Cómo restablecer la conexión con tus hijos luego de un desencuentro

Conoce la regla 5 a 1 para conectar con tus hijos después de un exabrupto. Te va a encantar, pues ayuda a sanar vínculos y a reforzarlos.

Marilú Ochoa Méndez

Hoy es un día importante, y debes estar temprano en una reunión, pero te desvelaste preparándola, y te has levantado tarde.  Te organizas lo antes posible, arreglando a tus tres hijos con la rapidez que te da la experiencia y la neurosis que se acumula en tu mente agobiada: «¿cómo pude haber olvidado poner el despertador?», «¡Qué boba soy, qué terrible!, ¡me autosaboteo!»

Y mientras tanto, te arreglas el cabello apresuradamente, le acercas el zapato a tu hija pequeña con el pie, y sigues atormentándote mentalmente.

Cuando por fin están a punto de salir de casa, te encuentras cargando la mochila de cada pequeño, junto con tu termo de café y tu bolso, buscas con desesperación las llaves; y en medio de ello ,tu pequeño de cuatro años decide que tiene que ir al baño urgentemente.

Lo peor no es eso, sino que ahí tiene un pequeño accidente y debes cambiarle la ropa, si no quieres que esté todo el día en su escuelita con olores poco agradables e incómodos.

Intentas respirar, pero la situación te sobrepasa, y comienzas a tratar bruscamente a tus hijos.  En el camino, te desahogas sobre lo complicado que es estar al pendiente de sus cosas y de las tuyas cuando deben cumplir con una hora límite para llegar, y tú tienes reuniones importantes.

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Tus pequeños escuchan tu amargo discurso en silencio.  Luego de volcar la lava ardiente de tu enojo sobre sus tiernos corazones, los llevas a la escuela, para salir disparada al trabajo.

Has llegado, y no puedes quitar de tu mente ni de tu corazón la pesadez. El sabor amargo del coraje te recorre el estómago. Recuerdas con dolor sus ojitos bajos al entregarlos con la maestra, y caes en cuenta que ha sido otro de esos días -más comunes de lo que quisieras- en que  tu frustración termina lastimando a quienes más amas.

Ya has tenido una reacción negativa, ahora, ¿qué hacer?

1 Compréndete primero a ti, y perdona

No cometas el error de seguir aumentando la presión sobre ti. En primer lugar, respira.

Conviene preguntarte: ¿qué sucedió?, y reflexionar sobre todos los factores que te hicieron reaccionar de esa manera poco constructiva. Trata de diseccionar como si fueras un médico, cada factor y síntoma que te orillaron a molestarte tanto.  Una vez que lo hagas, nota por favor dónde pudiste haber hecho un alto, y mantén vivo ese recuerdo en ti.

Una vez que tengas claro en tu mente y en tu corazón qué te altera tanto, prométete actuar distinto a futuro y respira tranquila.

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Es normal tener presión, es normal tener un mal día, y absolutamente normal, tener una reacción negativa de vez en cuando.

Todos los días te esfuerzas por demostrar amor, cuidado y respeto, y fomentarlo en tu familia.  Hoy no lo has conseguido, ciertamente, pero no es el fin del mundo. Mucho puede hacerse para resolver este desencuentro.

2 Recuerda la importancia de la amabilidad y los refuerzos positivos

Ken Blanchard, autor del libro Whale Done!, cuenta que en una ocasión, en Sea World, se admiró al ver orcas realizando piruetas, y preguntó al entrenador cómo le hacían para conseguir que las ballenas obedecieran.  De inmediato sospechó que el método no debía ser punitivo.  El coach se lo confirmó: utilizaban un método innovador basado en estímulos positivos.

El método es sencillo: prestan atención a los comportamientos positivos, dándoles a las ballenas refuerzos como caricias o algún alimento atractivo, y cuando se comporta de una manera que no aporta al objetivo, ese comportamiento se ignora.   De esta manera, estos grandes mamíferos se iban «moldeando», hasta que se logran los shows tan increíbles que seguro disfrutaste en tu niñez.

El texto escrito por este autor, es un antecesor de la disciplina positiva, que tanto se nombra hoy en día, y que sin duda ha tenido resultados maravillosos. En su texto, disponible en pdf en el vínculo de arriba, el autor traslada lo que aprendió a la educación en familia y a los incentivos laborales. Te lo recomiendo mucho, es muy enriquecedor.

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Es normal que te estreses, y que a veces pierdas el rumbo. Sabemos que es mucho lo que a veces nos agobia y agota, pero por favor, recuerda: la atención positiva y los estímulos amorosos, consiguen siempre mucho más que los gritos, golpes y regaños.

3 Aplica la regla de 5 a 1 para reconectar, ¡te encantará!

Con la certeza profunda que el buen trato y la disciplina positiva son más que efectivos en la vida familiar, te contaremos ahora esta maravillosa regla de conexión 5 a 1.

Los gritos, regaños y tratamientos bruscos, crean roces que dan tristeza y separan los vínculos. Esta regla tiene como objetivo sanar ágilmente esta situación, para volver a empezar desde la calidez, la cercanía y el amor, ¡y es maravillosa!

El reto consiste en que luego de algún conflicto en casa, procures establecer cinco interacciones positivas con tu hijo, que al ser acciones sencillas, te permitirán recomenzar desde una relación más sólida y amorosa.

A continuación te comparto algunos tips muy valiosos que he recopilado de Blogs famosos sobre crianza:

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1 Da a tu hijo o hija un «abrazo de oso», procura que sea un abrazo largo, en el que sienta tu propósito de recomponer la situación.

2 Dile lo mucho que lo amas, y asegúrate de mirar a tu hijo a los ojos.

3 Disfruten juntos un momento especial: lean un libro, miren un video chistoso, jueguen a adivinar palabras, o el juego «veo veo».

4 Termina la siguiente frase «Aprecio mucho cuando tú…»

5 Cuéntale una historia chistosa o tierna de cuando él o ella eran bebés o más pequeños, o comparte una que te haya sucedido a ti.

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6 Responde afirmativamente a la primer cosa que te pregunte, sin razón aparente, y haz que note tu disposición.

7 Déjale notas chistosas o cariñosas en su cama, bajo su almohada, en su cena, o si es mayor, mándale un mensaje amoroso por el celular.

8 Cuéntale un chiste (mientras mas bobo, mejor).

9 Siéntate con él o ella en el suelo, lejos de la televisión y los celulares, y pasen un rato juntos.

10 Hojeen las fotos de algún álbum familiar juntos.

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Esta inversión relajará la relación, y la reforzará. Te la recomendamos mucho.

¡Cuéntanos!, ¿qué otra acción has usado tú para reconectar con tu hijo?

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.