6 formas de enseñarles a tus hijos a ser honestos

Pon en práctica estos consejos para que sea más sencillo enseñar a tus hijos sobre la honestidad.

Adriana Acosta Bujan

Bueno o malo, lamentablemente todos hemos llegado a mentir en alguna que otra ocasión, sean por las razones que sean. A pesar de saber que no es nada bueno decir mentiras, siempre las decimos; y es precisamente en este punto de la vida cuando caemos en una contradicción al ser padres, ya que nuestro objetivo es enseñarles a nuestros hijos a ser honestos.

¡Claro! A muchas mentiras podemos considerarlas piadosas, esas que cuando se dicen no lastiman a nadie en particular y solo se recibe un beneficio. Pero, aunque esa mentira sea piadosa siempre será un engaño que debe ser evitado a toda costa para evitar las consecuencias en un futuro. Ya que no queremos que nuestros hijos aprendan a decirlas.

Un estudio confirma que los niños comienzan a mentir alrededor de los 2 a 5 años, por lo general lo hacen para evitar castigos o cuando han cometido algún error. Sus intenciones nunca serán malas, puesto que por su inmadurez muchas veces no comprenden las consecuencias de tales acciones.

Podríamos decir que los niños mienten porque quieren quedarse más tiempo jugando o porque quieren comer golosinas o han realizado alguna travesura. Cabe mencionar que nosotros como padres tenemos algo de culpa, ya que usualmente mentimos a los hijos para que hagan algo y prometemos cosas que nunca se cumplen.

Piénsalo de esta manera; mentimos a los hijos para que se vistan rápido o para que ordenen su habitación o para que coman verduras, entre otras cosas.

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La honestidad: un valor esencial para la vida

La honestidad es un valor esencial que debemos enseñar a los hijos, ya que es la base que va formar su personalidad y harán mejor sus relaciones sociales. Este valor tienen muchos aspectos que van enlazados, como la confianza, sinceridad, el respeto, la justicia, rectitud entre otras; todos ellos aprendidos y practicados nos garantizaran un mejor bienestar para nuestros hijos en su vida adulta.

Ahora bien, no se trata de encontrar culpables o hacer sentir mal a los padres cuando enseñan a sus hijos cosas que ellos mismos no hacen. La idea es centrarnos en las maneras en cómo enseñar a nuestros hijos a ser honestos, guiados con nuestro ejemplo y algunas técnicas cognitivas que nos ayudarán para que ellos comprendan que mentir no lleva a nada bueno.

1 Cumplir las promesas

Es muy fácil prometer cosas que tal vez no lleguemos a cumplir, solo porque queremos recibir una recompensa que nos beneficie. Pero cuando se trata de los hijos y de enseñarles a ser honestos, tenemos que ser muy cautelosos y realmente pensar bien lo que prometemos a ellos y cumplirlo. De esa manera, los hijos evitarán mentir ya que confiarán en tu palabra.

Poco a poco los hijos comprenderán que todo lo que dices se cumple y es verdad, de esa manera podrán imitarte y seguir tu ejemplo.

2 Recompensas

Otra manera para que tus hijos aprendan a ser honestos y dejen de mentir, es recompensándolos cuando dicen la verdad en cualquier contexto o situación. Apremia y celebra las verdades para que ellos comprendan que siempre obtendrán algo bueno al actuar y decir la verdad. No es necesario que hagas toda una fiesta por eso, con solo darles lo que quieren o desean es suficiente. Por ejemplo, más tiempo para jugar o comer una golosina.

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3 Beneficios increíbles

Será conveniente enseñar a tus hijos los beneficios que tiene decir la verdad; como por ejemplo, se ganarán tu confianza y la de los otros, serán respetados por ti y los demás, incluso permitirá aceptar sus debilidades y fortalezas para que aprendan de sus errores. También decir la verdad es bueno para que ellos aprendan a comunicarse, sean más empáticos y tomen mejores decisiones. Incluso  puede protegerlos ante los peligros.

Recuérdales que la confianza y el respeto se van ganando con buenas acciones y que por una simple mentira se puede destruir todo lo que han construido. Por ello es que siempre tendrán que decir la verdad en cualquier situación.

4 No ponerlos a prueba

Evitar cuestionar a nuestros hijos con preguntas que los orillen a mentir. Es importante no ponerlos a prueba e indagar sobre un hecho que tiene consecuencias aunque no sean buenas. Por ejemplo, si has visto a tus hijos dejar caer una jarra de agua, no hay necesidad de que preguntes ¿acaban de tirar la jarra de agua?, eso hará creer a tus hijos que tienen una salida y posiblemente podrían echarle la culpa a otra persona; será mejor que les digas que limpien el desastre.

5 Acciones que tienen motivos

La comunicación con nuestros hijos es fundamental para enseñarles el valor de la honestidad, es por ello que cuando los descubras diciendo mentiras, los ayudes a expresar sus emociones y sentimientos al respecto.

¿Cómo te sentiste al decir mentiras?, ¿Por qué crees que fue lo mejor?,

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¿Cuáles son las consecuencias?, ¿A quién beneficias?

La idea es que ellos mismos utilicen la razón para reflexionar sobre las consecuencias de sus acciones y de los motivos que los orillaron a decir mentiras, dándoles mejores alternativas o soluciones para actuar en cualquier situación de la vida, sin necesidad de mentir.

6 Más amigos

Como un imán serán tus hijos cuando ellos aprendan a ser honestos, todas las personas querrán estar con ellos porque demostrarán ser confiables y sinceros. De esa manera siempre tendrán amigos para poder jugar y divertirse. Recuérdales que las buenas acciones atraen cosas positivas, que no es necesario mentir, ya que eso alejará a los demás.

Sé que es un gran desafío para todos los padres enseñar a los hijos a ser honestos, sin embargo, cuando aplicamos estos consejos y actuamos sin contradicciones tendremos éxito. Ten en mente que tú eres un ejemplo a seguir, que eres la persona que ellos quieren ser cuando sean grandes; así que evita mentir delante de ellos.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre y abuela, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias.