5 normas sociales para que tus hijos brillen en la sociedad del siglo XXI

Enseña a tus hijos buenos modales y reglas de urbanidad para ested nuevo siglo.

Emma E. Sánchez

No es cosa de las abuelitas ni de una sociedad prehistórica; los buenos modales no solo son señal de buena crianza o  educación, son también la muestra clara de nuestro interés y consideración por quienes nos rodean. Y ello nos hace mucha falta hoy en día.

En 1853, el venezolano Antonio Carreño  escribió un libro muy interesante llamado «Manual de urbanidad y buenas maneras». Hasta el día de hoy sigue, para sorpresa mía, reimprimiéndose bajo el nombre  “Manual de Carreño”.

Este librito fue muy popular y difundido porque fue el primer manual latinoamericano que hablaba de urbanidad y buenos modales. Antes de él las lecciones de etiqueta social eran traducciones de libros ingleses o franceses y solo referidos para clases sociales altas.

El Manual de Carreño tuvo éxito porque enseñaba las reglas de urbanidad en diversas situaciones cotidianas: en casa, en el trabajo o en el cine en las versiones más modernas por ejemplo y porque cualquier persona interesada en mejorar sus habilidades sociales podía conocerlas y hacer usa de ellas para “brillar en sociedad”.

Cabe destacar que dicho manual contenía ya desde esos años, una sección dedicada  a los niños que al paso del tiempo tuvo tanto éxito que ya en el siglo XX Gretel García y Eduardo Torrijos escribieron “El Manual de Carreño para niños», y dieron un impulso mayor a los buenos hábitos, los valores y la ayuda y cooperación en la  comunidad.

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Tras dar una releída a este último manual me quedé reflexionando en lo mucho que nuestras sociedades han cambiado, y que si bien es cierto que muchas de esas buenas normas han quedado en desuso, como aquello de “usar gorro para dormir”, muchas otras que hemos dejado de enseñar y cultivar nos hacen falta, mucha falta hoy en día.

Así que hoy me permito compartirte 5 normas sociales para que tus hijos sean bien recibidos en los diversos entornos sociales que hoy, en el siglo XXI, enfrentan.

1 Presentarse y saludar adecuadamente

Por lo menos en Latinoamérica, es muestra de respeto y  buena educación urbana, el saludar  y despedirse de la gente.

Al llegar a la casa de un amigo, llegar al salón con los compañeros, y en cualquier otro lugar, hay que decir buenos días, buenas tardes o noches, y luego también despedirse con amabilidad, especialmente del anfitrión, el maestro o el adulto a cargo del lugar.

Hay una excepción: si se llega tarde a un lugar y la clase, la película, el discurso o el programa  ya comenzó, no se debe interrumpir y saludar en voz alta. La persona toma su lugar en silencio, de manera rápida y de la manera más discreta posible. Una vez que la presentación o la personal termine, se podrá saludar al mismo tiempo que se ofrece una disculpa por la tardanza o se agradece la tolerancia a nuestro retardo.

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Recuerda que las normas sociales son construcciones de cada cultura. Lo que es correcto en Latinoamérica, puede no serlo en Japón. Por eso hoy en día, con la globalización y el intercambio de información en todo el mundo, debemos conocer más sobre otros países, sus tradiciones y ser respetuosos y tolerantes para la sana convivencia.

Los latinos somos muy cariñosos y abrazamos a la primera oportunidad, pero esto podría no ser muy bien visto a ojos de un asiático, por ejemplo.

2  Esperar nuestro turno

Para hablar, para recibir algo, para pagar  o cualquier cosa que implique hacer una fila. Hoy en día los niños y jóvenes ya no consideran este detalle tan pequeño como lago importante y pueden llegar a ser muy mal vistos o hasta meterse en problemas por saltarse una fila, interrumpir a quien está hablando  o no respetar las reglas de ingreso a algún lugar.

Cuando alguien no obedece o sigue estas indicaciones es visto como alguien grosero, desconsiderado o prepotente, generando el disgusto o malestar de los que le rodean, especialmente de mayores o la autoridad.

3 Poner atención

Muchos podrán decir que las nuevas generaciones son más activas, muy inquietas y que a pesar de estar haciendo otra cosa en verdad están poniendo atención a la situación. En esta ocasión estamos hablando de civilidad y respeto y eso implica poner atención con todos nuestros sentidos e inclusive con todo nuestro cuerpo.

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Hay que ver a la otra persona a los ojos, saludar extendiendo la mano firme, no tocar a la otra persona sin antes preguntarle, dejar de lado nuestro teléfono celular al platicar con alguien  y hoy en día, guardar la debida distancia entre nosotros y los que nos rodean.

No hay nada más desagradable e incómodo en estar hablando con alguien y que esa persona esté haciendo algo más. Esto denota una carencia total de interés y consideración.

4 Pensar en los demás antes de uno mismo

Ceder el asiento a quien lo necesite, ayudar con las bolsas a alguien, dar el brazo como apoyo a una persona mayor, bajar la velocidad del auto cuando hay un charco y personas cerca, guardar la basura y tirarla en nuestra casa, barrer mi calle o dar de comer a un animalito callejero, no solo fomentan el bien común sino que transforman a la persona en alguien confiable y es fácil de amar, ayudar y perdonar cuando comete alguna falta.

Hoy en día, nuestro mundo y nuestras sociedades requieren de más personas así, de más jóvenes dispuestos a ayudar. La juventud cuando es servicial es doblemente admirada y apoyada.

5 Cooperar con y a favor de otros

Puede sonar muy parecido al anterior pero con esta recomendación quiero ir más allá de solo ser amable con los demás, se trata de trabajar en equipo, de ayudar y saber pedir y recibir ayuda de otros.

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En este tiempo, la necesidad de cooperación internacional se ha puesto mucho más en evidencia. Debemos aprender y estar dispuestos a seguir instrucciones para el bien de todos, nos guste o no. Disculparnos rápidamente cuando cometemos una falta y buscar resarcir de manera inmediata lo mejor que podamos.

Se trata de ser flexible a nuevas ideas  sin comprometer nuestros principios, de ser solidario ante la diversidad y promotor de las causas comunes de mejora para todos.

Y  mi última recomendación:

Todo esto se enseña en casa con nuestro ejemplo y algunas veces, con palabras.

Toma un momento para compartir ...

Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.