6 historias que circulan en Internet que demuestran que el destino sí existe

Qué bello es cuando todo sucede por casualidad. Sin fechas ni planes... solo cuestión del destino.

Erika Patricia Otero

Cosas en la vida de cada uno de nosotros pasan como una suerte de coincidencias, sincronias o casualidades. La verdad es que no lo sé, pero es agradable pensar que, pese a que muchas cosas nos pasen porque están «predestinadas», lo interesante es que la realidad muchas veces supera la ficción.

Para que tengas evidencias de lo que expongo anteriormente es cierto, a continuación encontrarás algunas anécdotas que quienes las vivieron compartieron en internet y que te dejarán pensando en tu propia vida.

Estas historias circulan por la Internet. Son reales, pero todos los nombres son ficticios para proteger la identidad de sus protagonistas.

Vestida de novia en el metro

El mismo día que Helena iba a contraer matrimonio descubrió que su prometido le era infiel. Ella no pudo contener sus lágrimas y salió corriendo desesperada. Acto seguido, ella montó en el metro con dirección desconocida, solo quería alejarse de todos. Iba vestida de novia, una joven hermosa vestida de novia sumida en un mar de lágrimas que era mirada por los pasajeros.

De repente, un joven guapo que la miraba en la distancia la tomó en brazos y la sacó del vagón del metro alzada como si fuera el novio. Hoy día Helena está casada con ese hombre generoso que la sacó en brazos y es realmente muy feliz

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Objetos perdidos, nueva amistad

Luisa perdió su cartera con todos sus documentos y dinero. Dos días después, ella encontró en un autobús un celular. Luisa llamó a la madre del hombre que había perdido el teléfono, y quedó en ir hasta la casa de ella para llevar el aparato. Cuando llegó allí estaba el hombre feliz porque alguien honesto había encontrado su móvil.

Luisa, a manera de charla ocasional, les comentó que ella había perdido hacía poco su cartera con todo y que sabía justo cómo se estaba sintiendo él. De pronto, el hombre sacó de su bolsillo una cartera de mujer y le preguntó si era la de ella. Al verla, Luisa la reconoció y miró al hombre; ambos sorprendidos por tal coincidencia sonrieron y hasta el día de hoy son muy buenos amigos.

¿Sueño o realidad?

Mario cuenta que hace solo dos semanas conoció a Juliana.  Un día se encontraban charlando animadamente cuando ella le soltó de la nada que por poco casi no se conocen. La razón -según ella le contó- es que el día anterior a conocerse ella tuvo un sueño donde vio un número telefónico con una nota que decía que tenía que llamar para conocer su destino. Ella recordaba el número, pero nunca se atrevió a llamar. Entonces Mario le dijo: «¡Dale! llamemos ahora mismo y vemos quien contesta». Juliana marcó el número y a qué no adivinas… sí, le salió el nombre de Mario en la agenda de contactos.

Promesa cumplida

Víctor cuenta que vivió hasta los 10 años en un pueblo pequeño donde fue al kinder hasta que se mudaron de localidad. Su mamá y su tía le contaron que iba a ese jardín de infantes con una niña que se llamaba Daniela, y que él le había hecho la promesa de que de grandes se casarían.

Los años pasaron y Víctor ahora vivía en la capital. Allí, en su actual lugar de residencia conoció a una chica que se llamaba Daniela, coincidencia a la que no le dio importancia. Con el tiempo ellos se conocieron mejor y le contó a ella su historia del kinder y la niña a la que le había prometido matrimonio de niños. Resultó que la Daniela que conoció en la ciudad era la misma Daniela de su kinder. Lo mejor es que pronto se casarán y Victor podrá cumplir su promesa.

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De mendigo a millonario

Un hombre sin hogar se sentaba cada día frente a la casa de Fernando. Un día, este hombre se le acercó y le pidió algo de dinero para comprar un trozo de loteria. Fernando le regaló el dinero pero no creyó que el hombre fuera a invertirlo en la compra del boleto.

Días después el hombre sin hogar se acercó a Fernando muy feliz y para sorpresa de él le regresó el dinero que él le había regalado, sonriente le dijo: «¡Estoy en deuda contigo!, ¡Ayer me compré un boleto de lotería y me gane 250 mil! ¡Gracias!»

Fernando se siente feliz por el hombre. Dice sin vergüenza alguna cuando supo la buena nueva, quiso ponerse a llorar de felicidad, y más al saber que había sido él quien le ayudó de alguna manera a cambiar su vida.

Sufrimiento y felicidad

Manuel cuenta que hace un tiempo salió a pasear una noche. Cuando iba pasando un puente especialmente largo, vio en la mitad a una chica que estaba de pie en la barandilla del mismo. Ella iba a saltar, fue entonces cuando lentamente Manuel se acercó y le habló, le dijo que la invitaba a tomar una taza de té en su casa, para sorpresa de él la chica aceptó.

Pasó el tiempo y al conocerse mejor, se enamoraron. Ahora están planificando su boda. Manuel admite a veces te puedes encontrar con tu destino allí, en un lugar donde no lo esperas. Para Manuel el destino sí existe.

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¿Destino o casualidad?

No sabemos en realidad si en el cielo hay un libro de la vida que diga cuáles son las directrices que tomará tu existencia desde que naces hasta el día que mueres. Pero sí hay varias cosas que tengo claras y son las siguientes:

1 El karma existe y -ya sea que actúes bien o mal- no te mueres hasta que no hayas recibido la recompensa que mereces por tus actos.

2 Es el presente en el que cada uno de nosotros pone los «adoquines» en los que estará puesta la base de su futuro. Haces buenos actos, te esperarán lecciones y también buenas acciones que te colmen de bienestar.

3 Ya se trate de destino o casualidad, la vida se encargará de poner cada cosa en su lugar; incluso, pondrá eventos «fortuitos» que impedirán que cometas errores que pueden llegar a perjudicar toda tu existencia.

Seguramente si haces memoria, encontrarás algún que otro evento de tu vida que ocurrió y en su momento no entendiste por qué las cosas se dieron de esa manera; aun así, ahora entiendes la razón por la cual las cosas sucedieron así.

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Y tú, ¿crees en el destino?

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.