6 virtudes que tu hijo puede desarrollar en casa para su vida futura

Enseñar y vivir con tus hijos estas virtudes y valores harán su vida más plena y feliz

Emma E. Sánchez

El hogar es el gran laboratorio de la vida. En él, cada persona puede desarrollar talentos, habilidades y virtudes.

En esta ocasión dedicaré mis palabras para hablarte sobre seis virtudes muy importantes y. diría yo, fundamentales, para desarrollar y favorecer en nuestros hijos, con la mira de que en el  futuro ellos puedan tener buenas vidas, disfrutar de sus familias y ser felices.

Laboriosidad

Entendemos por laboriosidad como el trabajo, la disciplina y el gusto por hacer nuestros deberes de manera dedicada y excepcional.

Se resume en ser una persona trabajadora, no ociosa, acomedida, presta para ayudar o hacer lo que se requiera, inclusive las tareas que a nadie le gusta hacer.

Cuando pienso en laboriosidad, pienso en mi padre, un hombre que hasta su vejez se levanta muy temprano a trabajar, hacer el jardín, lavar el carro o ir a comprar lo que se requiera para desayunar. Él solía decir: «Hay  que ganarse el desayuno», y lo demostraba siempre haciendo algo. Mi hermano y yo jamás nos sentamos a la mesa sin haber ayudado en algo en casa o por lo menos a preparar o servir los alimentos. No hubiéramos tenido cara para hacerlo, pues nos padres así lo vivían.

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El trabajo es una bendición que no todas las personas tienen y que muchos desearían poder realizar.

La actitud que tú como padre muestres hacia él, será la que tus hijos adquieran, tu gusto por hacer muy bien las cosas, es algo que ellos valorarán y que les servirá en su vida futura.

Justicia

Basta con mirar o escuchar las noticias para darnos cuenta de las problemáticas sociales donde la injusticia y el abuso predominan.

La justicia es dar a cada uno lo que le corresponde y va de la mano con la equidad y el respeto. Muchas conductas de injusticia se aprenden en casa porque se vive de esa manera. Un padre abusivo genera resentimientos entre sus hijos, una madre que prefiere a un hijo sobre otro, tratos diferentes por género, por apariencia u otros intereses cuyo centro y origen no sea la justicia o el amor, son el principio del resentimiento y la violencia.

Nosotros como padres debemos revisarnos continuamente y verificar que seamos personas justas, y si nos equivocamos, ofrecer una disculpa, corregir o restituir a la brevedad. Los hijos observan y aprenden.

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Gratitud

Tal vez este sea uno de los dones más preciados que podamos dar a nuestros hijos, pues en tiempos difíciles les dará la visión de enfocarse más en lo bueno, en lo que hay y lo que tienen y no en sufrir por lo que no hay, no son, o no tienen.

Ser agradecidos nos “vacuna” contra la envidia, la avaricia y el desánimo. “Contar nuestras bendiciones siempre hará más bien al alma que dar un recuento de lo que no tenemos”.

Moderación

Es curioso cómo algunas virtudes aparentemente pasan de moda. Me sorprende mucho escuchar que cuando se habla de moderación muchos no comprenden cómo alguien puede medirse o no consumir alcohol, drogas, o cualquier extremo o exageración en algo.

La moderación tiene mucho que ver  con el control de nuestros impulsos, el autocontrol y el dominio de la razón sobre nuestros deseos. Se trata de disfrutar la vida con conciencia, sin abusar de nada ni de nadie. El aprender a ser moderado librará a tus hijos de las consecuencias que los abusos acarrean.

Castidad

Otra virtud que ha sido atacada, menospreciada y vituperada haciéndola ver como algo arcaico y hasta malo.  Esta virtud se puede entender de muchas maneras, pero en principio está relacionada con la fidelidad, la lealtad, el respeto y el auto respeto, el auto dominio y el compromiso.

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Cada familia puede enseñar estos principios y virtudes desde su propia concepción, creencias y lo que desea para su hijos. A mí solo me toca compartirte lo que he experimentado en mi propia vida, con mis propios hijos y con las consecuencias buenas y malas que han ocurrido por vivirlas o no.

Humildad

Esta es una virtud que se desarrolla cuando damos servicio a los demás, ayudamos con alegría y cariño o sacrificamos algo por el beneficio de alguien más.

A veces las personas se llenan de orgullo y vanidad porque se olvidan de dónde vienen y lo que otros han hecho por ellos. La vanidad, la prepotencia y altanería son contarios a la humildad. El amor es hermano de la humildad.

Te invito a que en familia puedan reunirse y decidir qué valores y virtudes les gustaría que sus hijos y ustedes desarrollen en los próximos meses, qué actividades pueden hacer para vivirlos o qué conductas deben de dejar de hacer para mejorar y ser más felices.

Todo lo bueno tiene un precio y lo mejor es hacerlo poco a poco en la infancia para que en la juventud y la vida de adulta de tus hijos  sea tu vejez llena de dulzura y satisfacciones.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.