7 maneras de encontrar la solución a los conflictos matrimoniales

No todo está perdido. Hay muchas cosas que pueden hacer juntos para hacer frente a esos desacuerdos de la vida de pareja.

Erika Patricia Otero

Hay quienes dicen que el matrimonio es el punto que marca el principio del fin del amor. Quienes hacen esa afirmación son personas que fracasaron en sus relaciones amorosas; y por lo tanto, perdieron su fe en ese sentimiento. Sin embargo, para quienes tienen éxito en sus matrimonios, la realidad es otra.

El matrimonio es una aventura que implica en sus inicios a dos personas maduras mental y emocionalmente. A medida que pasa el tiempo, los involucrados van a encontrarse con una serie de muros y obstáculos, que dependiendo de sus capacidades para solucionarlos, van a fortalecer su relación, o por el contrario, la debilitará.

Los matrimonios que de a poco se van deteriorando y llegan a su fin, no lo hacen solo por los problemas externos a la pareja; llegan a ese punto por varias circunstancias:

-Terceros en la relación (familiares, amigos, tecnología y otros)

-Falta de atención al cónyuge (detalles expresiones de afecto)

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-Descuido a causa de darle una mayor atención a los hijos

-Violencia

-Orgullo

-Falta de apoyo

Pese a todas esos causantes, hay maneras de reparar ese matrimonio que de a poco ha visto deteriorada su fortaleza. Si tu matrimonio es uno de esos, a continuación encontrarás una serie de pasos que te ayudarán a restablecerlo.

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1 Bríndense tiempo y espacio

Concederse esto en momentos de tensión durante una discusión que está pasando los límites de lo sano, es lo más sabio que una pareja puede hacer.
También funciona cuando en medio de un cruce brutal de palabras se han ofendido. Dense tiempo para sanar, para pedir perdón si es que hay que hacerlo, pero háganlo.
Para que aquello negativo no ocurra, mejor opten por alejarse cuando estén a punto de decir algo hiriente, respiren, y mientras lo hacen, piensen en una forma sana de decir lo que les molesta. Recuerden: el tiempo y el espacio puede sanar las heridas cuando se espera el momento justo para remediar lo sucedido.

2 Liberen su frustración

La frustración en una pareja tiene su raíz en el hecho de reprimir sentimientos de rabia, injusticias, rechazos y pensamientos que siempre se quisieron manifestar, pero que se guardan para evitar conflictos mayores.

El problema con reprimir es que se vuelve una bomba de tiempo que solo espera el momento justo para hacer explosión. Cuando esto ocurre, se hacen las cosas más terribles, mismas que pueden llevar a la pareja a su fin.

En su lugar, si sientes que debes manifestar algo que te molesta pídele a tu pareja hablar sin exasperarse. Piensa bien en la manera adecuada de expresarte sin herir.

Si encuentras que tu pareja no es una persona fácil para dialogar, puedes optar por hacer ejercicio. El trabajo físico te ayuda a liberar tensiones, además de hormonas que te ayudan a tener una sensación de bienestar.

Otra opción muy útil es recurrir a una persona de mucha confianza con la que puedas desahogarte; pero cuida que eso que estás sacando de tu interior sea recibido por alguien que no vaya a usarlo en tu contra.

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3 Mantengan el ego bajo control

Podría decirse que tu ego es una manera en la que te proteges del mundo que te rodea. No es malo pero tampoco es bueno porque cuando haces uso de esa «protección», estás impidiendo a tu pareja que te vea como eres.

Es importante que tu pareja conozca tu lado vulnerable; no para que abuse de este, sino para que sepa en realidad qué te lastima y en que aspectos eres fuerte. Pero eso debe ser recíproco, así que también debes estar preparada para lo que sea tenga que decir, sin juzgar pero sin lastimarse.

Es importante que de a poco vayas dejando de lado ese escudo protector y te permitas enfrentar tu temores; además, cuando te muestras como eres tendrás la certeza de si tu pareja te ama por la persona que en realidad eres o te amaba por quien aparentabas ser.

4 No teman dar un paso hacia la reconciliación

Reconocer que nos hemos equivocado es muy difícil. Pedir perdón también lo es, y aun más cuando eres tú quien desea tomar la iniciativa.

El asunto es que entre más rápido alguno de los dos supere el miedo, más rápido sabrán que deben hacer para subsanar los errores y poder seguir adelante.

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Busca la manera de acercarte, de hablar, de reparar el daño hecho; pero no demoren, porque cuando el tiempo pasa y las cosas se quedan sin solución, las relaciones terminan por extinguirse.

5 No se culpen

Un problema de pareja siempre tiene dos participantes. Así que «tirarse la pelota» de la culpabilidad no es sano para nadie. Entre más rápido se reconozcan las fallas sin culparse mutuamente de las causas del mal entendido, más rápido encontrarán la forma de solucionar el problema. Pero eso sí, necesitan de mucha humildad para lograrlo.

6 Hablen del perdón, y estén dispuestos a pedirlo y concederlo

Pedir perdón así como el acto de perdonar al otro, son aspectos que comienzan en la cabeza de cada persona. Cuando consideras el perdón como una manera de vivir libre de cargas emocionales, comienzas a prepararte para perdonar y pedir perdón.

Hablar de esto no es malo para la pareja porque los prepara para la lucha de darse la oportunidad de seguir adelante, de reparar el daño causado y de jamás volver a cometer el acto que les ha llevado a perdonarse.

Como todo acto que tiene como fin liberarse, se necesita de mucha humildad para llegar a ese punto; por eso es importante que piensen en el perdón mucho antes de pedirlo y concederlo.

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7 Eviten los razonamientos

Cuando quieres saber la razón por la cual tu pareja hizo o dijo algo, estás ejerciendo sobre ella una presión que muchas veces no es bien recibida. Esto bloqueará cualquier intento de saber la razón del problema y hará difícil la solución ese conflicto.

Lo que puedes hacer es preguntar acerca de lo que tú hiciste para lastimar a tu cónyuge. Esto no te hace responsable de sus actos, sino de los tuyos.

Pareciera que todo lo que se propone arriba podría llevarlos a la solución mágica de los problemas de una pareja; pero no es así, son solo los primeros pasos que funcionarán, si y solo si ambos quieren y ponen de su parte.

Por eso la invitación es que antes de cualquier grito, mala cara o mala actitud, busquen la manera más armoniosa para solucionar sus problemas, y estos mecanismos de seguro les ayudarán.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.