Amor del bueno. ¿Cómo educar a nuestros hijos para bien amar?

El amor debería ser el sentimiento que saque lo mejor, no lo peor de nosotros. Pero solo podrá funcionar de esa manera si el concepto de amor que tenemos y enseñamos a nuestros hijos, está libre de patologías.


Yordy Giraldo

No todos los amores son buenos. Algunos padecen de misoginia, de violencia, de dependencia, de complejos. Algunos amores están enfermos. Entonces terminan por contagiar todo lo que tocan de ese amor enfermizo, así que lo mejor es no permitir que se expanda, que nos haga creer que es normal y sano y nos contamine.

La palabra amor es un bello vocablo. De hecho, es el antídoto perfecto para tantísimos males que nos aquejan a nosotros y al mundo. Desafortunadamente a veces cuando sentamos las bases sobre las que cultivaremos el amor educamos sobre emociones desbocadas, finales en vez de principios, individualismo, egolatría, o incluso codicia.

Hemos confundido la palabra amar con poseer. Entonces, cuando nos quedamos con las manos vacías, sentimos que debemos castigar al amor, o en este caso al objeto amado, y digo objeto, porque así ven quienes padecen este mal al destinatario de sus emociones. No como una persona con plena libertad, sino como una cosa a la que se usa, se posee, o sobre la que se tiene derecho.

Lectura recomendada: Enseñarles a los hijos a servir, es enseñarles a amar.

Entonces, ¿cómo educar para que tus hijos amen sanamente?

1. Educar en un ambiente familiar donde se viva con amor

El ejemplo es siempre el método de enseñanza más efectivo. Aprendemos a caminar, a hablar y por supuesto a amar, guiándonos por los patrones que vemos en aquellos que nos son más cercanos. Así que si realmente quieres que tu hijo crezca amando sanamente, debes darle ese ejemplo en casa.

2. No eduques con prejuicios

El origen de tanta intolerancia es la idea equivoca de que cada quien es dueño de la verdad absoluta, de que las personas valen por lo que tienen o por cómo lucen, y no por su calidad humana. Los prejuicios son un tipo de violencia, por favor no los transmitas a tus hijos.

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3. Enseña con principios morales

Los principios son los que nos permiten reconocer el bien y el mal. No mentir, no dañar, no robar. La moral es la que se encarga de que decidamos en libertad, pero con responsabilidad. Una persona con moral nunca tomará decisiones que perjudiquen a otros. Al menos, no de manera consciente. De allí la importancia que las trasmitas a tus hijos.

4. Educa con tolerancia y respeto

No trates de imponer la obediencia por la fuerza, sino procura buscar la razón formando conductas responsables. Ponte en el lugar de tu niño, de su perspectiva de vida, y motívalo a que él hago lo mismo para con los otros. Educa a tus hijos y a ti mismo en el ideal de que todos merecemos amor y respeto.

5. No lo eduques para que complazca a todo mundo

Si tú educas a tu hijo en la idea de que: “Si no es buen niño, no lo van a querer” lastimarás su autoestima y crecerá vulnerable a la influencia de otros en su persona. Respeta su individualidad. Permítele mostrar sus sentimientos de forma consciente, para que crezca con una autoestima sana.

El amor debiera ser el sentimiento que saque lo mejor, no lo peor de nosotros, pero solo podrá funcionar de esa manera si el concepto de amor que tenemos es respetuoso de nuestros sentimientos y los sentimientos de los demás. Si contaminamos ese sentimiento con ideas como aquella de que “En la guerra y en el amor todo se vale”, correremos el riesgo de convertir nuestras relaciones en un campo de batalla.

A veces damos la espalda al amor porque nos rompieron el corazón. Relee: Amar no es un error, ni divorciarnos un fracaso.

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Yordy Giraldo

Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.