8 frases para frenar a alguien cuando es grosero contigo

Fernanda Gonzalez Casafús

A veces es más inteligente contestar de forma educada que devolver con la misma moneda. Esta es la forma de hacerlo.

Hay una frase que me gusta decirle a mis hijos que reza “La gente no te hace cosas, la gente hace cosas, y eres tú quien decide si te afectan o no”. Vivimos en un mundo convulsionado, donde cada uno mira su propio ombligo y a veces no nos detenemos a pensar en cómo nuestras palabras pueden marcar una diferencia en la vida de los demás, ya sea para bien como para mal.

Seguramente muchas veces te hayas topado con gente ruda y grosera, de esas que no miden sus palabras y van atropellando con su verborragia a cuantos crucen en su camino. Me gusta pensar que esta clase de gente careció de una adecuada educación y de cariñosos y dedicados padres que les enseñaron el camino correcto.

Cuando las personas se comportan de forma grosera contigo no siempre es por algo que hiciste o dijiste, pues a veces su grado de rudeza o grosería no tiene que ver con tus acciones sino con el nivel de percepción y educación de esa persona. Así que, antes de tomártelo personal, evalúa de quién viene esa grosería y qué hay detrás de su historia personal.

Sea cual fuera el caso, si estás sintiendo que una persona está siendo grosera o maleducada contigo, tienes formas de cortar por lo sano con ello, de una forma sutil y elegante. Utiliza estas frases y no solo enseñarás tu costado diplomático, sino que la otra persona entenderá perfectamente que sabes poner muy bien los límites.

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1 “Entiendo que estés enojado o molesto, pero no necesitas desquitarte conmigo”

Nunca sabemos los problemas que debe lidiar la gente en su vida diaria. Por ello, esta es una forma sutil de defendernos de las groserías, pero a la vez dando el lugar a la otra persona para que se excuse y reformule su dicho.

Probablemente, esta forma amable de darle una segunda oportunidad, haga que retire sus dichos y se dirija a ti de forma más cordial.

2 “A ver, comencemos esta conversación otra vez….¿Me decías..?”

Con esta frase pones un alto al fuego de forma inmediata y rotunda. Pero también estás diciendo que estás disupuesto a darle otra oportunidad a tu interlocutor y dejar pasar su “desliz”. 

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Puede que la persona en cuestión hasta se sienta avergonzada de haber accedido a sus impulsos y considere reformular sus dichos de una forma más cortés y afable.

3 “Si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada”

Puedes emplear esta frase cuando notas que la conversación está subiendo de tono y estás recibiendo ciertas agresiones o groserías que no vienen al caso. Puedes incluso hasta decirlo de forma sarcástica, para poner fríos y volver a empezar.

4 “Disculpa, pero no permito que la gente me hable así”

Poner un freno a la gente grosera no suele ser fácil. Con esta frase lo que estás haciendo es decirle al otro lo mucho que te valoras y que no permites que las personas te traten mal. Hasta puede descolocar a la persona que intenta dañarte con tus palabras, más si lo dices de forma calma y con firmeza.

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5 “Cuando pienses en una mejor manera de decírmelo, sin agresiones, entonces hablaremos”

Muchas veces, las personas rudas y groseras se destapan vociferando un sinfín de críticas, mientras que otras pueden usar la ironía y el sarcasmo para herir. Cuando lanzas esta frase estarás demostrando al otro que le das la oportunidad de arrepentirse de sus palabras y que no vas a permitir que la conversación continúe hasta que él o ella se replantee su actitud.

6 “Vamos, sé que has sido criado mejor que eso, tú puedes hacerlo”

Tal vez verdaderamente no sepas si ha sido criado mejor o no, pero esta frase es una pequeña caricia para tu agresor, y lo pone en un lugar de vulnerabilidad.

Las personas que están acostumbradas a agredir esperan que el otro se defienda con la misma actitud. Mientras que esta frase lo que hará es que el agresor se replantee su forma de decir las cosas, y hasta se sienta culpable por ello.

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Que la amabilidad sea siempre tu mejor arma

La gente que hace daño está herida por dentro. Eso es algo que me gusta explicarles a mis hijos para que comprendan que quienes gustan de dañar con las palabras y las actitudes es probablemente porque acarreen mucho dolor consigo.

No se trata de sentir pena sino empatía; y jamás devolver con la misma moneda. Pues hemos visto aquí cómo podemos poner a cada uno en su lugar sin ser rudos nosotros también. No se trata de dejarnos atropellar, sino de saber cómo y cuándo poner ese límite necesario.

Utilizando las frases que hemos propuesto hoy en este artículo puedes lograr grandes soluciones a ciertos conflictos que podrían irse por las ramas si te “enganchas” en los dichos rudos y groseros de tu interlocutor.

No sientas pena de poner a cada uno en su lugar, siempre con firmeza, pero con cordialidad. Y que ese sea tu sello personal.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Nacida en Argentina y mamá de dos, ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.