Acerca a tu hijo al mejor Superhéroe del mundo, que lo cuidará mejor que nadie

Formar en tus hijos una relación cercana con Dios los ayudará a crecer espiritualmente, y a compartir la vida con el mejor amigo que nunca abandona. En estos 7 puntos te cuento cómo hacerlo.

Marilú Ochoa Méndez

Aún recuerdo el sudor frío que sentí mientras esperaba el resultado de la prueba de embarazo que confirmaría mis sospechas y daría lugar a un hecho irrevocable y trascendente: ¡Iba a ser mamá!

Sentía un miedo atroz, sabía que era parte de algo eterno. Siempre había querido ser mamá, ¡y había sucedido al fin!. No pude controlar las lágrimas de emoción y felicidad, y te lo confieso, también de temor.

Como buena mamá primeriza, cuidaba a mi bebé al extremo. Le colocaba un gorro para salir, lo cambiaba varias veces al día, ¡no quería que lo tocara ni el aire!. Conforme fue creciendo, comprendí que mis cuidados eran limitados, y aumentó mi ansiedad.

Quisiera proteger a mis hijos de todo y todos

A sus tres años, entró al kinder, y se enfrentó a compañeros agresivos. Para mí, era muy frustrante, darme cuenta que no podía hacer mucho por él, que no estaría junto a él en los caminos que la vida abriera a su paso.

Estas situaciones me hicieron comprender que mi hijo saldría al mundo, y que debía ayudarlo a ser fuerte y buscar por él algún tipo de blindaje,  o mejor aún, conseguir una «capa de invisibilidad» o el apoyo de algún superhéroe que pudiera garantizarme su seguridad.

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Un día, dí alegremente con la respuesta que mi amor de madre necesitaba. ¡Había estado ahí todo el tiempo!, ¿cómo no me había dado cuenta?. Yo conocía a ese alguien que tenía justo lo que necesitaba: con poderes únicos, superiores a cualquier héroe y ser mitológico, presente siempre, y capaz de mirar, ayudar y sanar a mis hijos en todo momento y lugar.

Jesús, el mejor superhéroe

Así es, comprendí que Jesús, el Hijo de Dios, el mismo Dios, era ese alguien que mi corazón buscaba, alguien que ama a mis hijos más o mejor que yo, que los conoce desde antes que nacieran (Jeremías 1:5). ¡Qué maravilla!

¿Qué seguía entonces? Presentar a mis hijos lo antes posible, a Dios como un padre bueno y amoroso que los cuida, protege y ama incondicionalmente.

A continuación, te comparto en siete puntos la manera de acercarlos a Jesús y desarrollar en ellos una vida espiritual que llene su corazoncito de esperanza y fe.

1 Ora durante tu embarazo

Dedica un momento para acercarte a Dios cada día mientras dura el embarazo. Aprovecha para encomendar la salud y bienestar de tu pequeño.  Acaricia tu vientre y dile en voz alta a tu bebé lo que haces, y por qué.

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2 Asiste a la iglesia en familia

Asistir a la iglesia es una manera de mantener tu corazón siempre lleno de Dios. Es el lugar que procuramos al menos un día a la semana para escuchar la palabra de Dios, y compartir el pan.

Si tu bebé es muy pequeño, puedes calmarlo con el pecho.  Si ya gatea o camina, puedes orar en comunidad mientras él lo tolere, y salir a ratos para que se relaje o calme, procurando regresar siempre y mantener una actitud positiva y abierta. Recuerda que vas a llenar tu corazón de amor.

Si tu hijo es un poco mas grande, hazle ver con historias, dibujos y tu ejemplo, lo valioso y bello que es dedicar un día especial a Dios. Poco a poco lo comprenderá.

3 Oren juntos en los momentos importantes

Al iniciar el día, pueden dar juntos gracias a Dios. Antes de tomar los alimentos, pueden decir un sencillo «Gracias papá Dios por la comida».  También pueden agradecer lo aprendido durante el día durante unos minutos, al anochecer.

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Aquí entra mucho en juego tu sensibilidad y atención para saber guiar sus inquietudes.  Mi hija de cuatro años, se impactaba mucho por las ambulancias y su sirena característica, y al saber que ahí viajaban enfermos o accidentados al hospital, me pedía orar por ellos. Estando en el carro, se hizo costumbre para todos que al escuchar la sirena, nos avisaba con un grito: «¡Ambulancia!» y todos dejábamos lo que estuviéramos haciendo para orar durante unos segundos por esa persona, y su familia.

4 Disfruten juntos libros y películas que hablen de Dios

Pasarás momentos muy lindos de convivencia y acercamiento leyendo historias sobre la Biblia, o sobre Jesús y los santos. Existen muchos cuentos con valores y películas ricas en contenido espiritual que serán un gran apoyo para ustedes.

Para sus ojos reflexivos e inocentes, seguro resultará impactante la habilidad de Noé para construir un arca para tantos animales, o la paciencia de Job, que a pesar de los obstáculos, siempre amó y agradeció a Dios por su vida.

Procura que estos momentos sean un rato agradable siempre. De tu manera de proponerle estas actividades, dependerá su actitud hacia ellas.  Si tus hijos son mayores, puedes contarles historias de hombres y mujeres ejemplares, o incluso leer trozos de la Biblia frecuentemente.

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5 Hazle ver que Dios es un padre bueno que lo ama y cuida

«Jesús te mira siempre», puede ser una frase que los ayude a asimilar que hay que hacer lo correcto aunque nadie los esté mirando. Te sugerimos cuidar mucho cómo les presentas esta idea a tus hijos, porque Dios no es un ser chismoso que se mete en los rincones para espiar, sino un Padre bueno que ama tanto a sus hijos, que está al pendiente de sus necesidades para poderlos ayudar.

6 Enséñale a orar de forma sencilla y profunda

Conforme veas que avanza la comprensión de tus pequeños sobre Dios, invítalos a dirigir algunas oraciones, y ponles la muestra. Por ejemplo, pueden agradecer las bendiciones del día un día papá, un día mamá y al otro día alguno de los pequeños.  No se necesitan palabras elevadas ni poner los ojos en blanco.

Recuérdales que Jesús es una persona con cuerpo, que siente alegría al escucharlos, tristeza cuando lo ignoran. Invítalos a hablar con Él como le hablan a un amigo, como te hablan a tí.

7 Muéstrale que está lleno de bendiciones

Si puedes, llévalo con personas necesitadas, a un orfanato, o con niños de la calle. Enséñale a valorar y agradecer el techo que lo cubre, la comida que disfruta, y la ropa que lo abriga.  Hay una canción muy hermosa que dice que «Jesús camina en mis zapatos, habla con mi voz. Mis manos usa también».

Hazle ver que Jesús desea que él lleve su amor a los que le rodean.

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Hagamos esto, y lograremos mantener siempre cerca de nuestros hijos al mejor amigo que nunca nos abandona. ¡No te arrepentirás!

Toma un momento para compartir ...

Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.