5 alternativas al castigo que sí funcionan

Formar hombres y mujeres buenos y respetuosos es la labor más importante de tu vida.

Emma E. Sánchez

Cuando eras pequeño ¿te pegaban tus papás? Si fuiste un niño que recibió golpes como parte de su educación, lo más probable es que ahora como adulto o padre, tú también pegues a tus hijos para educarlos o disciplinarlos.

En Latinoamérica todavía es muy común y hasta parte de la cultura de varios países el pegarle a los niños con la mano o con algún objeto sin ser mal visto o condenable.

Hasta hace unos pocos años la recomendación de los profesionales dela educación o psicólogos comenzó a hacer eco en la nueva generación de padres y estos han disminuido los golpes o hasta los han erradicados de sus familias pero, ante estas nuevas generaciones de niños mucho más despiertos y activos muchos padres con la mejor intención de no pegar, no saben qué hacer con los niños para educarlos o disciplinarlos porque no conocen ninguna otra manera de hacerlo, excepto con golpes y entonces se van hacia el otro lado de la situación y se convierten en padres que regañan mucho pero que en general son laxos con las reglas y orden en su hogar.

Entonces ya no pegan a los niños pero comienzan a castigarlos porque de momento es lo único que pareciera funcionar pero entonces tenemos como consecuencia:

  • Niños con resentimientos

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  • Niños sin confianza en los padres

  • Niños mentirosos que se volverán hábiles en el engaño para evitar el castigo

  • Buena conducta solo por miedo

  • Niños poco reflexivos

  • Y finalmente la repetición de la conducta pues nunca se logró modificar el comportamiento

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Y los padres se quedan sin ninguna herramienta para educar a sus hijos… aparentemente.

Maternidad cotinum (https://www.maternidadcontinuum.com/2012/12/alternativas-al-castigo/) publicó las recomendaciones de las especialistas Adele Faber y Elaine Mazlish autoras del libro “Cómo hablar para que sus hijos escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen”, revísalas con calma y seguramente encontrarás alguna que podrá ayudarte en la crianza de tus hijos sin perder la cabeza.

Expresar lo que sientes pero sin poner etiquetas

Es mucho mejor decir: Me siento triste porque dejaste tu ropa tirada o decir eres un sucio que nunca recoge su ropa

Manifestar tus expectativas

Tu hijo necesita saber qué se espera de él y entonces en la gran mayoría de las veces actuará en consecuencia pero si no le instruyes.

Muéstrale donde va la ropa para lavar y luego verifica que haya entendido la instrucción y los días siguientes supervisar que lo haga correctamente.

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Enseñar al niño a reconocer sus faltas y restituir

Se toma tiempo pero vale mucho la pena, hay que explicar al niño y mostrar porque algo es incorrecto, las afectaciones y sobre todo lo que pasa cuando hacemos lo correcto; enséñale a ofrecer disculpas, corregir, enmendar y si es posible hasta restituir.

Ayudarle a reflexionar y reconocer los comportamientos inapropiados

Hay niños que inclusive no pueden distinguir lo bueno de lo malo, lo apropiado de lo inapropiado y hasta de lo que sienten cuando algo sucede.

Concentrarse en buscar soluciones no culpables

Hoy en día se trata de solucionar, no de buscar problemas, se trata de incluir a todos en la búsqueda de soluciones mediante el trabajo colaborativo no a juzgarse y castigarse.

Las famosas consecuencias

A veces la falta o el error en sí mismos incluyen las consecuencias. Si estaba jugando cuando o donde no debía y se lastimó, eso es suficiente acompañado de su reflexión, el castigo o el golpe están fuera de lugar.

Si cometió una falta déjalo experimentar sus consecuencias y no a escapar de ellas o a asumirlas tú.

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Estamos criando niños no ganado, recuérdalo siempre.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.