7 señales de que tu hijo adolescente sufre el Síndrome de la Vejiga de Ketamina; descubre el peligro que corre de no tratarla a tiempo

Un simple medicamento puede llegar a convertirse en un serio problema de salud y hasta una adicción, especialmente para los adolescentes. Entérate de qué estamos hablando.

Emma E. Sánchez

Una familia canadiense decidió que su hija adolescente iniciara un tratamiento de ortodoncia pues no solamente querían mejorar el aspecto de sus dientes ­­-que ya comenzaba a afectar la autoestima de su hija por las constantes burlas que recibía en la escuela-, sino también mejorar su salud pues su respiración se veía afectada por no poder cerrar la boca totalmente.

Cuando iniciaron el tratamiento, la dentista les avisó que haría algunas cirugías para lo cual estaría usando algunos anestésicos y analgésicos. Los procedimientos comenzaron y todo parecía estar bien hasta que pasados algunos meses, la joven comenzó a mostrar algunos síntomas extraños: problemas urinarios, ganas muy frecuentes de ir al baño, dolor en el bajo vientre, incontinencia urinaria, endurecimiento de las paredes urinarias, sangrado al orinar, cistitis.

Ningún médico podía dar con la causa de sus síntomas y todo comenzaba a empeorar por lo que el tratamiento de ortodoncia se detuvo y entonces la joven comenzó a sentirse mejor.

¿Qué había sucedido?

La ketamina es una droga que se usa como analgésico o anestésico tanto en humanos como en animales, especialmente para tratamientos de pacientes con depresión o trastorno de bipolaridad, pero se ha descubierto que su abuso está causando serios problemas urinarios que inclusive llevan a daños irreversibles o hasta perder la vejiga. Los primeros casos descubiertos se dieron precisamente en Canadá y, posteriormente, en China.

David Gilliartt, un afamado cirujano del Reino Unido, declaró que “cuando la ketamina llega a la vejiga, la inflama, produce dolor, úlceras y otros trastornos. Al dejar de consumirla, los síntomas pueden aumentar o disminuir, inclusive pasar años hasta antes de que desaparezcan, todo depende de cada cuerpo”.

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Urólogos chinos han descubierto que de todos los usuarios de la ketamina solamente el 30% llegan a presentar todos los trastornos antes descritos.

¿Qué podemos hacer para prevenir este problema?

Si tú o tus hijos adolescentes van a recibir algún tratamiento o cirugía que implique el uso de antinflamatorios o anestesia, pregunta qué tipo de droga se usará y las contraindicaciones del medicamento.

Durante el tratamiento o posterior a la cirugía pon especial atención al sistema urinario. Toma mucha agua para sacar de tu sistema cualquier residuo de los medicamentos que consumiste. Vigila el tiempo durante el cual estarás consumiendo el medicamento y nunca te pases de lo recomendado por el médico. De ser posible, procura usar otras alternativas para desinflamar o quitar el dolor.

El riesgo mayor del uso de la ketamina es cuando los jóvenes abusan de esta sustancia. La obtienen de manera ilícita y las consecuencias son fatales. Por eso, como en todo lo que se refiere a la crianza de los niños, debes estar muy atenta.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.