5 ideas para superar los conflictos entre suegra y nuera

Las relaciones entre suegras y nueras no siempre son buenas, aprende qué hacer para poder tener acuerdos y mejorar su convivencia.

Adriana Acosta Bujan

Seguramente habrás escuchado el clásico dicho popular que dice “Cuando te casas, también lo haces con la familia”. Por lo común, algunas personas, en la etapa del enamoramiento suelen pasar de largo tal dicho restándole importancia, ya que todo su mundo gira en torno al ser amado, sin pensar en las personas que le rodean.

Y es así; cuando nos enamoramos, lo único que importa es la opinión de la pareja, ¿qué más da si su familia no te acepta? Entre tus más ocultos deseos existe la posibilidad de que algún día tu futura familia política llegue a conocerte, respetarte y quererte.

Con un poco de suerte, tu futura suegra te acogerá como otra hija, y te apoyará ante cualquier situación. Si no lo hace, entonces será un gran reto personal que deberás enfrentar y resolver tú sola, para demostrar el gran amor que le tienes a tu pareja.

Recuerda, será una lucha agotadora tratar de separar a tu pareja de su familia. Al final de cuentas, se trata de su hijo, por lo que los lazos y vínculos son indestructibles a pesar de llevarse bien o mal.

La ruleta de la vida

Un día te tocará ser la nuera que desee llevarse bien con la mamá de tu esposo y otro día te tocará ser la suegra que deba aceptar a la esposa de tu hijo. La vida es así, una ruleta que gira y gira sin parar; por lo tanto, será necesario reflexionar sobre la gran importancia de tener una excelente convivencia familiar para el bienestar común.

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A veces los conflictos entre suegras y nueras aparecen cuando ambas desconocen los límites a los que deben llegar y el espacio que le corresponde a cada una en la vida del hijo o marido. Se comienza una lucha de poderes la cual es innecesaria; ya que el más perjudicado en esa batalla será el hijo en cuestión.

Una historia que contar

A mí me tocó experimentar ambos lugares, “ser la suegra y la nuera». Confieso que perdí la batalla en algún momento de la vida; entre más luchaba porque mi esposo se alejara de su madre y le pusiera límites para que ella dejara de opinar sobre nuestra relación,  la vida me dio una gran lección al convertirme en suegra. Todos esos errores que cometí se volvieron en mi contra; ya que mi nuera también tenía la misma lucha que yo.

Fue entonces cuando comprendí la importancia de salir de esa batalla, puesto que al estar en los dos papeles (suegra y nuera) nada iba a salir bien.Y así es como resolví los conflictos y logré sanar emocionalmente:

1 Tener empatía

Para cualquier madre no es fácil aceptar que su hijo ha crecido, que volará para lograr sus propios sueños y metas; incluso pensar que es independiente y que tiene derecho a formar su propia familia. Cuando logras ponerte en los zapatos de la suegra, será más sencillo resolver los conflictos; ya que podrás entender muchas acciones y comportamientos con respeto al no saber cómo soltar a un hijo. Bien lo dicen las madres “Mi hijo siempre será mi pequeñito aunque sea mayor”.

Según María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes y autora del libro «Amar sin sufrir«, expone que la suegras tienen la sensación de sentirse desplazadas y amenazadas por el amor de su hijo, por tal motivo entrarán en conflictos con sus nueras de manera frecuente.

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Por ello, se recomienda darle espacio a la suegra para que poco a poco acepte y comprenda que su hijo ha dejado el nido. Eso no significa que el amor de su hijo ha concluido; al contrario, será preciso hacerle comprender que la familia ha crecido y que no solo tiene un hijo sino además una nuera que desea formar parte de la familia. La clave es tratar a la suegra o a la nuera como una nueva amiga.

2 Cuál es tu rol

La mayoría de los conflictos entre suegras y nueras son causados porque ambas partes no tienen bien definido el rol que tienen en la vida del hijo o esposo. Las madres (como suegras) debemos dejar que las nueras tomen el control, así podrás liberarte de una gran responsabilidad que ahora no te corresponde ejercer.

No se trata de desprenderte de tu hijo, sino de tomar el rol que te pertenece; ahora te tocará apoyarlo y volar a su lado, pero no junto con él. En el caso de ser nuera será preciso tomar el control total y no solo en ocasiones. Lo pueden lograr con una buena conversación amistosa.

3 Aceptar las normas

Como suegra y madre de tu hijo debes tener confianza que la crianza y la educación que le brindaste a tu hijo fue la mejor. Así que no te preocupes si las normas en la casa de tu hijo no son las que tú le enseñaste, ya que deberás entender que ahora tiene una esposa con diferentes ideologías, costumbres y tradiciones.

La idea es respetar (suegra y nuera), las normas y reglas de cada casa; así no habrá malos entendidos ni conflictos.

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4 Límites: qué sí o no está permitido

Por lo común, la responsabilidad de establecer los límites de convivencia entre suegra y nuera la lleva el hijo o marido en cuestión, ya que él será la persona asignada para transmitir los mensajes de manera asertiva y amorosa. Él conoce la manera de hablarle a cada una, de esa forma se evitarán conflictos. Algunos límites pueden ser: el respeto a la privacidad, dar un espacio a cada familia (llamadas limitadas, visitas etc…), evitar opiniones, entre otros.

5 Privacidad

Cuando los hijos platican a sus madres de los conflictos maritales que tienen, es muy probable que las madres no piensen con objetividad, lo que provocará darle la razón al hijo; y viceversa cuando la nuera le platica a su esposo de los problemas que tiene con la madre de él, agravándose las peleas.

Por ello que es fundamental entender tanto nueras como suegras que la privacidad es un aspecto fundamental para evitar enfrentamientos innecesarios entre ellas; ya que en el peor de los casos, el hijo o esposo estará contra la pared y difícilmente podrá tomar partido entre su madre o su esposa.

Recuerda: suegras y nueras deberán formar un equipo y trabajar siempre de la mano; ya que se trata de lograr el bienestar de la persona que más aman (el hijo y el esposo). Una buena comunicación dejará a un lado la idea de entrar en una batalla incansable donde tal vez no exista un ganador.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias