4 diálogos que debes evitar o destruirán tu vida

Antes de hacer esto, lee este artículo y descubre por qué puede ser tan destructivo y cómo cambiarlo.


Erika Otero Romero

Si has escuchado a alguno de tus amigos decir que el peor enemigo del hombre es él mismo, y enseguida has pensado que algo está mal con él, te diré que es el momento de darle la razón, siempre ha estado en lo correcto. ¿Te estás preguntando la razón? Bien, te puedo decir que el ser humano es el único ser que tiene pensamientos negativos sobre sí mismo y sus capacidades. Se critica de manera cruel, trasnocha, bebe, fuma, come cosas que sabe que le hacen daño y otras atrocidades que dañan tanto al cuerpo como al espíritu.

Sumándole a lo anterior, también están esas situaciones difíciles de la vida que hacen que una persona se enfrente al sufrimiento, invadiéndolo de diálogos personales de carácter tan negativo. Éstos, lo único que logran es hacer daño debido a que, por lo general, se quedan anidando en la mente y aún más cuando la situación problemática es realmente imposible de superar.

Pero, ¿a qué se deben los diálogos destructivos?

Los pensamientos y diálogos dañinos se deben a la ansiedad anticipatoria y a la angustia, ya que ambas hacen que la persona de manera constante se diga a sí misma cosas del tipo: “No puedes”, “Eres una tonta e inútil”. Lo peor es que la agresividad del diálogo suele intensificarse hasta que se vuelve intolerable, debido a la intensidad de la angustia a la que la persona se somete.

Todo puede volverse peor

Si no se busca la intervención inmediata de un terapeuta que ayude a la persona a controlar esos diálogos dañinos, o si ella misma no logra reconocer que lo único que está haciendo al autocriticándose de manera tan severa es deteriorar su relación consigo misma, esta persona desarrollará un cuadro de ataques de pánico que le harán el diario vivir más complejo aún.

Características de los ataques de pánico

Los ataques de pánico se caracterizan por que la persona siente presión a la altura del pecho, taquicardia, mareos, sudoración en las manos y palpitaciones.

Lo curioso de esto es que esa es la típica reacción corporal de un mamífero ante una situación amenazante. Lo que hace la diferencia en este caso particular, es que la persona afectada percibe como amenazadora una situación que está en sus manos controlar, pero que ahora es difícil debido a esos diálogos internos nocivos.

Las crisis de pánico se pueden controlar en sus primeros síntomas si la persona actúa de la manera adecuada, ya sea por medio de una técnica que le ayude a controlar la sintomatología física o cambiando esos diálogos negativos por charlas que refuercen de manera positiva la manera como se ve a sí misma. ¡Claro! sí puede ponerse ese propósito.

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Clasificación de los diálogos internos

Son cuatro los tipos de diálogos internos negativos con los que una persona puede llegar a sabotearse a sí mismo, los verás a continuación.

1. El catastrófico

El estado ansioso surge cuando la persona, ante una situación que deba vivir (un viaje, por ejemplo) se anticipa imaginando el peor resultado posible (un accidente aparatoso donde nadie resulta ileso). Como resultado de esos pensamientos aparece el ataque de pánico. La frase típica del diálogo catastrófico es: “Todo puede convertirse en una tragedia en el momento menos esperado”.

2. El autocrítico

Es el que involucra un estado constante de crítica y evaluación negativa de su comportamiento. Pone énfasis en sus limitaciones y defectos, impidiendo que la persona vea sus cualidades y capacidades. En su lugar, se vuelve dependiente, se compara con los demás, es envidioso de los logros ajenos y sufre porque no se siente capaz de alcanzar sus objetivos. El diálogo es tipo: “No puedo”, “Soy incapaz”, “Soy inútil”, “No lo merezco”.

3. El victimista

El diálogo de este tipo hace que la persona use formulaciones donde se victimiza, suele decirse a sí mismo que está desprotegido, que nadie lo entiende ni lo valora. Es una persona que siempre da la imagen de ser desprotegido y desesperanzado.

4. El autoexigente

Este tipo de diálogo hace que quien lo tenga viva en función de que todo lo que haga le salga a la perfección, al punto de llegar a un estado de estrés, agotamiento físico y mental increíble. No tolera cometer errores y cuando los comete culpa a todo a su alrededor (falta de dinero, por ejemplo). El diálogo es del tipo: “No es suficiente”, “No está perfecto”, “Hubiera podido hacerlo mejor”.

Puedes tener el control de tus pensamientos

Hacerte consiente de lo que piensas y te dices a ti mismo, es el primer paso para combatir de manera efectiva los diálogos destructivos. Luego del proceso de hacerte consiente de tus pensamientos, el paso que sigue es MODIFICAR esos pensamientos destructivos por afirmaciones positivas.

Además de lo anterior, es necesario que aprendas ejercicios de control de respiración, relajación e incentivarte para aprender a enfrentar las situaciones del diario vivir con calma. De esa manera podrás frenar un inminente estado de ansiedad y un posible ataque de pánico.

Sé que no es fácil, pero si pones de tu parte vas a lograr cambiar lo que piensas de ti misma. Piensa que ese comportamiento negativo puedes estar enseñándolo a tus hijos, quienes a diario te toman como ejemplo. Así que por ti y por ellos, vale la pena hacer el esfuerzo y darte cuenta de todo tu potencial.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.