Detesto mi cuerpo: ¿En qué momento dejé de verme hermosa en el espejo?

No sentirse a gusto con nuestro cuerpo es algo que es común. Descubre cómo amarte y aceptarte tal y como eres.

Adriana Acosta Bujan

Hoy en día, el canon de belleza exige a muchas personas esforzarse por alcanzar una imagen “poco realista” para que la sociedad pueda aceptarlos y catalogarlos como “hermosas”.

Incluso por poner un ejemplo, desde hace tiempo existe un concurso mundial (Miss Universo) que pone a las mujeres de varios países a competir entre ellas y una de las categorías más sobresalientes es la belleza física.

Con este bombardeo de publicidad y presión social, es común encontrar personas que al mirarse al espejo no están a gusto con alguna parte de su cuerpo; por ello es que en ocasiones suelen enfermarse física y mentalmente, todo por querer ser perfectas.

Si bien la presión social es un factor determinante, también existe otro factor importante que es lo que pensamos de nosotras mismas. La autocrítica destructiva puede hacer que perdamos por completo la realidad de lo que es ser saludable a exigirnos un top de belleza inalcanzable.

Por estas razones es común encontrar personas que no están contentas con su cuerpo y es por ello que recurren a cirugías costosas, tratamientos, dietas y más cosas, para hacer un cambio de imagen radical.

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Este problema no solo se refleja en las mujeres sino también en hombres que desean cambiar su físico para ser aceptados. Inclusive en cualquier edad, nivel socioeconómico, educativo o cultural se presenta este fenómeno.

Si fuera ella…

Lamentablemente, muchas personas han pasado por esa situación, sin embargo podemos cambiar los paradigmas y creencias falsas que han provocado en cierta forma la infelicidad. El secreto está en modificar nuestra actitud y aprender a amarnos tal y como somos. Pero, ¿cómo podemos amar nuestro cuerpo?

1. Cero comparaciones

 Podrás ver fotografías de tus amigas a través de las redes sociales o mirar cualquier revista donde la modelo tiene un cuerpazo envidiable. Sin embargo, cuando te comparas con esas personas es probable que caigas en depresión y estés más incómoda con tu cuerpo.

Ahora bien, ¿cómo dejar de compararte con los demás?; es sencillo, te recomiendo empezar por hacer una introspección de las múltiples cualidades que tienes. Es decir, darte cuenta y valorar las cosas que te hacen ser especial y única en este mundo.

Si eres alta, bajita, esbelta, gorda, morena, rubia, si tienes las orejas grandes o pequeñas etcétera, eso es lo que te hace ser diferente y en conjunto con tu personalidad se crea tu propia identidad y ser.

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2. Oídos sordos

Una de las cosas que pasan comúnmente y que hacen que las personas no estén a gusto con su cuerpo, es poner demasiada importancia al qué dirán o qué dicen las personas que están a su alrededor o aman.

Es decir, la opinión de un esposo, familiar, amigo, conocido, se convierte a veces en la “única opinión importante”. Por lo muchas veces nos encontramos escuchando solo esas opiniones y tratando de de cambiar nuestro físico para poder ser aceptados y así complacer a los demás.

Pero como reza la frase “Nadie es monedita de oro, para caerles bien a todos”, si te enfocas en lo que dicen y opinan de ti los demás estarás perjudicándote gravemente. Por esta razón será mejor hacer oídos sordos y no enfocar tu mente, energía y pensamientos en cosas negativas que puedas escuchar.

3. Ser bella es complejo

Puedes ver mujeres rubias o morenas despampanantes, esas que te provocan envidia con solo mirarlas. Sin embargo, ser bella es complejo y subjetivo, para unos la belleza puede ser tener un cuerpazo de gimnasio y para otros puede consistir en la sencillez y naturalidad.

Ahora bien, para ti, ¿qué es ser bella? Analiza y reflexiona sobre este cuestionamiento, tu respuesta te guiará a sacar lo mejor de ti. Descubrirás tu fuerza interior, tu capacidad de alcanzar metas y sueños y lo más importante encontrarás bondades que tal vez ignorabas tener.

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4. Belleza contra salud

Sin temor a equivocarme, no todas las personas que son catalogadas como “bellas” lucen saludables. Existe un mundo de diferencia entre estos conceptos que bien deberías considerar.

Tú puedes marcar la diferencia cambiando algunos hábitos que no te ayudan a sentirte bien como la alimentación o hacer ejercicio.

Recuerda que la salud es una prioridad que puede compenetrarse con la belleza, y no solo físicamente sino emocionalmente. Cuando estamos saludables nuestro estado de ánimo cambia, y la manera de ver la vida se modifica; en pocas palabras, te sientes bien en todos los aspectos de tu vida.

5. Crecer en lo que no es

Asumir que por no estar en el estándar de belleza que la sociedad ha impuesto no eres una persona valiosa o exitosa, es un error gigantesco. La apariencia física no lo es todo en la vida, existen más cosas que te hacen ser una persona extraordinaria.

Ahora bien, si existe ropa que te gusta, actividades que quisieras practicar y no lo haces porque crees que solo algunos lo pueden hacer, estas equivocada. No debes creer lo que no es. Tú debes ser libre, ser tú misma y así podrás triunfar en la vida.

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Todo el secreto para que puedas amarte cómo eres está en tus pensamientos, en lo que realmente piensas de ti misma, y eso se transmitirá al exterior, los otros podrán verlo. La seguridad en ti misma es tu mejor arma de belleza.

Si para ti la belleza física es importante, entonces trabaja y esfuérzate por conseguirlo sin descuidar tu salud mental. Mientras tanto, descubre tus cualidades, esas cosas que te hacen ser totalmente bella y atractiva.  Recuerda la belleza no solo está en la apariencia sino en el alma y ser de cada persona.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias