7 consejos para que tu hijo tome los medicamentos sin hacer ningún berrinche

A ningún niño le gusta tomar remedios, pero con estos trucos lo harán sin chistar


Fernanda Gonzalez Casafús

No es casualidad que los medicamentos para niños vengan saborizados y con empaques más vistosos de lo normal. A la mayoría de los niños les cuesta tomar medicamentos cuando se enferman, y son muchos los padres que aseguran que su hijo hace un gran escándalo cuando ven la cuchara acercarse a su boca.

Aunque el medicamento tenga gusto a vainilla o banana, muchos niños se resisten a tomarlo, y hacen grandes berrinches a la hora de la dosis. El rechazo por parte de los niños a tomar los remedios traen grandes dolores de cabeza a los padres, quienes una y otra vez se preguntan si deben forzarlos o intentar otras tácticas menos traumáticas.

De alguna manera logré que mis hijos casi siempre tomen los medicamentos sin quejarse. Tanto el ibuprofeno como los antibióticos en forma de jarabe, ellos no han mostrado casi nunca resistencia a tomarlos. Es más, cuando uno de los dos está enfermo, el otro también quiere tomar. El ibuprofeno tiene un sabor rico, y es entendible que no se resistan, pero las veces que han tomado antibióticos no siempre han puesto buena cara y, sin embargo, lo han tomado muy valientemente. Tal vez se conjuguen una serie de factores: que no toman demasiado a menudo, que la mayoría de las veces sólo toman ibuprofeno (el rico) y que he usado una jeringa, la cual ellos mismos accionan para llevar el líquido a su boca.

Hasta el momento, no me ha tocado administrar píldoras, pero ya les contaré cuando suceda. Mientras tanto, también me tocó poner gotas nasales y gotas el los oídos, con algún que otro llanto incluido, claro.

El sitio Parents recopila una serie de consejos para ayudar a tu hijo a que tome los medicamentos sin chistar, sabiendo que es algo beneficioso para su salud.

1. Sonríe

Los niños son expertos en descifrar el lenguaje gestual y corporal de los adultos. No te tensiones cuando llegue el momento de darle la medicina. Sonríe, y pone buena cara. Déjalo que se anime por sí mismo cuando te vea relajada y con una sonrisa. Comienza todo como si fuera un juego, y si fuere necesario, cántale alguna canción.

2. Déjalo elegir

A los niños les encanta experimentar. Como te contaba antes, a los míos les encanta tomar los remedios con una jeringuilla de plástico que uso siempre para ese fin. Puedes preguntarle a tu hijo si quiere una cuchara, un vasito o una jeringa. Si es algo grandecito, puedes dejar que él mismo lo sirva,con tu ayuda.

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3. Evita que sientan el sabor amargo

Cuando son pequeños y no les agrada la sensación del sabor en su boca, el truco de la jeringa es indicado, pues puedes hacer que el líquido vaya directamente a su garganta. Cuando son bebés y no hay forma de hacerles entender que tomen la medicina, o la escupen, la mejor forma es acercarse sin que vean el medicamento e introducir la jeringa en su boca, y lograr que el líquido no toque sus papilas gustativas.

4. Disfraza los sabores

Aunque muchos medicamentos vienen saborizados, algunos no son del todo agradables. Puedes preguntar a tu médico de confianza si es viable mezclar el medicamento con algún puré de frutas o jugo. De este modo, el niño puede sentir un sabor agradable y hasta puede que espere ansioso el momento de la medicina.

5. El truco del hielo

Cuando se acerca el momento de las dosis del remedio, un truco es darle a un niño un trozo de hielo para que chupe. Ésto hace que sus papilas gustativas se adormezcan y sienta el sabor mucho menos. Si el niño es muy pequeño el trozo de hielo debe ser lo suficientemente grande como para que no entre en su boca, y no correr así peligro de asfixia. Otro truco es colocar los medicamentos en la heladera para que estén fríos antes de suministrarlos.

6. Que todo sea un juego

Pueden jugar al doctor con los muñecos del niño antes de tomar el medicamento. Juega a que él era el doctor y debía darle una cucharada de remedio al oso Teddy. A través del juego será más fácil asimilar la experiencia cuando le toque a él ser quien tome el medicamento.

7. Dile siempre la verdad

No le digas que el medicamento será delicioso cuando en verdad es horrible. Conversa con tu hijo y dile que aunque el sabor es algo amargo, es lo único que lo hará sentir mejor. Te puedes llegar a sorprender con los resultados.

¿Y las píldoras?

La mayoría de los medicamentos para niños vienen en forma líquida, pues se sabe que los niños se resisten a tragar una pastilla. Lo cierto es que, de acuerdo a BBC, y según la doctora Diana Van Reit-Nales, jefa de un estudio holandés publicado en Archives of Disease in Childhood donde se estudió la aceptabilidad de los diferentes medicamentos orales en niños en edad preescolar, ninguna artimaña es necesaria para lograr que los niños tomen píldoras porque éstos simplemente pueden hacerlo por sí solos. El tema es, claro, que se resisten a hacerlo.

En la investigación se analizó la aceptabilidad del placebo en varias presentaciones: píldora, jarabe o polvo. A los padres se les pidió que en casa le dieran a sus hijos, con edades comprendidas entre 1 y 4 años, estos medicamentos y casi todos -el 98%- se tragaron la pastilla sin problemas. Y lo sorprendente es que, a no ser que haya un problema físico, todos los niños son capaces de tragar comida y tomar bebidas sin problemas, y por lo tanto una pequeña pastilla también.

La doctora Van Reit-Nales, considera que la habilidad de tragar una píldora es algo importante que hay que aprender, para que no siempre se tenga que recurrir a medicamentos en forma líquida. Sin embargo, lograr ésto no es nada fácil, pues requiere de tiempo y compromiso de los padres para lograr que sus hijos forjen seguridad y confianza a la hora de tomar una pastilla.

Los trucos mencionados anteriormente están al servicio de los padres ¿Cuál de todos ellos has tenido que emplear, o cuál vas a emplear hoy?

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.