El estado de ánimo de un padre impacta en el desarrollo intelectual de los hijos

No pierdas a tus hijos o a tu familia por causa de tu enojo. Revisa tus actitudes, por el bien tuyo y el de todos.

Emma E. Sánchez

Para nadie era desconocido que Roberto se enojaba por todo. Quienes lo conocían sabían que él era capaz de discutir en la calle o en un restaurante con quien fuera, y que nada lo detenía de enojarse y regañar a su esposa e hijos pequeños frente a cualquiera.

Cuando eran novios, Roberto y Sonia eran una pareja divertida y alegre, pero ya casados las cosas comenzaron a cambiar, pues las presiones de dinero y trabajo a Roberto constantemente lo sobrepasaban, y su válvula de escape siempre era su familia.

El mal humor y la ira pueden ser muy peligrosas para la familia

Cuando alguno de los padres tiene mal humor o no controla su ira, hay una afectación directa sobre la familia. Cuando se trata  de la madre, los niños son casi siempre los que resienten directamente el maltrato verbal, pero cuando se trata del mal humor en el padre, las cosas toman una dimensión mayor, pues los arranques de ira van por lo general acompañados de violencia física y maltrato psicológico.

Y está de más hablar del daño a los hijos cuando ambos padres no pueden dominar su ira o están siempre de mal humor.

Entre las afectaciones que un niño manifiesta están:

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La inseguridad

Un niño que ha vivido constantemente escuchando gritos y descalificaciones, no podrá sentirse seguro de expresarse o hacer algo por libre voluntad, siempre estará temeroso de cometer algún error y ser reprendido.

Angustia

Ningún pequeño debería pasar su infancia angustiado por la relación de sus padres o las discusiones que hay entre ellos. Los niños requieren de un ambiente tranquilo donde puedan sentirse seguros y protegidos del  mundo exterior.

Estrés

El mal humor en casa hace que todas las cosas se pongan tensas, la confianza disminuya, y haya una mayor tensión entre todos. Un niño estresado, no puede dormir bien, llora, vuelve a tener problemas para controlar sus esfínteres, presenta problemas alimenticios y en ocasiones manifiesta terrores nocturnos.

Nuevamente, un niño requiere de espacios donde pueda sentirse tranquilo, jugar y disfrutar de su familia.

Tristeza

Una de las primeras señales de que algo anda mal con un niño, es la ausencia de la felicidad. Si se le pregunta, el pequeño dirá que sus papás están enojados con él, o esto traducirlo en “nadie me quiere”

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Los niños requieren de padres amorosos que les hagan sentir importantes y valiosos.

Problemas de lenguaje

Este tipo de dificultades se desarrolla justamente cuando los padres gritan mucho y no pueden tener conversaciones saludables donde todos puedan expresarse abiertamente.

Procura sentarte a platicar con tu familia, y si las cosas se suben de tono o comienzas a enojarte, tomen un “tiempo fuera” y detengan todo antes de que comiencen los gritos y descalificaciones.

Luego pueden retomar la actividad con una mejor actitud.

Problemas para dominar sus emociones

Los niños que han vivido con el ejemplo de alguien que no ha sabido controlar sus emociones, seguramente buscarán repetir las mismas conductas.

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Reacciones desmesuradas

Cualquier tipo de emoción, como ataques de llanto, ira descontrolada donde avientan o rompen cosas, golpean objetos o se golpean a sí mismos, puede ser una llamada de atención fuerte a revisar el modo en el que los adultos de casa manejan y expresan sus emociones.

Bajo rendimiento académico

Que las calificaciones de un niño comiencen a bajar puede ser una consecuencia multifactorial  donde la angustia, el estrés o la inseguridad sean los factores a considerar seriamente.

Problemas para socializar

Posiblemente llamadas de atención por cuestiones  disciplinarias,  agresividad o peleas con otros niños.  Posiblemente también algunas faltas de respeto a profesores.

Si es  tu caso  el vivir constantemente de mal humor o no poder controlar tu ira, considera las siguientes recomendaciones:

Identifica qué es lo que te tiene mal

Problemas en el trabajo, problemáticas familiares, frustraciones;  lo que sea que fuere, identifícalo, pues entonces sabrás cómo corregir y solucionar tus malestares.

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Habla con tu pareja sobre cómo te sientes

El apoyo de tu pareja es fundamental, pues así se puede establecer una red de apoyo para cuando estés nuevamente tentado a dar rienda suelta al mal humor.

Cuando identificas el origen de tus dificultades podrás saber si puedes tú salir adelante por tus propios medios o buscar ayuda profesional.

Todo esfuerzo por mejorar nuestro carácter  será de beneficio para la familia en general.

Haz ejercicio

El poder tener una manera de sacar nuestras energías y frustraciones que el diario vivir nos genera, aligera nuestras cargas y nos hace sentir mejor; de esa manera evitaremos lanzar nuestro mal humor en casa y causar problemas donde no los hay.

Practica la oración

Este es un gran recurso para aprender a dominar nuestras emociones y malos hábitos. Cuando te sientas muy enojado respira y ofrece una oración pidiendo por fuera para controlar tu enojo y poder dominar esas emociones, verás que poco a poco lo lograrás.

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Y a pedir perdón

Saber decir «lo siento» cura el alma y ánimo de quienes has ofendido con tu mal humor o enojo.

¿Cómo te gustaría que tus hijos te recordarán?,  ¿como alguien a quien temían o alguien a quien amaban? Conviértete en el padre que tus hijos necesitan para que ellos puedan llegar a ser adultos sanos  y felices.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.