9 cosas que debes saber sobre los maestros de tus hijos

Una maestra con 30 años de oficio explica que hay 9 cosas que los maestros necesitan que tú, como madre o padre, te enteres cuanto antes.

Emma E. Sánchez

El mes de junio es uno de mis favoritos por dos razones: donde yo vivo comienza la temporada de lluvia, lo que hace que nuestra ciudad se refresque y todas las plantas reverdezcan, algo que da una atmósfera fresca y muy agradable a toda la ciudad; la otra es porque comienza la época de graduaciones.

Así como la lluvia llena los cauces antes secos, el desfile de graduados con togas y birretes se ve por todos lados: en las plazas públicas buscando un escenario entre la vegetación para la foto del recuerdo, las iglesias donde muchas familias se reúnen para agradecer a Dios porque los hijos han completando sus estudios, los salones sociales ofreciendo fiestas, cenas, desayunos y comidas para celebrar, y por supuesto las escuelas, donde se llevan a cabo los actos académicos para graduar propiamente desde los más pequeños hasta los universitarios.

Por donde quiera hay un ambiente festivo, de logros cumplidos para alumnos y padres, pero también de cierta forma de nostalgia para quienes somos maestros, porque un año más hemos dejado en el aula y los que una vez llamamos “mis niños” hoy se van felices corriendo, emocionados con sus padres a continuar adelante; mientras que nosotros regresamos al salón para volver a decorarlo y prepararnos para recibir otro puñado de nuevos chiquillos que se nos confiarán para educarlos… y así se nos va la vida.

Dicen que solo hay tres profesiones basadas en la vocación

Y esas profesiones son los médicos, los religiosos y los maestros; y creo que hay mucho de cierto en eso.

Este año estoy celebrando mis 30 años de servicio docente; ya no estoy frente a grupo tiempo completo, ahora estoy en una oficina dirigiendo a un equipo maravilloso de docentes y entonces mucho de mi  tiempo de trabajo lo dedico a atender familias, ayudarles con sus estilos de crianza, pero sobre todo a que comprendan que padres y escuela somos el mismo equipo, que no somos rivales, y que solamente trabajando juntos podremos sacar adelante y con éxito el proyecto más importante para todos: la educación y formación de nuestros niños.

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Si este artículo te ha llamado la atención seguramente es porque estás sinceramente interesada en la educación de tus hijos y de las personas que los atenderán. Así que si me lo permites, te voy a confiar algunos de los puntos más importantes que debes saber sobre nosotros, los maestros de tus hijos.

1 Somos profesionales de la educación

No somos niñeras, ni cuidadores, somos guías y facilitadores de procesos pedagógicos, y así como a cualquier profesionista, nos gusta que nos traten con respeto y consideración.

El maestro de Educación básica efectivamente, cuida mucho aún de los pequeños pero piensa esto: ¿te es igual de fácil cuidar, criar y educar a tus 3 hijos que a uno solo? Bueno, el maestro en algunos casos tiene más 40 niños en un salón; imagina entonces sus niveles de estrés y cansancio al estar con todos sus sentidos atentos a todo lo que cada pequeño hace, y tú te enojas porque el maestro “perdió el bote de agua o el suéter”, que era responsabilidad de tu hijo.

2 Cuando tengas alguna dificultad o duda, acércate al profesor

Con respeto y en buen tono habla con el docente; créeme que él o ella está tan interesado como tú en tu hijo, solo sé un poquito considerado hacia su trabajo.

3 Recibimos un salario, pero el amor que damos va por nuestra cuenta

En general, en el mundo, los salarios de los profesores son medianamente bajos. En los institutos privados o públicos, el padre de familia paga una cuota o en impuestos para que el niño tenga un salón, luz, bancas, mesas y cosas así, pero el cuidado y la atención que recibe tu niño, eso nadie puede pagarlo; eso el maestro lo da y no hay retribución económica alguna que lo pueda cubrir.

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4 Amamos a nuestros alumnos por igual

No tenemos un favorito o preferido; hay niños que sobresalen por sí mismos y nosotros fomentamos la luz de cada uno de diversas maneras, no pienses que a «fulanito» lo queremos más porque sale en todos los eventos o porque no lo amonestamos;  hay niños que no lo requieren, mientras que hay otros a quienes les dedicamos el doble de tiempo y atención porque así lo necesita.

Y ¿sabes?, los alumnos más difíciles,complicados o con necesidades especiales son los que más recordamos en nuestra vida porque “ellos son los que nos hicieron mejores marineros en la tormenta”

5 Nosotros pagamos muchos de los materiales y adornos que ves en el aula

A modo de broma, los profesores decimos que somos la única profesión que se «roba» cosas de su casa para llevarlas al trabajo y no a la inversa como sucede en otros casos.

6 Nuestro trabajo no es resolverle las cosas al niño

Nuestra tarea es crear situaciones con tal grado de complejidad para que él pueda enfrentarlas y desarrollarse

Y eso es en todo sentido. Cierta ocasión una madre me decía que por qué la maestra no le ataba los cordones de las zapatillas a su niño, no le tomaría ni 5 minutos el hacerlo, mientras que lo dejó sin recreo castigándolo hasta que aprendiera a hacer el nudo. Lo que la mamá no vio es que todo ese tiempo “de castigo” fue tiempo que la maestra dedicó en exclusivo a su hijo a aprender algo que ella, como mamá, debió haber hecho en casa antes de mandarlo al colegio. Ciertamente, la maestra podía haberle hecho el nudo y resolver el problema, ahorrarse tiempo y seguir adelante pero en ese caso, ella no hubiera sido una buena maestra.

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 7 La nueva generación de maestros cree en la disciplina positiva, el diálogo y las consecuencias naturales a la toma de decisiones

En verdad que hoy en día es sumamente raro que un maestro golpee o denigre a un estudiante. Ya no es costumbre, y sabemos que eso no abona a la educación, el maltrato de algunos padres es más que suficiente y sobre todo, la ley lo castiga y sanciona severamente.

Si tu hijo te habla de violencia dentro de su grupo, ya sea entre compañeros o de su profesor, ve a la escuela inmediatamente, pero deja la espada en  casa. Habla con el maestro, los psicólogos o el Director, indaga y actúa, pero no seas tú el agresor.

Al inicio del ciclo escolar pregunta la manera disciplinaria del profesor o del instituto y verifica si concuerda con tu manera de pensar y forma de educar en casa. No puedes mandar a tu hijo a una escuela militarizada cuando tú eres laxo y permisivo.

8 La mejor escuela para tus hijos es aquella donde la filosofía y los valores comulguen con tu manera de crianza

No elijas la escuela solo porque te queda más cerca o porque es la de mejor prestigio. Hoy en día me atrevo a decir que inclusive hay casos donde los hijos puedan requerir de metodologías educativas particulares.

 9 A los profesores nos gusta hablar con los padres

Y nos gusta que nos visiten en el aula, que nos acompañen en los viajes y salidas, que nos ayuden  con algunas cosas y que entren a nuestras clases, porque no hay nada oculto, pero sobre todo porque podemos hacer equipo.

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Ofrécete como voluntario alguna vez en el grupo de tu hijo y cuida a todos, no solo a tu hijo; asiste lo más que puedas a los eventos o clases públicas teniendo en mente que vas para construir, para aportar a la mejora y no para señalar lo negativo o criticar, créeme, nos damos cuenta  de nuestros errores.

Haz del profesor tu compañero de batalla, recuerda que estamos en el mismo  equipo  y que nos necesitamos mutuamente.

Hoy más que nunca necesitamos trabajar juntos, pues los tiempos que nuestros niños son muy complejos y ¿quién mejor que nosotros que les amamos tanto podremos enseñarles a lograr sus metas?

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.