Deja de tocar ese blues, Grinch, es Navidad

La Navidad es una época especial, pero para algunas personas puede resultar un momento de angustia y profunda depresión. Este artículo pretende ayudar a superar estas manifestaciones.


Marta Martínez Aguirre

Sin duda no todas las personas se sienten bien con el espíritu navideño. Los villancicos, las luces, los preparativos, las comidas, las reuniones, los regalos y toda la algarabía pueden, para muchas personas, generar grandes picos de estrés y para otras la nostalgia se enciende en forma intermitente a la par de las luces del árbol navideño, y puede llevarlas a breves episodios de depresión. Incluso, según las estadísticas los suicidios aumentan y hay un incremento en las emergencias móviles.

No todos se dejan llevar por el sentimiento de felicidad y gozo en torno a las celebraciones, y se sienten obligados a sonreír o a expresar satisfacción cuando en realidad, en su interior, desean que las fiestas pronto se acaben y todo vuelva “a la normalidad”. ¡Feliz Navidad! para ellos puede resultar una expresión que dispare momentos de angustia, recuerdos dolorosos, ausencias no resueltas y sentimientos de nulidad. En estas fechas hay más consultas psicológicas y he llegado a escuchar tales pedidos de auxilio al respecto como: “Voy a pedirle a la psiquiatra que me dé una pastilla que me duerma el 23 de diciembre y me despierte el 7 de enero”.

La temporada navideña encarna recuerdos de los seres queridos que ya no están y han fallecido recientemente o situaciones de divorcio, en que las familias resultan divididas y no se sabe bien dónde pasar las fiestas o con quién celebrarán los niños. Los aprietos económicos, asimismo, parecen hacerse más visibles para quienes están sin empleo o arrastran una situación económica dura en el año; enfermedades, fracasos escolares, exámenes aplazados y un sinfín de dificultades vistas como derrotas, llevan a que se viva esta época con enojos, depresiones y nostalgias punzantes.

Diciembre en general es el mes en el que se hacen los balances sobre los logros alcanzados. Los resultados comienzan a tintinear a la par de las campanas trayendo recuerdos de cosas no alcanzadas o de metas incumplidas, y de postergaciones que centellean como el cartel luminoso que anuncia que todo irá mejor con un ánimo renovado.

El pasado también se rememora como algo doloroso y empaña el presente, dejando que la nostalgia y la angustia le ganen al gozo de estar en familia. El recuerdo de familiares que viven lejos, por motivos de trabajo o estudio, y que no pueden participar en las fiestas, puede acrecentar los síntomas depresivos. Para las personas que viven solas o tienen una escasa red social, es posible que resulte una época dolorosa y traumática al compararse con aquellas familias que se reúnen para celebrar unidas; de este modo, un tiempo de ilusión para algunos puede ser de desesperanza para otros.

Por otro lado, la modificación del horario de los períodos de sueño y vigilia, la reactivación de situaciones conflictivas y los recuerdos dolorosos inciden para que se den conductas desajustadas, como la ingesta de alcohol o la procuración asidua de psicoestimulantes legales y no legales.

Por todo ello, te comparto algunas técnicas que empleamos en logoterapia y que te pueden ayudar en estas fechas:

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1. Autodistanciamiento

es la capacidad de poder diferenciar entre lo que la persona es y lo que le pasa o tiene, así como la posibilidad de ser diferente y no quedarse estancado en la situación o en la adversidad:

No trates de aislarte

, es mejor que expreses tus emociones a tus amigos y familiares más íntimos, con seguridad ellos podrán ayudarte a sentir la magia de estas fechas, pues sin duda desean honrar el nacimiento del Salvador en tu compañía.

Si estás sin empleo extiende redes; regalar tu currículum vitae

es una gran oportunidad para darte a conocer. Compártelo con tus familiares y amigos, en las redes sociales, hazlo atractivo y coloca toda tu fe en que otros necesitan de tus talentos y habilidades. De esta forma no te verás como un desocupado, sino como un desempleado, que puede parecer pero no es lo mismo.

No evadas los problemas con hábitos dañinos

para tu salud física y mental. Desecha la idea de consumir alcohol, tabaco o sustancias que te hagan daño y que pueden dejarte lamentables consecuencias.

2. Autotrascendencia

es la capacidad de poder salir de sí mismo y dirigirse en forma intencional hacia algo o alguien distinto. Está íntimamente ligada a la voluntad de sentido, de dar de ti:

Haz regalos sin gastar dinero

Toma fotografías viejas, imágenes, cartulina, colores y todo lo que se te ocurra y elabora regalos caseros; no te imaginas cuánto bien te hará poner la tristeza en obras de arte creadas por tu esencia espiritual.

Sé agradecido

Todas las mañana escribe cinco bendiciones que haya en tu vida, y por las cuales debes estar agradecido: una familia, la cama caliente, el automóvil que manejas, la salud de tus hijos, el jardín lleno de flores o una suegra que te comprende. Por las noches habrás tomado conciencia de las bendiciones que otros anhelarían poseer, te sentirás próspero en esta época y durante todo el año.

Da de tu tiempo en alguna causa noble

Junta ropa, juguetes o todo aquello que esté en buen estado y no uses; decora cajas o envuélvelos en papel de regalo alusivo a la fecha y entrégalos a los menos favorecidos de tu zona; colabora en algún merendero zonal (comedor público) o en alguna actividad voluntaria. Al término de cada jornada verás que la depresión comienza a esfumarse.

Comparte tus talentos culinarios

Elabora galletas, budines o panes dulces o las comidas típicas de tu región, y sal a compartir.

Escucha música que te inspire

Al principio puede ser que te sientas fastidiado, pero verás que poco a poco llenan el aire de tu hogar del espíritu navideño.

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De todas formas, si ves que no puedes y te sientes muy angustiada, no dudes en pedir consejo profesional.

¿Recuerdas al Grinch, el cascarrabias peludo que no soporta la Navidad y quiere sabotearla? Pues no dejes que en este diciembre te cante un blues, pues el Salvador ha nacido por ti.

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Marta Martínez Aguirre

Marta Martínez es de Uruguay. Posee una licenciatura en Psicología, y un posgrado en Logoterapia. Ama todo lo que hace y adora servir. Es especialista en atención psicológica domiciliaria. Contacto: