7 señales de que tienes una adicción a la comida

Comer es un placer de la vida, una bendición y la fuente de salud y bienestar para nuestro cuerpo. Pero, ¿qué sucede cuando tienes una relación malsana con la comida?

Emma E. Sánchez

Todos los seres vivos dependemos de comer para poder vivir. El alimento significa mucho para todos nosotros y nuestra cultura se ve sustentada de muchas maneras por la manera que tenemos de alimentarnos y de cómo nuestra vida gira en torno de nuestra relación con la comida.

Muchos de nosotros, o la gran mayoría, fuimos criados relacionando la comida con algún sentimiento o alguna emoción, por ejemplo: nos premiaban con postres, nos castigaban comiendo algo que no nos gustaba, no podías levantarte de la mesa si no te terminabas todo lo que hubiera en tu plato; tú mamá olía a pastel, tu papá a carne asada y los fines de semana olían a pollo rostizado; la lluvia te provoca una bebida caliente, si te espantabas te daban un pan, y en la enfermedad buscas la sopa o el caldo que en casa te daban. Muchas cosas de la vida, de tu vida, fueron “tatuadas” en tu alma con un alimento de por medio.

El problema surge cuando perdemos la noción de nutrirnos mediante el alimento y esta función vital la sustituimos por consuelo, castigo, placer o culpa. ¿Cómo puedo saber si tengo una relación peligrosa con la comida?

1. Si cuando estás triste buscas “consolarte” con algún alimento en particular

La imagen de una mujer triste comiendo grandes cantidades de helado o chocolate pueden llegar a ser muy peligrosas. Ten mucho cuidado si, en tu caso, el ingerir algún alimento es la única manera de sentirte mejor.

2. Te castigas porque comes en exceso

Usas laxantes con demasiada frecuencia, te sometes a largas sesiones de ejercicio y en tu mente una voz interior te ofende y te llama “gorda” o con cualquier otro adjetivo que te descalifica y denigra.

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3. Comes cosas que no se comen

Comes tierra, plástico, cabello etc., o bebes gasolina, solventes, limpiadores o cualquier otra cosa que nadie más ingeriría.

4. Padeces los llamados “atracones de alimento”

Comes demasiado, luego vomitas, te purgas y terminas con un sentimiento de vergüenza o culpa y vuelves a comer para adormecer tus sentimientos.

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5. No puedes parar de comer

Eres el llamado comedor compulsivo, comes y comes todo el día y eres incapaz de detenerte. Te prometes una y otra vez que pararás y es inútil, vuelves a comer y esta vez más y con mayor ira y frustración.

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6. Te ocultas para comer

Comes en la noche cuando la familia ya se durmió; comes sola, donde no te vean tus compañeros de la oficina; ocultas alimento en tu bolsa, debajo de la cama; apagas la luz y comes en silencio y deseando que nadie te vea para no ser juzgada.

7. Tu vida gira en torno a la comida

Trabajas para comer, piensas y planeas todas tus comidas, ya sean sanas o chatarra. Tu máximo es ir a un restaurante y comer y comer, salir con los amigos y volver a comer. Vas al cine pensando en la comida más que en la película. Todo para ti se traduce en comida, el amor, el placer, la alegría, las relaciones familiares y personales.

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Un trastorno de comida no se mide por medio del sobrepeso, o viendo si tu comida es sana o no; tiene más que ver con los sentimientos que experimentas al comer, los sentimientos que ocultas y los que buscas olvidar. Te invito a consultar con un profesional de la salud, un nutriólogo, un psicólogo y hasta con un consejero espiritual: ellos pueden ayudarte a resolver las cuestiones que han quedado inconclusas en tu vida, que te atormentan quizá sin saberlo. La vida es bella y comer junto a los que amamos para compartir es uno de los máximos dones de esta vida, no te pierdas de ese gozo.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.