5 cosas que te convierten en un mal padre

Ser un buen padre o madre no es tarea fácil, pero evitando estas cinco cosas podemos hacer una gran diferencia en la vida de nuestros hijos.

Fernanda Gonzalez Casafús

Ser padre o madre no es tarea fácil, pero existen ciertas acciones o comportamientos que pueden convertirnos en un mal ejemplo para nuestros hijos.

No se trata de ser el mejor padre o la mejor madre, sino de saber cómo abordar ciertas problemáticas en el momento justo y cómo dejar de lado nuestro niño herido interno cuando el verdadero foco son nuestros hijos.

En la actualidad, la vorágine del día a día hace que muchas veces perdamos nuestro eje y no prestemos atención a lo que verdaderamente necesitan nuestros hijos: contención, guía y mucho amor. Le damos todo lo que necesitan, materialmente hablando, pero ¿cuentan con todo la dedicación que hoy merecen?

A continuación, te presentamos cinco cosas que debes evitar para ser un mal padre o madre.

La falta de paciencia

La paciencia es una virtud que todo padre y madre debe cultivar. Cuando se trata de niños pequeños, es normal que se comporten de manera impredecible y desordenada. Es importante recordar que ellos están aprendiendo, y necesitan nuestra orientación y apoyo para hacerlo de manera adecuada.

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Cuando nos falta paciencia, tendemos a perder el control ya reaccionar de manera negativa ante situaciones que pueden ser manejadas de manera más tranquila. Esto puede llevar a gritos, castigos necesarios, y hasta situaciones de violencia física o verbal que pueden afectar la autoestima y la confianza de nuestros hijos.

Para ejercer una maternidad y paternidad sanas, es importante respirar profundamente antes de reaccionar ante situaciones difíciles. Tomarnos unos segundos para pensar en la mejor manera de responder a una situación puede hacer una gran diferencia en la forma en que nuestros hijos perciben nuestras reacciones.

La falta de presencia

En la sociedad actual, muchos padres y madres se encuentran ocupados con el trabajo, los compromisos sociales y las actividades cotidianas. Sin embargo, es importante recordar que nuestros hijos necesitan de nuestra atención y presencia para desarrollarse de manera adecuada.

Cuando no estamos presentes, nuestros hijos pueden sentirse solos, abandonados y no atendidos. Esto puede llevar a comportamientos negativos como la rebeldía, el aislamiento y la baja autoestima.

Para ser un buen padre o madre, es importante reservar tiempo para estar con nuestros hijos. Ya sea jugando con ellos, conversando, o simplemente estando presentes. Nuestras acciones demuestran el amor y el compromiso que tenemos con ellos.

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La falta de límites

Los límites son una parte importante del proceso de crecimiento de nuestros hijos. Cuando establezcamos límites claros y coherentes, estamos ayudando a nuestros hijos a desarrollar una estructura en su vida que les permitirá tomar decisiones informadas y responsables en el futuro.

Sin embargo, cuando no establecemos límites claros, nuestros hijos pueden sentirse inseguros y confundidos acerca de lo que se espera de ellos. Esto puede llevar a comportamientos negativos como la falta de respeto, la desobediencia y la falta de responsabilidad.

Es importante establecer límites claros y coherentes desde una edad temprana. Los límites deben ser comunicados de manera clara y consistente, y deben ser seguidos con consecuencias adecuadas si se violan.

La falta de empatía

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona y entender sus sentimientos y necesidades. Cuando carecemos de empatía, tendemos a centrarnos en nuestras propias necesidades y deseos en lugar de considerar a los de nuestros hijos.

Esto puede llevar a situaciones en las que no se escucha a nuestros hijos, se minimizan sus sentimientos y, y se les hace sentir mal por expresar sus emociones. Esto puede tener un impacto negativo en su autoestima y su capacidad para establecer relaciones saludables en el futuro.

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Practicar la empatía y ponerse en el lugar de nuestros hijos es un reto fundamental para convertirnos en ese padre o esa madre que queremos ser. Escuchar activamente y validar sus sentimientos y necesidades puede ayudarlos a desarrollar una autoestima saludable ya sentirse amados y respetados.

La falta de consistencia

La consistencia es clave cuando se trata de establecer hábitos y comportamientos saludables en nuestros hijos. Cuando no somos consistentes en nuestras acciones y expectativas, nuestros hijos pueden sentirse confundidos y no saber qué esperar.

Por ejemplo, si permitimos a nuestros hijos hacer algo que les prohibamos la semana pasada, pueden sentirse confundidos acerca cuáles son las expectativas reales. Esto puede llevar a comportamientos negativos como la desobediencia y la falta de respeto.

Si le hemos dicho que no usará el teléfono hasta el día siguiente, pero luego en una hora ya se lo volvemos a dar, es lógico que el niño o adolescente entenderá que no hay consistencia y firmeza en esa promesa o “castigo”.

Para ser un buen padre o madre, es importante ser consistente en nuestras acciones y expectativas. Esto significa establecer límites claros y coherentes, y seguirlos de manera consistente. También significa ser coherentes en nuestras acciones y palabras, y demostrar a nuestros hijos que nuestras acciones están en línea con nuestras expectativas.

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Ser un buen padre o madre no es tarea fácil, pero evitando estas cinco cosas podemos hacer una gran diferencia en la vida de nuestros hijos. Al cultivar la paciencia, estar presentes, establecer límites claros, y practicar la empatía, podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollarse de manera saludable y sentirse amados y respetados.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Nacida en Argentina y mamá de dos, ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.