Consejos para familias que experimentan una crisis económica

¿Tu situación económica se ha deteriorado? No desesperes. Te presentamos una lista de acciones concretas que irán dándote paz mientras logras repuntar.

Marilú Ochoa Méndez

Atender una familia es una bendición gigante.  Es demandante, pero lleva consigo una serie de regalos difíciles de aquilatar.  Nuestros hijos nos miran como superhéroes, pues los padres les mostramos el mundo, les abrimos una ventana a la realidad, los llevamos a mundos increíbles donde pueden conocer animales geniales, elegimos sus escuelas y moldeamos su mente y corazón.

La tarea de la paternidad es pesada, pero se sobrelleva con esta serie interminable de regalos que nos llenan de ilusión y nos hacen sentir plenos.  Pero, ¿qué pasa si los padres enfrentamos una crisis económica que nos impida dar a nuestra familia lo que consideramos básico?, ¿cómo superar las exigencias cotidianas de la paternidad si nosotros mismos nos sentimos profundamente rotos, demandados e incapaces de satisfacer algo tan sencillo como traer pan a la mesa, llevarlos al doctor o pagarles la escuela?

Estas situaciones continuamente nos llevan al límite como padres de familia, y pesan tanto, que queremos simplemente dejarnos caer, derrumbarnos para ensordecer los oídos y cerrar los ojos ante el panorama desolador de la crisis.

A continuación te daré algunos criterios para considerar este momento duro que posiblemente atraviesas, de manera que conviertas tu dolor en bendición y crecimiento y logres afrontar esta prueba con serenidad y consistencia.

Pasos para salir adelante de una crisis económica como familia

1 Serenarnos y reconocer qué tenemos

No hubieras querido encontrarte en esta situación que lastima tan profundamente, pero aquí estás ya.  Seguro, mirando hacia atrás, encuentras muchas acciones que debiste haber evitado, y te recriminas.  Detente por favor.

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El pasado ya no importa, importa reconocer tu situación, tantear el terreno, y replantearte el ascenso.

Mi consejo en esta fase es: siéntate y mide qué tienes.  Deja ir lo que te gustaría tener, lo que tanta falta te hace, y reconoce en primera instancia lo que sí hay en casa: un techo, la familia vive unida, tienes la bendición de contar con tus hijos, poseen tú y tu cónyuge un cierto grado de educación o contactos.

2 Prioriza tus intereses y metas

El estrés que vives es enorme, procura sacar de tu campo de visión las preocupaciones innecesarias, oblígate a reconocer las necesidades básicas sin las cuales ni tú ni los tuyos pueden salir adelante: contar con un techo, tener qué comer, vivir en la mayor armonía posible.  Una vez que concibas con claridad esas premisas, busca la forma de navegar «de muertito» (dejándote llevar por la corriente, pero sin ahogarte).

3 Busca que lo básico se resuelva y fluye con tu situación

Si puedes atender lo básico para los tuyos, da gracias a Dios. Si no es así, pide ayuda.  Garantizar que cuenten con lo mas básico te permitirá sobrellevar dignamente esta situación de acuerdo con las prioridades que estableciste y a tonar vuelo para iniciar el repunte.

Hazte un favor y no te atormentes con lo que has perdido.  Deja de agobiarte porque no tienes televisión de paga, y valora que en la misma habitación, puedes compartir el pan con tus hijos y cónyuge.  Date la oportunidad de soltar, y de reconocer que vivías con apoyos cómodos pero no indispensables, y que aún puedes reír y disfrutar con lo básico.

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4 Replantéate qué es lo mas importante después de lo básico

Una vez que consigas garantizar lo mínimo necesario para alimentarse, refugiarse y tener seguridad, vuelve a pensar qué debería seguir en tu lista de prioridades: ¿garantizar la educación de tus hijos?, ¿salir una vez por semana a distraerse?, ¿visitar a los abuelos tan seguido como puedan? No permitas que tu situación de precariedad te limite, define con el corazón en la mano lo que no permitirás que les falte a pesar de la situación, y prepárate para ser creativa.

5 Abre tu mente, aún puedes hacer mas de lo que crees

Has garantizado alimento cotidiano para los tuyos, se sienten seguros en un espacio tolerable. ¡Bien! Ahora, regresa a la lista del punto anterior.  Has definido que no permitirás que se evaporen las tradiciones familiares, por ejemplo.  Antes, con la situación económica a tu favor, salían al cine cada dos semanas.  ¡Perfecto! Ahora, elabora palomitas en casa, cenen en un espacio distinto, busca cuándo transmitirán en televisión abierta el programa divertido, y véanlo juntos: aprende a lograr lo mismo con menos.

Si tu objetivo es que tus hijos no pierdan la escuela, sal del paradigma y plantéate -si no puedes pagar más las colegiaturas- si puedes llevarlos a una escuela manejada por el gobierno, o si puedes plantearte educar desde casa.

Todo puede hacerse con voluntad, siempre encontrarás la manera de enriquecer a los tuyos con la creatividad que surgirá de este momento de prueba.  Y el avance en la consecución de estos nobles objetivos te dará ánimo y sostén.

6 Practica el agradecimiento y la oración el optimismo

Acostúmbrense a agradecer por todo lo que sí tienen y antes no valoraban, busquen lo positivo y valioso en cada situación experimentada.

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Miren cuántas personas mal viven con menos de lo básico y -ahora que comprenden en carne propia este desazón- enfóquense en ver cómo ayudan a tantas personas que pasan necesidades.

7 Abandónate en tu Padre Dios

Ni tú ni los tuyos están desamparados.  Les abruma como padres esta situación demandante, pero ¿qué sentido tiene dejar entrar la desesperanza a tu hogar? Dios es tu Padre, y te ama por encima de todo. Recuerda que Él te mira, te ha creado amorosamente, y coloca en Su mano providente a tu familia.

Este momento tiene un sentido, y un propósito.  Recuerda que la vida del cristiano es de contradicciones, pruebas y desconciertos, pero también está llena de caricias divinas, ángeles que se acercan a apoyarnos y la luz de la esperanza que todo lo embellece.

Oren en familia, y anímense en Cristo que obtendrá para ustedes frutos preciosos de esta prueba tan difícil. Recibe un abrazo lleno de cariño.  Ánimo, de corazón deseo que puedan encontrar en este camino oscuro grandes tesoros.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.