Descubrí esto de mi hija mientras tomaba sus clases en línea

Emma E. Sánchez

Muchos padres alrededor del mundo hicieron todo lo que estaba en sus manos para que sus hijos pudieran continuar con sus estudios a distancia.  Para muchos, este tiempo significó grandes esfuerzos, sacrificios, cambios, nuevas adaptaciones, frustración y paradójicamente, también muchas nuevas y buenas experiencias, especialmente aquellas donde los padres pudieron conocer más y mejor a sus hijos, pudieron identificar quién es y cómo aprende su hijo. Pero sobre todo, sus necesidades particulares y su nivel de avance o progreso en relación a su grupo.

Solo para algunas pocas familias, fue fácil sobre llevar la educación a distancia, pero para la gran mayoría, esta modalidad significó hacer arreglos en el trabajo, algunas veces hasta dejar el trabajo mismo para poder estar un padre u algún miembro de la familia acompañando a los niños, especialmente en los de edad preescolar o los primeros años de educación primaria.

Cuando los padres comenzaron a pasar más tiempo  con su hijos frente a la pantalla mientras a distancia el maestro impartía una clase, observaron algunos puntos importantes sobre sus hijos como:

La carencia de concentración

Los padres comenzaron a observar que les costaba mantener la atención en clase, que no podían concentrarse con las tareas. O que siendo algo sencillo, que ya sabían o habían hecho antes, se tardan demasiado, o que inclusive no entendían las películas o caricaturas que estaban viendo.

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Muchos padres que reconocieron estos problemas de atención en sus hijos, comenzaron a entender por qué las maestras dicen que se deben evitar distracciones en el lugar donde el niño estudia.

Por ejemplo: ruidos de la casa, por más normales que sean, situaciones ajenas la clase como pláticas familiares, la TV, etc.

¿Qué aprendieron los papás tras observar a sus hijos?

Evitar distracciones

A tener tiempos específicos para un trabajo e inclusive a trabajar contrarreloj para concentrar a su hijo en una actividad  y evitar tiempos muertos.

A cambiar materias y actividades cada cierto tiempo ejercitando el proceso de concentración por periodos más largos cada vez.

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Organizar tareas, crear rutinas y formar hábitos de estudio pues cada una de estas acciones fortalece su formación personal, su carácter y sobre todo va mejorando y aumentando sus tiempos de concentración.

El poco o nulo control sobre sus útiles escolares

Como si fuera cosa de broma, los padres que se molestaban con las maestras porque sus hijos perdían todos sus útiles escolares, se han dado cuenta que no son las maestras las que no cuidan los materiales, sino el descuido del niño, su carencia de orden y la falta de conciencia sobre el valor de las cosas.

Ahora, estando los niños en casa, los lápices también desaparecen, los trabajos están en desorden y los zapatos o el suéter no aparecen por ningún lugar.

¿Qué han hecho los padres para enseñar el orden en casa?

Primero, entender que esto es cosa de ser constantes, pacientes, ejemplo de acción y sobre todo de conocer en verdad a nuestro hijo y sus alcances.

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Los padres han recordado que son ellos quienes modelan el orden en el hogar,  que son ellos quienes disponen de un lugar para cada cosa, y se esfuerzan por mantener cada cosa en su lugar. Recordando un poco a María Montessori cuando ella menciona lo que ha llegado a ser un gran principio montessoriano sobre “ que el orden exterior nos conduce al orden interior” y viceversa.

El orden se debe vivir para poder ser aprendido e interiorizado

Los adultos debemos ser ejemplo y no buscar o exigir la perfección en los niños, debemos ser constantes con el ejemplo, amables con la palabra y tolerantes ante el error de los pequeños.

Algo muy interesante que todos hemos recordado es que el orden y aseo de casa no corresponde a una sola persona, a la mamá o a la persona del aseo, sino a todos los que viven en ese hogar.

Rezagos en su nivel de lectura de comprensión

El leer el cuento antes de ir a dormir, tomar lectura a los hijos, dedicar tiempo específico a las tareas y revisar que nuestro hijo comprenda lo que lee, han sido acciones que de toda la vida sabemos que como adultos debemos hacer con nuestros hijos y que, por alguna razón, lo habíamos olvidado y dejado de hacer.

Ahora que los padres han estado trabajando muy de cerca con sus hijos, se han dado cuenta la gran necesidad de colaborar en la mejora y consolidación de su proceso de lecto-escritura, de su comprensión lectora o simplemente de fomentar y fortalecer su lectura por placer.

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Problemas con los razonamientos matemáticos

Para muchos, desafortunadamente, sigue siendo válida la idea de que las matemáticas son difíciles, o que son solo para los más inteligentes. Y esto sigue cobrando factura en las escuelas y ahora en las casas afortunadamente.

La gran mayoría de veces es aquí dónde el prejuicio se nutre o donde la ejercitación y/o aplicación del aprendizaje no se realiza.

Hoy veo a más padres animando a sus hijos a hacer cuentas con el dinero, a saber cuánto deben pagar, a plantear un problema, buscar la operación que se requiere para encontrar la respuesta. O, lo mejor de todo, aplicar cada concepto aprendido a la vida diaria.

Esto traerá muchos y muy buenos resultados en la vida académica de los menores.

Las dificultades que enfrentan al ser evaluados

Ha sido sumamente interesante ver cómo reaccionan los padres ante la evaluación de sus hijos. Y créeme, ¡he visto de todo! Desde el padre que le da las respuestas pensando en que el maestro no lo escucha o no lo ve, cuando él mismo lo resuelve y saca malas notas, hasta el padre que muere de nervios dejando que su hijo presente la prueba por él mismo.

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Esto va desde el padre deshonesto, el que no permite que su hijo pase el mínimo estrés ante la prueba y justifica o evita que su hijo sea evaluado, hasta a aquellos que entienden que una prueba es solo un instrumento para medir una aparte del conocimiento logrado, y ayudan a su hijo en el proceso, lo animan en el momento y no culpan a nadie por el error, sino que buscan cómo mejorar en la siguiente ocasión.

Los beneficios de dedicar tiempo en serio a la educación y formación de los hijos

Con todo lo que ha pasado, hoy más que nunca muchos padres se han dado cuenta que ellos pueden educar a sus hijos en casa, han descubierto una manera de interactuar más con ellos, enseñarles, y por qué no decirlo, hasta ahorrar dinero.

La transformación de la educación llegó y no volverá a ser la misma. Y a decir verdad, me gusta mucho la idea que muchos padres han retomado su sublime honor en ser responsables de la educación de sus hijos.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.