15 cosas que he aprendido del matrimonio

En la vida matrimonial uno nunca deja de aprender cosas nuevas, por ello aquí te comparto algunas cosas que he aprendido durante mi matrimonio.

Adriana Acosta Bujan

El matrimonio es una institución que nos permite dar y recibir felicidad. Nos permite engendrar una familia en un ambiente estable, sí, pero también es un medio para crecer y aprender, salvo que a veces no somos conscientes de ello. Por eso a veces es muy bueno detener el tiempo y reflexionar sobre todo lo que hemos llegado a aprender durante este tiempo. Sin duda, el primer año es maravilloso; una autentica luna de miel, y desde el día uno hasta el día de hoy, debo decir que he aprendido muchas cosas. Por ello, aquí te dejo 15 de las cosas que he aprendido en mi matrimonio. Espero te reconozcas en ellas y aprendas a valorar tu matrimonio en la fe y en la comunión de esposos.

1. Aprendí a escuchar sus necesidades

Cuando eres soltera y sin compromisos, lo más importante en esos momentos eres tú. Pero cuando ya estás viviendo tu vida con la persona que amas, es fundamental saber escuchar las necesidades de tu pareja para poder compartir sus gustos e intereses y llevar una vida amorosa.

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2. Aprendí a realizar metas a corto plazo

Es mucho más sencillo plantearse metas en conjunto a corto plazo, pues existe el apoyo real por parte de ambos para alcanzarlas. Ser organizados y llevar un buen control de metas en menores plazos de tiempo nos hace crecer como pareja.

3. Aprendí de deportes

Para poder tener una relación sana, en muchas ocasiones uno debe sacrificar algunos gustos, por ejemplo el control de la televisión. De esta forma al querer compartir tiempo con mi esposo, aprendí de sus gustos y aficiones por los deportes, al grado de convertirme en una aficionada más.

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4. Aprendí a comprometerme

Huir de las responsabilidades y delegarlas es infantil, pero cuando ya formas parte de una familia y sabes que tu estabilidad emocional y económica dependen de ti y de tu pareja, entonces maduras y aceptas tus obligaciones, realizas tus responsabilidades con amor, ya que todo lo que haces es para el bienestar de tu familia.

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5. Aprendí a aceptarlo

No hay mejor forma de vivir feliz que aceptar a tu pareja como es, de manera recíproca, con sus defectos y virtudes y no esperar que algún día cambie. Él aprendió a valorar y amar los míos y yo los de él.

6. Aprendí a conocer sus estados de ánimo

Saber cuándo está triste, cansado, alegre y enamorado. Para mí es importante estar ahí cuando me necesite, porque sé que un abrazo puede marcar la diferencia en su estado de ánimo.

7. Aprendí nuevas habilidades

Con el paso del tiempo, nos hemos visto enfrentados a muchos obstáculos para llegar a nuestros objetivos; y gracias a esto, he desarrollado muchas habilidades que no conocía. Un ejemplo de ello es el trabajo extraordinario que desempeño cada día, sin imaginarme que podía algún día a realizarlo.

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8. Aprendí a no tener siempre la razón

Me refiero a renunciar a mi ego. En muchas ocasiones, saber escuchar a tu pareja te permite ampliar tu perspectiva y reconocer mutuamente quién es el indicado para tomar decisiones importantes. Aprender a ceder en muchas situaciones refuerza el compromiso y los lazos de amor.

9. Aprendí a sentirme bien

Desafortunadamente cuando uno de los dos se siente mal tanto físico como emocionalmente, esto afecta al otro directamente. Es por esto que siempre trato de sentirme feliz, amarme como soy y a desarrollar mi amor propio, para así hacer sentir a mi pareja una verdadera alegría de querer estar conmigo.

10. Aprendí a ser agradecida

Agradecida con Dios, con la vida y con todo lo que me rodea. Valorar cada día al despertar con la persona que amo, disfrutar de sus besos, abrazos y compañía. Es una gran bendición, y no dejo de sorprenderme de lo afortunada que soy.

11. Aprendí a discutir

Es normal discutir con la pareja y no estar de acuerdo con algo. El quitarme el miedo controlando mis impulsos y mis emociones y poderme expresar libremente, han alimentado el amor, la estabilidad y han fortalecido mi matrimonio. Arreglar nuestros conflictos sin agresiones, sin ofensas, sin gritos, sin faltarnos el respeto es un gran aprendizaje.

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12. Aprendí a disfrutar la vida

El no sentirse culpable por descansar o salir de la rutina ayuda y fortalece el amor. Por ejemplo, ver películas todo un día, comer golosinas y relajarse, es algo que hace sentirnos felices cuando tenemos la oportunidad de hacerlo.

13. Aprendí a fortalecer su confianza

Es importante demostrarle cada día lo feliz que te hace. Dile que se ve muy guapo, que es inteligente, que es el mejor compañero, dile que estás orgullosa de su esfuerzo. Todas estas frases fortalecen la confianza y la motivación en cualquier relación.

14. Aprendí a perdonar

Reconocer nuestros errores a tiempo y pedir perdón es lo que ha llevado nuestro matrimonio al éxito. Todos cometemos errores y somos por naturaleza imperfectos, pero la humildad y el arrepentimiento fortalecen la relación.

15. Aprendí a reavivar el amor

Es común que se llegue a la monotonía en un matrimonio cuando solo cumplimos con las responsabilidades. La relación se deteriora, y por eso aprendí a conquistar a mi marido todos los días, con detalles, sorpresas y brindándole tiempo de calidad.

Así como yo, tú también seguirás aprendiendo de tu matrimonio pues uno nunca deja de adquirir conocimientos día a día, año tras año. Y tú ¿qué has aprendido?

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias