5 cosas que los moribundos lamentan cuando ha llegado su hora

Las personas en su lecho de muerte, no se preocupan por su número de seguidores o "likes". Te sorprenderá lo que ocupa su corazón.

Marilú Ochoa Méndez

«Escribe lo que dirá tu lápida cuando mueras», me dijeron en ese taller cuando tenía diecisiete años.

Hacer esa actividad implicaba resumir mis sueños, mi vida en familia y mis logros, de tal manera que reseñara lo que se recordaría de mí cuando dejara este mundo. Debía contener mi herencia de vida.

Recuerdo que me di gusto. Anoté lo buena madre que sería, cuánto admirarían de mi mis compañeras de clase. Mis maestras compartirían lo dedicada que era. Y luego, mi epitafio se quedó en el papel.

Años después, encontré el testimonio de una enfermera que se dedicaba a atender enfermos terminales, conviviendo con ellos unas doce semanas al menos, hasta que llegara su hora, y recordé mi epitafio, perdido desde hace décadas.

Y es que una cosa es proyectar y soñar antes de los veinte años, cuando creemos que tenemos una idea fija del mundo, y otra muy distinta, lo que cada día vamos sembrando con la vida cotidiana. En muchas ocasiones perdemos el camino con el que soñábamos de niños o de adolescentes. Y a veces, la vida nos sorprende maduros, mayores y perdidos.

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Si murieras hoy, ¿qué palabras elegirían quienes te rodean para describirte? Responder esa pregunta te dará una idea del significado que tu vida ha tenido para los que conviven contigo.

La pregunta interesante es, ¿te alegraría leer lo que significas hoy para los tuyos? Si la respuesta es afirmativa, ¡felicidades!, si la respuesta es inquietante, este es el artículo que te conviene leer.

Nuestro tiempo es limitado, y terminará

El filósofo griego Heráclito dijo una vez que: «nadie se baña dos veces en el mismo río». Esto significa que aunque regreses al mismo lugar, el agua en la que te bañaste antes ha seguido su camino, y es distinta. Y tú, tampoco volverás a ser el que aquel día se bañó ahí, habrás vivido nuevas cosas, y habrá pasado ya el tiempo.

De la vida podría decirse lo mismo.  Como miramos el río de los días a nuestra disposición, pensamos que siempre tendremos el mañana para hacer lo que no hicimos hoy. La verdad es que el mañana no es seguro en absoluto.

Arrepentirse es inútil, y también muy triste

La enfermera Bronnie Ware, experta en cuidados paliativos y atención a enfermos terminales, en su libro «The regrets of the Dying» describió el rico aprendizaje que ha obtenido acompañando a bien morir a muchas personas a lo largo de su trabajo.

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Ella aglutina en cinco grandes temas, los arrepentimientos de las personas. ¿Quieres conocerlos?

1 «No tuve el coraje de vivir la vida que deseaba«

Ver a la vuelta de la esquina el fin de tu vida te abre los ojos, y logras dimensionar lo que vale la pena en verdad. Ante este panorama, miramos con claridad cuáles eran nuestros sueños mas importantes, y nos damos cuenta que si hubiéramos querido en verdad, los habríamos hecho realidad.

Continúa Bronnie con esta frase impactante: «La salud nos da una libertad que pocos valoramos, hasta que se esfuma«.

2 «Deseo no haber dedicado tanto tiempo al trabajo»

Este lamento lo escuchó la enfermera Ware en particular proveniente de hombres. Muchos de ellos lamentaban no haber pasado tiempo con sus hijos ni acompañando a su esposa en el diario vivir.

Esto se debe en particular a que la mayoría de las mujeres que ella atendió, se dedicaban al hogar, pero es un llamado de atención por igual a padres y madres adictos al trabajo.

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3 «No expresé con valentía mis sentimientos»

La amargura y el resentimiento en muchos moribundos que atendió esta atenta enfermera, se debía en su mayoría a que guardaron sus sentimientos para no confrontarse con las personas, y en cierto sentido «mantener la paz».

Esto, sin embargo, no les trajo paz, sino inquietud, y «se conformaron con una existencia plana y nunca lograron su máximo potencial, ni hallaron su verdadera esencia«.

4 «Todos añoran a sus amigos cuando están muriendo»

Darse cuenta que en sus horas de necesidad no contaban con la calidez y cariño de amigos entrañables que tuvieron a lo largo de su vida, representaba un gran dolor para los pacientes de Bronnie.

Sentir que habían encontrado almas gemelas, pero habían dejado enfriarse la amistad con los años y el tiempo, era una fuente inquietud, pues en tus peores momentos es cuando necesitas cariño de verdad.

5 «Pude haber sido mas feliz»

«Este es un punto muy sorprendente en el que varios pacientes coincidían«, nos dice la enfermera, «Muchos no dimensionaban que la felicidad es una elección. Se atoraron en patrones y hábitos viejos. Dejaron que la costumbre arrasaran sus emociones, y su vida. El miedo al cambio, los hizo conformarse y fingir , viviendo para otros y no para sí mismos.»

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Mirar la muerte de cerca ordena nuestras prioridades

Leer estos testimonios sin lugar a dudas nos sacude, invitándonos a salir de lo cotidiano para mirar lo que realmente importa, y darle el lugar que merece.

¿Para qué esperar a que la muerte nos mire a los ojos para reordenar nuestras prioridades? ¿Qué haces hoy que te hará arrepentirte mañana?

Es curioso que más que preocuparse por los bienes materiales, o la buena fama, los enfermos terminales buscaban cercanía, calor humano y valoraban como nunca sus relaciones humanas. ¿Cómo andaremos tú y yo en esos tres aspectos?

Poco después de escribir aquel epitafio hace años, encontré un proverbio chino, y te lo comparto porque me parece que reseña en pocas palabras lo que todos queremos legar a los que amamos:

«Cuando naciste, todos reían y solo tú llorabas,

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vive de tal manera que cuando mueras, todos lloren y solo tú sonrías»

Toma un momento para compartir ...

Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.