Consejos para matrimonios con hijos especiales

Fernanda Gonzalez Casafús

Criar hijos con necesidades especiales no debe ser nada fácil.  Comprenderlo, dedicarle tu tiempo y energía, y cuidarlo para que crezca sintiéndose igual que cualquier niño, es una tarea cotidiana que haces con el corazón. Pero hay algo en lo que también debes enfocarte para que todo fluya: tu pareja.

Cuando tenemos hijos, las parejas solemos discutir por pequeñas cosas que hacen a la crianza de un niño. Cuando tienes un niños con necesidades especiales los esfuerzos en la pareja deben estar aunados, para que todo suceda de la manera más fluida posible. Ustedes necesitan estar bien como pareja, apoyarse, entenderse y comunicarse abiertamente, para poder darle ambos a su hijo lo que él necesita, sostén, contención y cuidados.

Puedes hacer que la crianza de tu hijo sea más fácil, y la comunicación con tu pareja más fluida,  con esta serie de consejos:

 

  • Hablen de sus emociones: Algunos momentos de la crianza de un hijos con necesidades especiales pueden ser muy frustrantes. A veces las emociones juegan una mala pasada, y en vez de soltar, y apoyarnos en el otro, nos encerramos en nosotros mismos, y contentemos la tristeza y el enojo, desencadenando otras emociones negativas que repercuten en la familia. Escúchense uno al otro, no se juzguen y permítanse compartir sus emociones. A veces puede ser muy difícil hablar sobre los miedos que nos atormentan, pero es un ejercicio liberador que las parejas deberíamos poner en práctica más seguido.

 

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  • Trabajen a la par: Si estás sintiendo que tú estás haciendo más que tu pareja y el cansancio se apodera diariamente de tí, olvida el resentimiento y siéntate a conversar acerca de lo que pueden hacer como equipo para ayudar a fortalecer la crianza de su hijo. Elijan un momento en el que puedan conversar a solas y escriban en un papel la lista de tareas de cada uno y la que pueden hacer en conjunto, para una mejor organización familiar. Por otra parte, traten de inmiscuirse ambos en todos los asuntos de la crianza, para que no haya roles tajantes como el de mamá que “hace todo” y papá que “ayuda”. La labor debe ser conjunta.

 

  • Mantengan el romance: Aunque suene difícil, y aunque cada día terminen agotados, pueden hacer el esfuerzo de tomarse un día a la semana para salir a cenar, o al menos para tener una caminata al aire libre (si es de la mano, mejor). La intimidad en la pareja es necesaria. Recuerden por qué están juntos y alimenten ese amor. Pueden también intentar tener un pequeño rato a solas a diario, como mirar una serie, tomar un té en la cocina cuando todos estén dormidos, o lo que se les ocurra para distenderse como pareja y no olvidar lo bien que se siente estar juntos.

 

  • Tómense un tiempo para cada uno: El cuidado personal también es importante. Si nos tratamos bien a nosotros mismos, podemos tratar bien a los demás. Hazte un lugar en el día para ese baño de espuma que tanto te gusta, o concierta la cita en la peluquería que ya has postergado demasiado. Ve a esa clase de tenis que dejaste, o ve al gimnasio, a caminar o a leer bajo la sombra de un árbol. Todo lo que haga renacer tu espíritu hará que puedas cuidar mejor de tu hijo y de toda tu familia.

 

  • Agradece a Dios: Cada día es una nueva oportunidad que tenemos para aprovechar. Ser agradecidos nos hace abrir nuestra mente a nuevas experiencias, pues no nos quedamos con la sensación frustrante de preguntarnos “¿por qué a mí?”, sino que podemos plantearnos “¿qué me quiere decir Dios con ésto? ¿cómo puedo aprovechar positivamente esta experiencia?”. Salvando las distancias, hace algunos años mi marido me regaló un gatito siamés bebé. Con el correr de las semanas comenzamos a notar que algo andaba mal: no saltaba ni corría. Eros, que así se llamaba, tenía un problema neurológico. Rápidamente comenzó a empeorar. Dejó de caminar, se hacía encima, y debía alimentarlo con una papilla especial. Lejos de preguntarme por qué yo había tenido esa “mala suerte”, comprendí que ese gatito tenía que llegar a mis manos, pues Dios sabía que yo era la indicada para darle todos los cuidados. Cuando Eros se fue al cielo de los gatitos mi corazón estaba feliz porque le había dado la mejor calidad de vida que podía tener un animalito en sus circunstancias.

 

Tener un hijo con necesidades especiales puede impactar poderosamente en la relación de pareja. Un hijo será siempre una bendición y ustedes son el soporte para lograr que esa personita crezca con amor y libertad. Es fundamental aprender juntos a transitar este camino que por momentos puede ponerse difícil. Con el amor como bandera, luchen juntos por salir adelante siempre, y busquen ayuda cuando lo crean necesario. Un hijo es único e irrepetible, y de nosotros como padres depende hacer lo mejor para que él crezca feliz.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.