pareja se case nuevamente antes que tú

Si te vas a divorciar debe quedarte claro que tu pareja un día, tarde o temprano podrá iniciar otra relación, que tendrá posiblemente otros hijos, y lo más duro: que será feliz con otra persona.  Y todo esto, puede que suceda antes que a ti.

Con frecuencia esto último es lo peor, pues la bandera de nuestro ego y orgullo sigue firme ondeando, aunque eso nos destruya por dentro y por fuera.

9 Estarás criando tus hijos, sus hijos, y los hijos de ambos

En mi trabajo, cuando cito a los padres de un nuevo alumno, debo mantener mis sentidos y mente muy abiertos para recibir al padre biológico del niño, al padrastro, la mamá biológica, la nueva esposa del padre que lo cuidará los fines de semana y vacaciones, una o dos abuelas, la nana con quien pasa la tarde y hace las tareas porque todos trabajan hasta noche, y hasta la persona que lo recogerá cuando ninguno de los otros adultos pueda hacerlo.

Y si de casualidad los  medios hermanos estudian en el mismo colegio, puedo tener medio árbol genealógico frente a mi. ¿Imaginas la confusión que pueden llagar a vivir los niños?

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10 La economía en verdad se afecta

Aún antes que los problemas emocionales y psicológicos, el primer desafío que se enfrenta es el cambio en las finanzas. Ahora el dinero no alcanza y hay que trabajar más, privarse de cosas y dejar a los hijos por periodos prolongados solos.

Envejecer juntos

Hace unos días mientras comíamos mi esposo tocó mi mejilla y con voz entre cortada me dijo: “tu cuellito ya parece de tortuguita”. Quise contestarle de inmediato, ofendida por insinuar que ya estoy vieja, pero antes de decir nada añadió “siempre soñé con hacernos viejitos los dos

Esa frase movió mi corazón a las esperanzas y sueños de nuestra juventud, cuando nos casamos llenos de ilusiones.  El matrimonio nunca será sencillo pero puede ser de lo mejor. Y ¿sabes?, si hay aunque sea un poco de amor entre ambos, vale la pena esforzarse y agotar todas las opciones antes de optar por la separación.

Te lo comparto de corazón.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.