Cómo ayudar a tus hijos con las tareas de matemáticas sin perder la paciencia

Hacer tareas con los hijos requiere no solo de saber del tema, sino tener presente que este es otro proceso de formación para la vida.

Emma E. Sánchez

Ayudar a los hijos con la tarea nunca ha sido una tarea sencilla. La situación se complica todavía más cuando las mamás trabajan fuera de casa,  porque tienen más cosas qué hacer y menos tiempo o paciencia para ayudar a los niños con sus deberes. Digo «las mamás» porque los padres son, desafortunadamente, los que menos ayudan con las tareas.

Una dificultad que los padres tienen para ayudara sus hijos con las tareas escolares tiene que ver con sentirse “ignorantes” en las nuevas metodologías, muy diferentes muchas veces a las que ellos recibieron cuando fueron niños.

Entonces, poco tiempo, poca paciencia y un sentimiento de inseguridad ¿hay algo más que complique la situación?

¡Por supuesto! Nuestro hijo no recuerda nada de la clase, no sabe cómo hacerlas cosas y hacer la tarea con mamá no es precisamente lo que más le gusta y para rematar, es Matemáticas.

Ahora sí, el cuadro está completo.

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Bienvenida al club

Este es el consejo más importante que debes mantener presente todo el tiempo:

Jamás debes dedicar más de 20 minutos a un deber de matemáticas que ni tú ni tu hijo entiendan pues la ansiedad y la frustración comienzan a hacer sus estragos y esto puede resultar altamente nocivo, especialmente si el alumno, tu hijo, te está viendo y escuchando.

Recuerda que él te está aprendiendo, te observa, te asimila y lo más probable es que comience a actuar y reaccionar como tú lo haces.

Entonces, hagámoslo bien.

En teoría, tu niño en educación Primaria debe estar haciendo sus tareas “medianamente solo, medianamente acompañado”

Esto es,  que diariamente hace sus tareas solo, tú revisas que se siente a una hora determinada a hacer tareas o estudiar,  revisas que tenga todo lo que necesite o lo que te pide para que no se esté distrayendo o parando continuamente y luego que inicia, te alejas y  le das su espacio. Te das vueltas a llevarle agua, sentarte un ratito para verificar que todo vaya en orden, o auxiliarlo, y luego te vas a hacer tus cosas o te sientas cerca a leer un libro y simplemente acompañarlo.

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Conforme crece, es menor la supervisión y más el acompañamiento “de lejitos” hasta que sea totalmente autónomo e independiente en su aprendizaje. En el último año de secundaria esto ya debe ser un hecho.

Así que trabaja en esto desde ya.

4 pasos para ayudar a tu hijo con la tarea de matemáticas

1 Reconoce todo lo bueno

Si tu hijo te dice que no entiende algo y es capaz de pedirte ayuda, agradece que te tenga la confianza y deja todo lo que estés haciendo para brindar el apoyo que necesita, esto genera confianza y un gran vínculo entre ustedes.

Reconoce que trajo a casa lo necesario para hacer la tarea, que anotó la tarea, que recordó la tarea e inclusive que trató de resolverlo por él mismo.  Esto le ayudará a recordar todos los pasos previos que requiere para lograr hacer la tarea, él está aprendiendo a hacerlo.

2 Dile que te muestre un ejemplo

Esto es importante porque tú le das ayuda, pero no le vas a hacer la tarea y lo otro, es que le estás enseñando la manera de resolver el problema, cómo acercarse, el camino a seguir. Muchas veces al hacer este camino, él va a encontrar la respuesta y dirá: ¡sí! ¡Ya sé cómo! ¡ya le entendí!

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3 Revisa el ejemplo

Pide qué él te explique hasta dónde sabe hacer, busquen en libros, un tutorial y lleguen a la respuesta juntos. Hoy en día, el internet es una maravilla para buscar algún tutorial y encontrar procedimientos. Prueba con varios, hagan ejercicios y verán que ser más sencillo.

4 Pidan ayuda

La última opción es que tu hijo llame a un compañero y le pida ayuda si ustedes no logran dar con lo que buscan.

Las cosas que debes evitar al ayudar con las tareas

Jamás comiences a gritar, regañar o hablar mal de la maestra. Recuerda: tú hijo está aprendiendo a reaccionar ante una dificultad, esa es la lección más importante, aún que las matemáticas.

Si tienes poco tiempo y no sabes nada del tema, vete a un lugar aparte y revisa los tutoriales, toma nota. Luego has el proceso con tu hijo, pero ya a un paso seguro y con las preguntas resultas. Significa hacer el mismo procedimiento, pero de una manera un poco más rápida. No es la mejor opción, pero te puede salvar un día.

No corras a llamar otras mamás, vociferar en el chat del grupo y por mucha prisa que tengas o apuro, tampoco llames a la maestra. La lección aquí es aprender a resolver por ti mismo.

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Otro favor: no escribas una nota diciendo que tu hijo no entendió la tarea y que lo perdonen y le vuelvan a explicar. Por favor, no lo hagas.  Ayuda a tu hijo a explicar todo lo que hicieron y hasta donde llegaron, a decir lo que no pudo resolver y ser lo más específico posible.

La lección es:  aprender a explicar, ser específico y solicitar más tiempo para resolver etc. Él solito, sin mamá. Esto es construcción de la autoestima, la seguridad y autoconfianza.

Tú, vigilante detrás de todo el proceso, ya sabes “de lejitos y de cequita”

Si el tema de las matemáticas o cualquier otro tema continúa, es frecuente o está generando malestar en tu hijo, no dudes en pedir una cita con la maestra, el psicólogo de la escuela o tú misma pedir algunas lecciones de cómo ayudar a tu hijo en casa.

Es cierto que las metodologías cambian pero también es cierto que  hoy hay mayores formas de aprender y comunicarnos para resolver las dificultades. Lo más importante es que tu hijo aprenda a resolver los problemas, pedir ayuda y no dejar de intentarlo con la mejor actitud.

Estas son lecciones para la vida.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.