¿El cónyuge o el amante? La disyuntiva de la infidelidad en una persona insegura

¿Eres infiel o piensas "darle un respiro a tu matrimonio"? Este artículo es para ti. Mejor piensa antes de dar ese paso y reflexiona sobre esta situación y los daños colaterales que te puede acarrear.


Erika Otero Romero

Un hombre cuestionó a un sabio si debería quedarse con su esposa o con su amante. El sabio tomó dos flores en su mano –una rosa y un cactus– y le preguntó al hombre, “Si te doy a escoger una flor, ¿cuál eliges?”. El hombre sonrió y dijo: “¡La rosa, es lógico!” Y el sabio replicó: “A veces los hombres se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano, y eligen lo que brilla más, lo que podría valer más; pero en esos placeres no está el amor. Yo me quedaría con el cactus, porque la rosa se marchita y muere; el cactus, en cambio, sin importar el tiempo o el clima, seguirá igual, verde, con sus espinas, y un día dará la flor más hermosa que jamás hayas visto. Tu mujer conoce tus defectos, tus debilidades, tus errores, tus gritos, tus malos ratos, y aun así está contigo. Tu amante conoce tu dinero, tus lujos, los espacios de felicidad y tu sonrisa, por eso está contigo. Ahora dime, hombre, ¿con quién te quedarás?”.

La situación que el relato anterior describe es algo de todos los tiempos: la infidelidad. Hombres y mujeres han sido infieles por igual, y han abandonado un hogar y una familia, donde las “espinas” de un amor considerado “añejo” ya no hacen sentir lo mismo de antes y se deleitan en la novedad, en las delicias y la sensación de aventura que procura un “nuevo amor”.

He escrito, en artículos anteriores, que somos poseedores del mayor dominio de todos los tiempos: el poder del albedrío; podemos decidir en cualquier situación de nuestra vida, pero no es así de simple y sencillo como parece; la realidad oculta algo a simple vista, las consecuencias de nuestros actos. Por eso, te invito a que antes de elegir el dejar a tu cónyuge por alguien que te representa una novedad de momento, leas los siguientes puntos y pienses en lo que te puede deparar el futuro.

Jóvenes que están por casarse:

  • Si su pareja o prometido les es infiel antes de unirse en matrimonio, piensen dos veces antes de enlazar sus vidas. Les hago las siguientes preguntas: ¿Qué les hace creer que no volverán a hacerlo? Si en realidad te ama y se va a casar contigo, ¿por qué te es infiel? ¿Estarías dispuesto a perdonar dentro del matrimonio una infidelidad? ¿Qué es la fidelidad para ti? Si las respuestas no te dejan satisfecho, ni seguro, de la decisión a tomar, reconsidera entonces si en realidad quieres casarte. La fidelidad tiene que ver con tres factores importantes: honestidad, amor y respeto.

Hombres y mujeres casados:

  • Si hoy dejas a tu cónyuge por las “delicias” de un nuevo amor, piensa si la historia podría repetirse. Dicho de otra manera, quien es infiel una vez podría llegar a serlo varias veces –aunque existe la excepción que confirma la regla, no es lo que pasa en muchos de los casos–. ¿Por qué? Porque el hombre o la mujer infiel siempre estará en la búsqueda de “ese no sé qué excitante” que los hace sentir una nueva persona; alguien infiel, por lo general, es inconforme e inseguro, busca “algo” que no termina de encontrar en ninguna pareja y, por ende, no tendrá estabilidad alguna.
  • Si bien es cierto que un esposo o esposa infiel puede reflexionar y el afectado puede perdonarlo, y seguir “como si nada”, han quedado huellas indelebles de lo ocurrido y que el matrimonio vuelva a ser sólido llevará mucho tiempo e implicará mucha paciencia.
  • Piensa que tienes más “cosas” por perder que por ganar. Así es, empezando por alguien que ha creído en ti y te ha apoyado, que te ama y confía en ti. Perderás estabilidad. Si llegan al divorcio, el estrés y los gastos económicos a los que se verán sometidos serán incalculables, la felicidad de los hijos estará siempre en juego… y así podría seguir enumerando consecuencias hasta que termine el día.
  • No hagas algo que no te gustaría que te hicieran.

Recuerden el día de su matrimonio, ese día maravilloso en que decidieron unir sus vidas en mutuo acuerdo, haciendo votos de amor y fidelidad eternos. Recuerden cuán radiantes lucían sus hoy parejas; la belleza y felicidad que reflejaban sus ojos al entregar su confianza a ustedes, y de ahí en adelante todos los sacrificios que han hecho para llevar esa familia adelante. Tú, esposo que estás por ser infiel o eres infiel, mira a tu esposa que ha dado mucho de sí para estar contigo; su cuerpo ya no es el mismo que cuando no tenía hijos debido a eso precisamente, a que eligió darte el regalo más grande que alguien podría hacerte. Y tú, esposa tentada por nuevas sensaciones, tu esposo hizo sacrificios también, quizás abandonó una carrera exitosa en el exterior y engordó de más por comer los sabrosos platillos que haces y perdió sus abdominales hace mucho tiempo; él se sacrificó por ti.

Un matrimonio es sinónimo de sacrificio y entrega mutuos, y si no estás dispuesto a respetar esas situaciones, ni a tu cónyuge, reconsidera el casarte. Y tú, que ya estás casado y con algunos años de ventajoso matrimonio, piensa que tus decisiones ahora podrían traerte daños colaterales en el futuro. Ahora les hago la misma pregunta del sabio: “¿Con quién se quedarán?”.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.