El hijo que te descontrola y te hace enojar quiere mostrarte algo sobre ti

La inquietud que te da el conflicto te abre la oportunidad de un gran crecimiento personal y familiar. Atrévete a mirar mas allá.

Marilú Ochoa Méndez

Si tienes un hijo con el que chocas constantemente y eso te frustra, haz un alto. Más que agobiarte, debes considerar que eres bendecida. En lo que te parece un muro insalvable, se encuentra la puerta para un hermoso aprendizaje para ambos del que saldrás mucho mas enriquecida y completa. ¿Comenzamos?

Tu caso tiene que ver con un cuento, ¿lo sabías?

Peter Pan volaba a través de la ciudad de Londres una noche estrellada buscando su sombra, que había sido encontrada por Nana, la mascota-niñera de la familia Darling.

Este niño volador buscaba su sombra sin éxito, pues había sido escondida en un baúl del cuarto de los niños.  Un día que Nana fue castigada y durmió fuera de la recámara, Peter al fin consiguió entrar, pero sufrió un gran agobio, porque no conseguía volver a pegársela. Y ¿quién puede andar por ahí sin su sombra?

Frustrado, Peter comenzó a llorar. Entonces, Wendy, la hija mayor de los Darling, despertó, y fue a ayudarlo, cosiéndola a sus pies para que no volviera a perderla jamás.

¿Recuerdas esta historia de JM Barrie?

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Lo que nos interesa es la sombra

Peter no es el único que conocía la importancia de su sombra.  El psicólogo suizo Carl Gustav Jung, también descubrió su valor, refiriéndose a ella como una parte oculta en nuestra personalidad que es importante conocer para comprendernos cabalmente: «el arquetipo sombra es el aspecto inconsciente de la personalidad caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo Consciente no reconoce como propios«, pero que se proyectan de manera que podamos integrarlos.

La psicóloga argentina Laura Gutman afirma al respecto que la maternidad, es el encuentro con la propia sombra.

Otra frase que complementa la idea, aunque se burla un poco de ella, afirma que la maternidad es aprender a lidiar con versiones pequeñas y molestas de ti misma. ¡Es así!, la maternidad está llena de retos, no solamente porque hay que aprender a retomar el equilibrio al encargarnos de uno o varios pequeños seres, sino porque nos confronta, y mucho.

La maternidad confronta porque nos muestra la sombra

La palabra clave para unir todas estas ideas es «proyección».  Según la psicóloga Martha Segrelles, «aquel hijo que te hace enfurecer y te reta constantemente es el que más se parece a ti y, de manera inconsciente, sigue tus pasos«.

Esto tiene cierto sentido, la sombra de Carl Jung, infiere que «cuando nos quejamos de algo o de alguien nos estamos quejando de algo propio. Por ejemplo, si nos lamentamos de que nadie nos escucha, nos podemos preguntar si nos estamos escuchando a nosotros mismos y así sucesivamente«.

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¿Qué te muestra tu hijo que te choca?

Llegando a este punto es cuando comienza la parte reflexiva: ¿qué parte mía se exalta o se cierra cuando mi hijo tiene determinado comportamiento?, ¿por qué chocan nuestros temperamentos?

Es preciso un tiempo para observar lo que sucede con una mente abierta.

¿Existe una proyección?, ¿existe algo que no tolero en mi que mi hijo me hace ver?

Si observas, lo verás. Si no, date tiempo

La apertura de mente y corazón que se generará en ti al procurar no reaccionar a la situación problemática, sino aprender de ella, es la llave del cambio en tu relación madre-hijo.

Puede ser que no sea tan sencillo para ti. ¡No desesperes! Mientras resuelves el tema, siempre puedes amar a tu hijo aunque no lo comprendas, o invitarlo a amarte a ti aunque no te comprendas tampoco. También la ocasión es una bella oportunidad para que tú te ames, mires la sombra confusa en ti misma y te aceptes.

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 ¿Cómo puedo encontrarme con mi propia sombra?

Descubrir el sentido de estas proyecciones depende también de la edad de los hijos.

Laura Gutman afirma que el recién nacido, al menos hasta los 9 meses, se siente parte de la madre (de manera literal).  Por eso es tan importante saber leer sus reacciones, sus llantos y sus inquietudes, que pueden reflejar tu mundo interior.

Si tu hijo es un poco mas grande, siempre puede estar manifestando una situación emocional que lo rodea, tanto tuya como de su padre.

¡Los hijos son también una piedra de toque!

Fíjate cómo cambia tu panorama cuando cambias tu perspectiva. Ahora no sufres porque tu hijo «te molesta», sino has comprendido que en su riqueza, pequeñez e inocencia, él manifiesta una necesidad interna y a la par te da una enseñanza valiosa para tu propia vida.

Mira entonces qué hermoso, tomar conciencia de esto te hará agradecerle de corazón hacerte salir de tu zona de confort, desconcertarte y moverte el piso.

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Entonces, hay que coser nuestra sombra

Peter lloraba desconsolado por no poder recuperar su sombra ¿lo recuerdas? Y aceptó que Wendy la cosiera a sus pies. No debe haber sido un momento agradable, sin embargo, garantizaba que él volviera a estar completo.

La riqueza de aportaciones como la de Gutman y Jung, es que nos invitan a mirar nuestro lado obscuro, que definitivamente nos hará ruido, pero que al integrarlo nos hará personas mas ricas y mas completas.

Si colocas tu mano debajo de un haz de luz, su sombra se proyectará en el piso, justo frente a ti. La sombra va a mostrarte la forma de tu mano, proyectada gracias a la luz que atraviesa sus orillas. Es el signo de que tu mano es sólida.

Bendita sombra que al mostrarse en nuestros hijos nos ayuda a fortalecer nuestros lazos con ellos y de paso a tener un salto en nuestro crecimiento personal.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.