¿Conoces la regla de los «cuatro regalos» para tus hijos?

¿Deseas que tus hijos sientan tu amor? ¡No los llenes de objetos materiales! Hazlos sentir especiales y procura darles regalos con sentido.

Marilú Ochoa Méndez

Cada oportunidad de tomar decisiones en casa es para los padres una oportunidad de enseñar a nuestros hijos un valor.  La Navidad, los cumpleaños y las celebraciones con ellos, son una excelente oportunidad para repensar sobre el consumismo, la necesidad y la sobreprotección hacia nuestros pequeños.

La regla de los cuatro regalos nos ayuda a hacer conciencia sobre varios valores fundamentales indispensables para que nuestros hijos tengan un desarrollo armónico, ¿quieres que te contemos más?

¿En qué consiste esta regla?

Es muy sencilla: los padres debemos considerar para estas ocasiones, que nuestros pequeños reciban cuatro regalos: algo que desean, algo que necesiten, algo que puedan usar, y algo que puedan leer.

Siguiendo estos criterios, los enseñamos a valorar también los regalos útiles, y no solo los lúdicos, además de fomentar en ellos el sentido del asombro y el del agradecimiento.

Sara recibió en Navidad diez regalos: tres de su abuelita paterna, dos de la abuelita materna, uno de su madrina de bautizo, dos de sus padres y otros dos de una amiguita de la escuela. Una vez desenvueltos, no sabía qué hacer con sus tres muñecas, su juego de té, su corona de princesa, su kit de cocina, su bici, sus patines y su juego de mesa.  La pequeña terminó jugando con las cajas de cartón, y saliendo a jugar al parque con su perrito.

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Sus regalos decoraron su cuarto durante un tiempo, pero aunque la emocionaron en su momento, no todos fueron tan aprovechados por Sara.

Pensemos: ¿Cómo demostramos amor?

Una razón por la que pensamos que «dar muchos objetos materiales» es lindo, es porque asumimos que regalar muchas cosas, demuestra el amor gigante que profesamos a nuestros pequeños.  Conviene preguntarnos si la demostración de amor va de la mano de enseñanzas saludables y sentido del ahorro, sencillez y practicidad.

Puede ayudarnos mucho detenernos a reflexionar sobre los regalos que tú y yo hemos recibido. ¿Cuáles valoramos más? Te contaré un caso personal:

Entre los mejores regalos que he recibido se encuentran detalles que no requirieron mucha inversión económica, pero que están llenos de un hermoso significado: un chocolate que una amiga me llevó junto con un libro en un momento de desánimo familiar, una hermosa carta-poema que mi esposo me dio después de casarnos, una taza que mi hermana pequeña me dio hace dos años, y un masaje especial que incluyó un desayuno sorpresa y una mañana entera para mí mientras mis hijos eran cuidados por alguien más.

El hecho de que alguien dedicara tiempo para hacerme sentir especial me hizo sentir profundamente amada ¿Deseas que tus hijos sientan tu amor? ¡No te equivoques!, no lo lograrás llenándolos de objetos materiales. Lo lograrás potenciando su riqueza interior, haciéndoles sentir especiales, impulsándolos a crecer, no saturándolos de presentes que luego les impidan realizar juegos libres y dejar volar su imaginación.

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¿Quieres pruebas? ¡Aquí te van algunas!

Para reforzar en ti esta conciencia, te queremos compartir dos ejemplos muy hermosos que puedes encontrar en redes sociales. Seguro te animarán a vivir esta regla en cada ocasión especial de tus pequeños.

Le dio una carta como una broma, previa al regalo «de verdad», y acabó muy sorprendida

En este video vemos a una mamá de Querétaro, México que le hizo a su pequeño una carta muy tierna por el «Día del Niño» (celebración que en mi país se festeja el 30 de abril).  La mamá pensaba engañar a su hijo con esa carta, y luego sorprenderlo con el regalo «de verdad», pero la sorprendida fue ella por las lágrimas de emoción de su hijo al leer el mensaje, que valoró la calidez de sus palabras, y mostró inmensa gratitud ¡Una joya!

¿Mi regalo? ¡un plátano!: la sencillez abrumadora de un corazón sano

A este pequeño, sus papás le entregaron una bolsa de regalo. Él, rápidamente exploró dentro, y su reacción es de lo más enternecedora: retira el papel, mira que le han obsequiado un plátano, y ¡se emociona enormemente! Los padres se ríen, y él mantiene su alegría, abriéndolo para poder disfrutar esta fruta tropical.

Cuando lo vi me preguntaba si mis hijos se emocionarían tanto al ver que su fruta favorita está en una caja de regalo, y sinceramente, lo dudo.  Creo que el corazón del pequeño que muestra el video es muy especial.

Coincidirás conmigo en que no es común encontrar esta reacción en otros pequeños ante un regalo tan sencillo; sin embargo, ¿no debería ser así? ¿por qué todos los regalos deben ser brillantes, con olor a nuevo, con etiquetas de tiendas caras y relacionados con la tecnología? ¡Cambiemos eso!

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Hoy puedes invertir en dar amor, y en enseñarlos a valorar lo importante

Los tiernos corazones de nuestros hijos pueden hoy aprender a valorar los detalles, el respeto, la consideración hacia otros y la empatía.  Que aprendan esto depende enteramente de sus padres, de ti y de mí.

Para integrar esta tradición en tu hogar, puedes encontrar algunos obstáculos, especialmente si tus hijos tienen edad suficiente para recordar la sobresaturación de regalos que reciben en sus celebraciones como el cumpleaños, o Navidad.  Si esto es así, te comparto algunos tips que nos da Kelly del blog Happy you, Happy Family:

Reflexiona con tus hijos sobre el valor de las celebraciones, y los regalos que mas los han emocionado

Antes de las fechas en que reciben regalos, propicia una conversación al respecto e invítalos a meditar sobre estas ideas. Te sorprenderás por su sencillez.

Aprovecha la conciencia sobre ahorro, reciclaje y reúso que las nuevas generaciones poseen

Reflexiona con ellos sobre el uso indiscriminado del plástico, los juguetes casi desechables que se fabrican hoy, y la importancia de salvar al planeta.

Intercambia regalos bobos o superficiales, por regalos con sentido

En vez de llenar el árbol de Navidad con una docena de cajas, compra una caja de su pastel favorito para que la cocinen juntos por la mañana, o un juego de mesa. Compra materiales para hacer manualidades, o alguna taza con una impresión de una foto familiar.  Cambia poco a poco a regalarles regalos «con sentido» y promueve esta costumbre. Verás que les encantará.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.