7 pecados capitales en la educación de un niño

Cada familia tiene el derecho de educar y criar a sus hijos; sin embargo, las investigaciones psicopedagógicas y la experiencia nos enseñado que estas formas de crianza simplemente no son nada recomendables.


Emma E. Sánchez

Se puede culpar al sistema de educación, al gobierno en turno, a las iglesias, al clima y hasta al que va pasando, pero digas lo que digas, despotriques, reclames, te indignes… al final, los únicos responsables de la educación de los hijos son los padres.

No hay cómo escaparse. Así que revisa conmigo estos siete “pecados capitales” y pregúntate si los estás cometiendo en la educación y crianza de tus hijos, y de ser así, más pronto que tarde trata de erradicarlos por el bien de tu familia:

1. A golpe y sangre

Todavía hay adultos que dicen: “A mí me pegaron y soy un hombre de bien”. Al escuchar esta frase, quisiera poder preguntarle, “¿Está seguro?”. ¿Y qué hay de la mala relación que tiene con sus padres o de su incapacidad de ser afectuoso, o de los problemas que tiene con su pareja?, y podría no terminar con las preguntas.

No hay excusa que valga: no les pegues a tus hijos, en especial si al golpearlos lo haces con furia y en descarga de toda tu rabia y frustración. No les grites a tus hijos, no los humilles. Ningún tipo de violencia se justifica en aras de educarlos.

2. “Haz lo que te digo, no lo que hago”

Esta es la típica excusa de quienes les exigen a sus hijos portarse bien, ser buenas personas y abstenerse de consumir drogas o cometer actos violentos, y ellos justamente son el peor de los ejemplos al respecto porque su conducta contradice lo que su boca pregona.

Por muy buenos consejos que des, no sirven de mucho si no van de la mano de buenos ejemplos. No te justifiques, actúa, o de lo contrario tus hijos solamente aprenderán a ser hipócritas y a tener una doble moral.

3. Niños tiranos: sin normas y límites

Padres permisivos, hijos sin autoridad, sin ley y carentes de valores están provocando una serie de problemas sociales serios. Los niños deben ser criados con claridad de límites y normas, con valores y principios morales y éticos.

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Cuando los palabras dejan “libres” a los hijos bajo la falsa creencia de que de esa manera los niños aprenderán a saber elegir o encontrarán la felicidad, sólo están sembrando serios problemas y dificultades en la juventud y vida adulta de quienes dicen amar.

La aparición de los “niños tiranos” es consecuencia de esta carencia de límites.

6. Castigos vs consecuencias

Debemos dejar de pensar en castigos que únicamente reprimen y generan resentimientos. Permitirles y enseñarles a los hijos a asumir las consecuencias de sus actos es mucho mejor. Aunque a algunos padres no les gusta esta idea, porque implica que el niño padezca y sufra, pero justamente de eso se trata: de que entienda que hay consecuencias que nos duelen, que no nos gustan y que las tendremos queramos o no si tomamos malas decisiones.

Recuerda: las consecuencias deben ser lógicas y congruentes según la falta cometida. No es necesario regañar por horas y hacer un escándalo de una situación que sólo implica asumir y vivir la consecuencia.

5. Hipersexualización

De todos los males actuales, éste es uno de los peores. Es una combinación enferma entre las frustraciones de los padres que fueron reprimidos durante su infancia por padres tiránicos o castrantes, una baja autoestima y un desenfrenado deseo consumista que busca sólo estar a la moda, sin entender ni un ápice de valores.

No es comprensible que un mundo lleno de violencia, abuso infantil, pederastas y corruptores, los padres deseen, fomenten y permitan que sus hijas, principalmente, vistan y se comporten como mujeres mayores, destacando sus atributos femeninos que, por cierto, ni desarrollados están y adquieran actitudes provocativas cuando solamente deberían ser niñas, comportarse como niñas.

Decide la forma de crianza de tus hijos y no olvides el amor, la atención y el tiempo. ¡Pronto verás florecer tu jardín!

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.