¡Auxilio! ¡Mi bebé no se duerme!

Tras la llegada del bebé y la alegría por su nacimiento, aparecen las primeras ojeras en los padres, las sonrisas desaparecen y el cansancio va ganando terreno. Así que, ¡vamos a aprender a dormir al bebé!


Emma E. Sánchez

Cuando llega un nuevo bebé a la casa a los pocos días aparecen las ojeras como muestra de que han sido oficialmente bienvenidos al “club de padres sin poder dormir”. Antes de que aparezcan otras evidencias de que estás durmiendo poco a causa del nuevo integrante de la familia, te comparto algunas sugerencias que seguramente te serán de gran utilidad.

Primero: hay que aceptar el hecho que los recién nacidos no duermen durante mucho tiempo seguido porque requieren alimentarse constantemente; por eso, tú debes dormir mientras el pequeño duerme. Recuerda que el no dormir bien favorece la depresión post parto y sus estragos pueden afectar tu trabajo y hasta tu relación de pareja. Para las madres que deben regresar al trabajo, los cuarenta días de incapacidad que se dan son vitales en su recuperación, por lo tanto, duerme tanto como te sea posible. Ahora sí, estás son las recomendaciones:

1. Establece una rutina para dormir

Recién nacidos y hasta las 6 semanas más o menos, es importante establecer una rutina para dormir; ésta será la primera de muchas que podrás incorporar en la vida de tu pequeño. La rutina para dormir funciona de la siguiente manera: diariamente a la misma hora más o menos, vas a darle de comer al bebé, luego a bañarlo, arrullarlo un poco, cantarle o contarle un cuento y acostarlo. Algunas madres envuelven a su bebé en alguna cobijita que les sirva para contenerlos.

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2. Verifica la forma correcta de dormir

Se recomienda dormirlo boca arriba para evitar la bronco aspiración o la muerte súbita. Con nuestra primera hija mi esposo y yo tomábamos turnos para dormir mientras el otro verificaba que la niña respirara mientras dormía; conforme pasaron los días y las semanas confirmamos que la niña dormía bien y comenzamos a relajarnos poco a poco hasta que los tres pudimos dormir al mismo tiempo.

3. Cuando alimentes al bebé no enciendas luces

Usa solo una luz pequeña; esto para que el bebé pueda ir ajustando su reloj a la luz del día y la oscuridad de la noche. Platica poco, no le cantes o interactúes más con él. En el día es lo contrario: habla mucho, cántale, muévelo, acostúmbralo a los sonidos normales de casa y comienza a darle la estructura de un día de actividades normales. Entre los tres y cuatro meses un pequeñito ya debe de estar durmiendo varias horas de corrido.

4. Otras técnicas para que los bebés se duerman

Algunas madres y abuelitas recomiendan dejar llorar al pequeño. Aquí hay muchas opiniones: hay quien opina que bajo ninguna circunstancia se debe dejar llorar al niño por largos periodos de tiempo; otras personas aseguran que, al permitirlo, el niño se acostumbrará y aprenderá a esperar. Los que creen en esta técnica de crianza sostienen que al pequeño se le debe permitir llorar unos minutos y consolarlo en su cama, nunca llevarlo a los brazos; incluye arrullarlo, hablarle, acariciarle, pero no sacarlo de su cuna. Otras familias sostienen que dormir con el bebé y practicar el “colecho” los primeros meses ayuda al pequeño y a los padres a dormir mejor. Funciona porque al niño se le consuela al instante y la alimentación al seno es casi instantánea. Los detractores de esta técnica de crianza mencionan que el niño se acostumbra a tenerlo todo rápido y al tiempo se convierten en niños poco tolerantes.

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En mi experiencia, trabajamos con las rutinas y poco a poco les dimos estructura a nuestras tres hijas; no practicamos el “colecho” como método de sueño y creo que nos funcionó. Pienso que el sueño no debe generar mayor conflicto en una familia; es algo natural y necesario para el buen desarrollo y funcionamiento de nuestro organismo, por lo tanto estamos capacitados para hacerlo de manera natural. También creo firmemente que cada familia y cada madre pueden llegar a desarrollar su propia forma de ayudar a su hijo a regularizar sus ciclos de sueño y vigilia. Tú eres la mejor madre que ese niño pudiera tener: en tu corazón y tu mente sabes cómo y qué hacer en lo que a tu hijo concierne; escucha a otras mujeres, lee y aprende mucho, pero sobre todo, confía en ti.

Finalmente, te invito a releer: Y tú, ¿estás a favor o en contra del colecho?

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.