6 cosas que jamás deberías revelar por pura salud emocional y mental

"No grites tu felicidad, la envidia tiene el sueño ligero".

Erika Patricia Otero

«No hables en voz alta sobre tu felicidad, la envidia tienen el sueño ligero»

Adagio popular

La envidia puede provenir de las personas que menos esperas, de eso si que sabemos todos.

Terminé mi bachillerato en una escuela pública cuando tenía 17 años. No era una estudiante sobresaliente, mi familia no tenía mucho dinero; tal vez por esas razones yo no tenía muchas perspectivas para mi futuro inmediato. Sin embargo, no me fue mal en mi prueba de estado ICFES. El ICFES es un examen que se hace a los estudiantes de último año de bachiller; la calificación que saques, te abre o cierra las puertas a la educación superior, y a mí me abrió unas cuantas.

Fue así como junto con unas amigas, comenzamos a buscar un cupo en alguna universidad o instituto de educación superior.

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Las cosa cambian y la gente también

Un día, las cosas cambiaron para mí; mi padre me ofreció la oportunidad de entrar a estudiar en una universidad privada. Yo me emocioné, así que fui a contarle a mis amigas lo sucedido. Sorpresa me llevé por la reacción de varias de ellas; aun así, el comentario que jamás olvidaré vino de la que más apreciaba. Ella dijo: «La vida es injusta, yo tan buena estudiante que soy y no tengo oportunidad para entrar a estudiar, y las más brutas tienen todo sin esfuerzo».

Me quedé con la boca abierta y muy decepcionada. Al contarle a mi madre lo sucedido, me dijo que quizás la reacción se debía a las pocas posibilidades que tenía de ingresar a la universidad. Ella era buena estudiante, pero ciertamente tenía muchas dificultades económicas, así que la comprendí y lo acepté; pero ella cambió conmigo. El tiempo que quedaba para terminar el año, mi «amiga» optó por mirarme mal y de soslayo. Terminamos por alejarnos y eso fue el fin de la amistad.

La vida siguió y yo entré a la universidad. Un año después ella regresó a mi casa; cuando vino a verme me enteré que había podido ingresar a la universidad y tenía una buena vida. Honestamente me alegré por ella, pero las cosas cambiaron y después de ese día jamás volví a hablar con ella.

Todos en algún momento sentimos envidia

No fue la única vez que me ocurrió. Esa es la esta razón por la cual soy tan desconfiada, y prefiero la soledad a una mala amistad.

No me las voy a dar de santa; desde luego, también he sentido envidia, y no es una emoción sana desde ningún aspecto.

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La envidia lleva a la crítica mordaz, a los pensamientos obsesivos y destructivos, no de la otra persona si no de ti mismo. Y peor aún, es completamente improductiva e injustificada. El asunto es que ninguno de nosotros sabemos lo que la persona que envidiamos tuvo que vivir para llegar o tener eso que codiciamos.

Cosas de tu vida que debes mantener en secreto

La envidia no es mejor despertarla que sentirla, eso es un grave error. Por eso, para evitar «despertar» la envidia en los demás -por pura salud mental-, estas son las cosas que debes guardar con celo para que tu progreso no se obstaculice.

1 Tus metas a futuro

Si hablas de tus planes futuros puede pasar que no todas las personas comprenderán la razón de tus locos sueños. Quizás lo que ocurra es que te decepcionas porque las personas que deseabas que te apoyasen emocionalmente no lo hagan, y otras más no intentarán más que ver cada pequeño detalle poco positivo para desanimarte.

Puede que no lo hagan con mala intención; sin embargo, es mejor que guardes para ti tus propósitos y les sorprendas cuando vean lo que lograste con tu esfuerzo y perseverancia.

2 Tu generosidad

El evangelio de San Mateo, capítulo 6, versículo 3 dice: «Que la mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha».

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No hay ninguna necesidad de hablar sobre los favores o las buenas obras que haces. La razón es sencilla, no sabes dónde están tus detractores disfrazándose de amigos y estos pueden decir que lo haces por vanidad o por presumir de lo que tienes y de lo que das. Además, también puede ser visto como un acto de arrogancia.

3 Tus problemas

Todos hemos pasado por épocas difíciles. Ya se trate de problemas familiares, económicos o de salud, lo mejor es sobrepasarlos sin comentarlos a los más cercanos, aunque te veas tentado a hacerlo a manera de desahogo.

La razón es que pueden tomarte como quejumbroso, y otros más (envidiosos) van a alegrarse de tus dificultades. Hay una virtud en saber soportar las pruebas en silencio, y es que te harás más fuerte, resiliente y descubrirás tu capacidad de fortaleza.

4 Tu fortaleza en medio de la pruebas de la vida

Este está unido al anterior. Si cuentas lo capaz que eres de enfrentarte a las pruebas de la vida, no faltará el que te llame presumido cuando lo que tú pretendes es solo contar tu experiencia de vida.

Además, todos pasamos por situaciones que nos llevan a sacar lo mejor de cada uno, aunque eso pase desapercibido para algunos.

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5 Tu conocimiento espiritual

Esto puede resultar incómodo, aún más cuando la persona con la que compartes tus creencias es alguien con pensamiento muy diferente al tuyo.

No debes olvidar que no por ser diferente es malo o son enemigos. No trates de cambiar a las personas porque entonces serás tu el que será tomado como envidioso; solo es cuestión de aceptar, valorar y aprender, todos podemos sacar lo mejor de las creencias de los demás.

6 Tu relación de pareja

Aspecto delicado. Algunos estarán felices porque encontraste a una persona que amas y te corresponde; sin embargo, otros más van a criticarte o codiciarán esa relación hermosa que tienes.

Casos se dan a diario de amigos peleandose por la pareja del otro, esto porque uno no supo ser prudente y el otro no supo respetar la amistad.

La lección es esforzarte y ayudar en silencio. Nadie será más feliz que tú al lograr lo que te has propuesto en tu vida, pero recuerda ser prudente para no tener enemigos ni despertar malos sentimientos en quienes te rodean.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.