6 señales de alarma en una relación de pareja

Detectar a tiempo las señales de alarma en la relación de pareja es de gran ayuda para salvar tu matrimonio.

Adriana Acosta Bujan

Hoy quiero platicarte la historia de mi amiga Margot. Un día como cualquier otro ella llegó a mi casa con los ojos empapados de lágrimas; al verla tan devastada comenzó a relatar su historia, la cual que me dejó con un nudo en la garganta y a la vez me hizo reflexionar sobre mi relación matrimonial.

Margot estaba feliz por haberse casado con el amor de su vida, tenía muchos sueños, ilusiones y metas con su pareja; incluso comentó que hubo momentos en el cual el amor se desbordaba por completo entre ellos. Pero con el paso de los años, su relación comenzó a volverse monótona y un tanto aburrida, porque los dos estaban enfocados en cumplir con sus obligaciones que eran inevitables para poder tener la vida que deseaban.

Por alguna razón, los dos se estaban alejando poco a poco sin darse cuenta. La relación se volvió fría y poco pasional; ella aseguraba que todo se debía a la carga de trabajo y a las tantas responsabilidades que los dos tenían que cumplir; pensó que lo que le sucedía era algo normal puesto que todas las parejas suelen pasar por eso, así que continuó con su vida.

Un día como cualquier otro, su esposo llegó con unos papeles muy importantes, le dijo que tenía que firmarlos ya que se trataba del divorcio. Margot dijo: “Mi mundo se paralizó por completo, mis lágrimas no dejaban de humedecer mis mejillas y mi voz se quebrantó al preguntarle «¿cuándo fue que dejaste de amarme?», él respondió “Mi amor, hace tiempo que nuestra relación ya no funcionaba,¿acaso, no viste las señales?”.

¿Cuáles señales?

Margot se quedó shock; ella se cuestionaba una y mil veces ¿cuáles señales?. En su interior creía que todo lo que le pasaba era algo normal que cualquier pareja experimenta.

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Al día siguiente se sentó en su sofá y con el corazón destrozado comenzó a responder su pregunta:

1 Nada de qué hablar

Cuando estábamos juntos no teníamos temas para conversar, puesto que nada inusual nos había sucedido a los dos, al parecer todos los días eran iguales. Recordé que existieron muchos momentos de silencios muy incómodos, pero pensé que eran normales. Con el paso del tiempo los dos dejamos de compartir lo que sentíamos, los que pensábamos y ya no considerábamos la opinión del otro para tomar decisiones en conjunto; como si fuéramos independientes, era como vivir con alguien pero cada quien por su lado.

2 Me da igual

Todavía escucho en mi interior la frase típica de mi esposo “me da igual, tú decides”. Era algo normal que me dejará tomar decisiones sencillas, pensé que él me dejaba hacerlo porque confiaba en mí o porque me amaba tanto que me daba el privilegio de decidir por los dos. Pero ahora comprendo que no era así, ya que él dejó de participar e interesarse por las cosas que pasaban a su alrededor; se mostraba apático la mayor parte del tiempo y nada de lo que hacía podía sacarle una sonrisa.  Incluso, evitaba discutir si algo no le agradaba ya que solo lo aceptaba sin decir nada.

3 Poca empatía

Cuando murió mi padre, mi esposo solo me dio un abrazo y me dijo: “Fue un gran hombre, Dios lo tenga en su gloria”. Después de eso nunca más me dijo nada.  Suelo recordar sus palabras “Ya pasó, por qué no te pones las pilas y dejas de llorar”.  También llegan recuerdos de cuando me sentía totalmente enferma y él no estuvo para llevarme al doctor, solo me decía que tenía que descansar para sanar.

Así puedo enumerar miles de momentos en los cuales identifiqué una carencia de empatía de su parte. Muchas veces creí que como mi esposo era frío al mostrar sus emociones, su falta de empatía era normal.

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4 Intimidad sin conexión

Teníamos intimidad como cualquier pareja, pero muchas veces eran momentos de poca pasión sin haber tocado el vínculo mágico que existe entre las dos almas que se unen por amor. Algunas veces se omitían los besos y las caricias, solo satisfacer una necesidad. A pesar de eso, nunca existió un reclamo o algo por el estilo, siempre aparentamos estar bien y muy enamorados.

5 Sin metas similares

Al principio del matrimonio los dos teníamos sueños y metas comunes, caminábamos por el mismo rumbo para lograr nuestros objetivos. Pero al pasar los años, ya no existieron metas en común, ahora me pregunto cuál era su meta, puesto que ya habíamos obtenido gran parte de lo que los dos deseábamos obtener durante el tiempo que estuvimos juntos. Incluso, no sé cuál es mi meta en estos momentos.

6 Mejor solo

En realidad era poco el tiempo que pasábamos juntos, con el trabajo y las responsabilidades solo compartíamos las noches o parte de las mañanas para convivir. Los dos teníamos cosas que hacer y cada quien estaba por su lado. Así como cualquier pareja, él tenía su espacio para ir con sus amigos y yo el mío, así que preferíamos estar solos; dejamos de hacer planes para convivir en pareja.

Y ella obtuvo su conclusión

Después de responderse su pregunta, Margot decidió conversar con su esposo; ella le explicó que había descubierto las señales y que se lamentaba por no haber brindado su aporte a la pareja.

Entre lágrimas, abrazos y arrepentimiento de parte de ambos, los dos decidieron continuar con su matrimonio. Ahora esas señales de alarma se transformaron en atención, comunicación, empatía y amor; los dos trabajaron juntos para arreglar sus problemas y ahora son felices.

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La mayoría de los matrimonios experimentan situaciones similares a las de Margot; es por ello que debemos mantenernos alertas para poder actuar a tiempo y lograr que el amor en la relación siga en llamas. Siempre existirá una solución cuando los dos estén de acuerdo y como dicen las abuelitas: “El verdadero amor, es para toda la vida”.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias