Cinco consejos para acercar a tu bebé al deporte

Consejos para que los pequeños puedan comenzar a familiarizarse con el deporte.

Arturo Leonardo

De acuerdo con el tiempo que tengo de seguir y reportar el deporte, puedo decirte que se cree, de forma errónea, que el deporte se puede practicar a partir de los cinco o seis años de edad. Claro, antes de esa edad no vas a ponerle a tu recién nacido casco y hombreras y lanzarlo a un emparrillado, aunque te confesaré que me hubiera gustado que a mí me lo hicieran.

Bueno, el punto que quiero comentar ahora contigo es el siguiente: supongamos que eres fanático de algún deporte por televisión o te gusta verlo en el estadio. O quizá estás consciente de la importancia que tiene el hacer ejercicio desde temprana edad. La pregunta es, ¿hasta cuándo tienes que esperar para que tu bebé practique deporte?

Como muchas cosas en la vida, el ejercicio es un hábito y al igual que lavarse los dientes, bañarse o tener respeto por los mayores, es una práctica que se tiene que inculcar en los niños, desde que son pequeños.

Así pues, te compartiré algunos consejos para inculcar este fabuloso hábito en ellos desde pequeños, para que después no te pase como a mí y comiences a movilizarte ya mucho después (aunque es válido y te lo platicaré en otra entrega):

1. Es un juego

Si tienes en mente que tu hija sea la próxima Serena Williams o el siguiente Lionel Messi, y pretendes someterle a extenuantes rutinas para que “sea el mejor”, déjame decirte que estas equivocado. El gusto por el deporte tiene que iniciar siempre como un juego, se debe convertir en una pasión. Desde bebé ayúdale, por ejemplo, a levantarse (con flexiones tipo abdominales) ¡pero ríete!

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2. Pequeños retos

Cuando empiece a caminar, rétalo a correr. Colócate “en sus marcas” y pídele que te alcance. Si ya puede correr, rétalo a que te persiga. Esto se une al punto anterior: es un juego, pero haces que tenga actividad física sin saberlo.

3. La infalible pelota

El futbol es un juego maravilloso por lo sencillo de sus reglas y la practicidad de que puede jugarse en cualquier lugar. Nada mejor para llevarlo al mundo del deporte que con una pelota ¡y a correr se ha dicho!

4. Otra pelota, pero con canasta

Una canasta de basquetbol tamaño mini puede significar horas de diversión. Jugar con una pequeña canasta y una pelota puede ayudar para que, además de activarlo, desarrolles su agilidad y pongas en práctica su puntería y destreza.

5. Baila con él

El bailar es un deporte: desarrollas su coordinación motriz y ubicará la actividad física también con la alegría. Conforme vaya creciendo, sube el nivel de dificultad, que dé vueltas o copie a plenitud tus pasos.

Seguramente todas estas ideas ya las habías puesto en práctica, pero nunca las ubicaste como un posible desarrollo deportivo. Lo más importante, para que se vuelvan realmente un hábito, es la constancia. Háganlo pero con horarios, con fechas. Finalmente, así son los entrenamientos.

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Quizá más tarde, él mismo te pida que lo inscribas a su club más cercano para practicar su deporte favorito, y claro, a practicar la caminata para llevarlo.

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Arturo Leonardo

Comunicador fanático de sus hijos a quienes les relata día a día sus aventuras de música y deportes, gusta de leer lo que se cruce en su camino, piensa que el acto más revolucionario que puede existir es el de reír.