3 historias que prueban que la bondad humana no tiene límites

Si hay un valor que te hace sobresalir y ser mejor humano cada día, ese es la bondad.¿Para qué y por qué ser buenos? Lee estas historias y lo entenderás.

Erika Patricia Otero

Creo firmemente que los seres humanos somos en su más pura y fina esencia bondadosos. Sé que ahora mismo debes estar pensando que estoy loca por escribir esto. Tal vez tengas razón, pero la realidad es que no conocemos por qué alguien a elige un camino errado. No estoy justificando ningún acto, solo estoy tratando de ver las dos caras de la misma situación. Para ello te contaré solo un ejemplo real de lo que acabo de exponer.

Un policía con corazón de oro

Se sabe que si hay personas extrictas en el mundo, esos son los agentes de policía estadounidenses, pero ellos -como decimos en Colombia- también tienen su corazoncito.

No hace mucho leí la historia de una mujer que robó víveres de un supermercado en alguna ciudad de Estados Unidos. El encargado, como era de esperarse, llamó a la policía. Cuando el oficial llegó al lugar vio a la asustada mujer; ella claramente no había robado por maldad.

El policía le preguntó la razón por la que había robado, ella le dijo que no tenía qué darle de comer a sus hijos. Y en efecto, la mujer llevaba pañales, un galón de leche y algo de pan. El agente lo que hizo fue hacer que ella regresara lo robado; acto seguido la montó en la patrulla y la llevó hasta su casa.

FOTO: AOL

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A continuación, el policía fue hasta la tienda, hizo una compra más grande de víveres y se fue. Después de esto, llegó hasta la casa de la mujer; ella llorosa abrió la puerta creyendo que ahora sí que la iba a llevar a la comisaría, pero no fue lo que pasó. En su lugar, el policía lo que hizo fue sonreírle y darle la compra que había hecho.

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El nombre de la mujer es Ellen Johnson y él es el policía que calmó el hambre de esta familia. pasó el 13 de diciembre de 2014  en la ciudad de TARRANT, Alabama. En efecto, a veces esos «actos de maldad», tienen un trasfondo más doloroso de lo que se puede imaginar.

Un hijo enfermo, un padre angustiado y unos compañeros generosos

Este caso que te contaré a continuación es la historia de un hombre viudo y un hijo enfermo. El nombre de él es Andreas Graf, para cuando sucedieron los eventos tenía 36 años y era un trabajador de Marburg, Alemania que estaba pasando por una situación increíblemente difícil de vivir.

Era viudo reciente, su esposa había muerto y su hijo había sido diagnosticado con leucemia. Como puedes imaginarte, las cosas no podían ser peores para él, pero sí, eran más que malas. Estaba atado de pies y manos pues al tener al niño enfermo y hospitalizado sentía la necesidad de renunciar a su trabajo para cuidarlo.

La realidad es que no hay una situación difícil que dure para siempre. Por eso, cuando se supo que Andreas había solicitado su despido, un miembro del departamento de recursos humanos habló con sus compañeros sobre su situación y los invitó para que entre todos le ayudarán.

Fue así como decidieron compartirse los turnos de Andreas y cubrir sus horarios para que él no tuviera que renunciar. Entre todos sus compañeros trabajaron tiempo extra durante 3, 264 horas, lo que es igual a 400 días hábiles. Esta acción de bondad de parte de los compañeros de Andreas le permitía ser compensado como vacaciones pagadas.

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Un niño creativo que donó dinero a Australia

Owen Colley es un niño de 6 años nacido en Massachusetts, Estados Unidos. Él y su familia vivieron por muy poco tiempo en Australia pero él tiene recuerdos muy vagos. Cuando el niño se enteró de los incendios que arrasaron con una buena parte de la fauna y flora del país, se sintió muy triste.

Owen adora dibujar y hacer figuritas con arcilla, así que el día que se enteró de la trágica noticia el niño corrió a su cuarto y dibujó diferentes animales de Australia que retozaban bajo la lluvia. El dibujo no era más que el fuerte deseo del niño porque lloviera en aquel remoto lugar para que el fuego se extinguiera. Owen quería ayudar en lugar de ver de lejos lo que pasaba y fue entonces que su madre tuvo una idea.

Foto: CNN

Ambos comenzaron a hacer pequeños muñecos de arcilla con forma de koalas por cada donación que recibieran en una cuenta GoFundMe. El objetivo era reunir todo el dinero posible para donar a una organización de rescate de fauna y flora que queda en Nueva Gales del Sur, Australia, llamada Wildlife Rescue South Coast.

Lo interesante es que la reacción positiva de la gente no se hizo esperar y fue así como cada persona que donó 50 dólares se llevaba como recuerdo un koala creado por Owen. La cuenta GoFundMe sigue vigente y lo recaudado seguirá siendo enviado a esa institución en Australia.

Mil maneras de ser bueno

Miles, son miles de historias de bondad que puedes leer, ver y experimentar a diario. No basta más que el deseo de ver lo bueno lo que te permitirá ver el lado amable de la vida.

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Los actos de bondad no pretenden ser acciones que se lleven a cabo con el fin de tener público, es más, si los anteriores ejemplos salieron a la luz no fue porque sus protagonistas buscaran fama, más bien se hicieron conocidos por terceros que se enteraron de los hechos y desearon que el mundo recuperara un poco de la fe perdida a diario.

Tú puedes ser un agente de bondad con un acto simple que nazca de tu voluntad. Alimentar a un ser humano o un perro sin hogar, donar la ropa en buen estado que ya no necesites, podar el césped de un vecino que no pueda hacerlo, e incluso dar el asiento a una persona en el transporte público.

Son cosas tan simples y tan cotidianas, pero créeme, de verdad le cambian la vida a uno; te lo dice alguien que fue receptora en su tiempo de muchos actos de bondad humana. Anímate a ser parte del cambio.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.