Cómo tener autoridad ante los hijos desobedientes

Si tus hijos demuestran no comprender la mejor manera de comportarse y no entender las consecuencias de sus acciones, es hora de que pongas manos a la obra.


Adriana Acosta Bujan

“Mis hijos hacen lo que quieren”, “No me obedecen”; este par de frases son del todo comunes en los padres que no supieron cómo educar a sus hijos, a quienes no les pusieron límites ya fuera por temor a dañar su autoestima o porque nadie los orientó sobre cómo hacerlo.

Es una escena cotidiana ver por la calle a muchos pequeños que hacen berrinches a sus padres para obtener cualquier gusto como un dulce, un juguete o simplemente porque desean pasar más tiempo en la calle y que, ante su actitud, reciben desesperación de parte de ellos. No sólo me refiero a cuando son pequeños, sino en general. Hay adolescentes y jóvenes que no tienen límites en su actuar y la opinión de los padres o de cualquier adulto sobre su manera de comportarse les resulta sin importancia.

Los padres piensan que la educación se da en la escuela, pero en realidad están en un error, porque a pesar de que los maestros establecen ciertas reglas dentro del aula, los padres deberán de reforzar este conocimiento e instrucción en aras de que exista una congruencia de lo que hacen tanto fuera como dentro de casa.

Una guía para padres en la que se detalle cómo poner límites a los hijos y para que sepan obedecer, como tal no existe; lo que sí hay son experiencias, anécdotas, enseñanzas y un sinnúmero de consejos que puedes aplicar en casa según la edad de tus hijos. Lee y pon en práctica estos seis ejemplos:

1. Tiempo fuera

Una de las formas que aplican muchas escuelas es el “tiempo fuera”: si un niño lleva a cabo una conducta que no es aprobada, se le aísla en cualquier parte del salón (puede ser sentado o parado) por unos minutos; se le dice que está en “tiempo fuera” y se le explica el por qué. De la misma forma puedes actuar con tus hijos en casa: cuando tengan una actitud inapropiada ponlos en “tiempo fuera” en un rincón de su habitación. Eso les ayudará a identificar las buenas y malas acciones, y a modificar la conducta retadora o agresiva.

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2. Causa-consecuencia

Otra forma común es enseñarlos sobre las causas y consecuencias: toda acción, ya sea positiva o negativa, tiene consecuencias. Enseña a tus hijos sobre ellas y a que corrijan de inmediato su mal comportamiento; un ejemplo es que si uno de ellos tira el plato lleno de comida, tendrá que limpiar enseguida.

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Es importante recordar que únicamente hay que dar una instrucción a la vez, que sea clara y breve, no satures a tus hijos con mucha información, dales el tiempo necesario para que hagan lo ordenado y continúa. Ten en cuenta premiar y reconocer sus buenas acciones, así como sancionar o reprimir aquellas que tengan que cambiar.

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3. El ejemplo arrastra

Los padres deberán establecer las normas y reglas en casa, enseñar a los hijos a respetarlas (el ejemplo es la mejor fórmula). Hay que mantener la autoridad ante la perspectiva de los hijos, por ello, no tengas miedo de ordenar y decir “no”, y cuando creas que no te han obedecido de inmediato sanciona esa actitud.

4. Las hormonas toman parte

Durante la adolescencia existen muchos factores que los padres no podemos controlar o comprender debido al desarrollo hormonal de los hijos, y estos cambios pueden desembocar en una vida de desencuentros constantes porque ellos pensarán que nadie los comprende y que todo el mundo está en su contra por cualquier razón o circunstancia.

5. Bienestar por delante

Para que los hijos obedezcan deberán antes comprender que lo que les dicen los padres es sólo por su bienestar. En este sentido, es imprescindible una excelente comunicación con ellos: al dar órdenes deberás ser clara, precisa y detallada, explícale lo que esperas y lo que encontrará de beneficio para su vida si lleva a cabo la orden con precisión.

6. Tú dictas las reglas del juego

Da las razones del porqué sientes que no te obedece, evita retar sus opiniones y ambos alcancen una solución pacífica y ventajosa. No caigas en el juego de los gritos o de faltarle al respeto; al contrario, sólo debes ser clara con el mensaje que deseas trasmitir y poner de manifiesto las consecuencias de cualquier acción.

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Establecer límites a los hijos debe ser una enseñanza constante, pues deberán comprender las razones de sus actos. Con paciencia y trabajando en conjunto en casa y en la escuela tus hijos asimilarán mejor sus acciones y las consecuencias que genera un mal comportamiento.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias