El mito de los niños independientes

Criar a los hijos velozmente para que sean independientes no garantiza que sean felices en su adultez; estas son las razones.

Adriana Acosta Bujan

Alguna vez pensé que sería maravilloso que mi hijo a su corta edad aprendiera rápidamente a dormirse, a comer, a bañarse, a cepillarse los dientes y a realizar sus tareas por sí solo. Cada día lo impulsaba para que fuera más independiente de mí, para que yo pudiera tener mayor libertad de enfocarme en otras cosas que creía eran importantes.

Incluso, cuando mi hijo cumplió dos años, sin pensarlo dos veces lo inscribí en la guardería, (no porque no tuviera tiempo para cuidarlo), sino por la idea de que él necesitaba socializar con otros niños de su misma edad.

Al pasar el tiempo y de manera inconsciente, fui forzando a mi hijo a explotar sus habilidades y destrezas, sin importar cuán preparado o maduro se encontraba. En ocasiones insistía en que él debía esforzarse al máximo participando en distintas actividades tanto físicas como recreativas, para sacar provecho de sus virtudes y así aprendiera más y más, sin que llegara a necesitarme tanto.

Mi historia de vida es un ejemplo de lo que algunos padres hacen en la actualidad; parece que hay prisa por querer hacer de los hijos personas independientes y exitosas. Tal vez, porque si ellos aprenden rápido ya no tendrán que estar apegados a sus padres; y por lógica, tendrán más libertad y tiempo libre para enfocarse en ellos mismos, descansando por algunos momentos de la crianza.

El mito de los hijos independientes

Todos tenemos historias distintas, puesto que fuimos criados en familias, culturas y costumbres diferentes. No podemos juzgar la manera en la que cada uno cría a sus hijos, ya que todos los padres tenemos perspectivas distintas.

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Algunos padres se ven en la necesidad de explotar al máximo a sus pequeños y hacerlos más independientes, por no tener tiempo suficiente para estar con ellos, otros padres siguen con el mismo ejemplo arraigado que tuvieron en su infancia, y otros crían a sus hijos velozmente con la idea de hacer de ellos personas seguras, confiadas y sin tanto apego (como si eso les garantizara el éxito a los hijos en su vida adulta).

Sin embargo, existe algo que hemos perdido de vista y es la manera en cómo los niños aprenden paulatinamente conforme van creciendo y madurando. Así es, de modo natural sin necesidad de forzarlos.

No hay prisa por verlos crecer

Con el afán de acelerar los procesos y ritmos naturales de maduración de los hijos, conseguimos justamente todo lo contrario, ya que ellos sufrirán las consecuencias; tal vez, lleguen a ser personas independientes pero con problemas emocionales; ya que la autonomía se consolida en la adultez, lo que significa que una vez que el adulto es independiente, primero tuvo que pasar por un proceso de aprendizaje lleno de amor, cuidado, atención y acompañamiento de sus padres, para sentirse en un ambiente seguro.

El error se encuentra en presionar a los hijos a que logren ciertas habilidades y sean maduros, sin tomar en cuenta el proceso natural de su desarrollo y capacidades cognitivas. Se trata de criar a los hijos con otra idea que no sea la independencia absoluta o el desapego, sino de enseñarlos a crecer sanos y seguros, descubriendo poco a poco su autonomía.

Qué hacer

1 Aprendiendo de los errores

Poco a poco los pequeños irán explorando el mundo que le rodea, por lo cual en algunas ocasiones querrán hacer las cosas por sí mismos. La idea es dejarlos actuar, pensar y resolver sus desafíos, sin intervenir o presionar.

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Recuerda que el verdadero conocimiento se da cuando se aprenden de los errores. Si tus hijos logran resolver sus problemas (por muy básicos que sean), serán autónomos e independientes. La clave es tener paciencia y constancia.

Puedes apoyarlos o guiarlos, incluso alentarlos y motivarlos, pero no los corrijas de manera exagerada, dando órdenes; ya que los estarás atemorizando por si llegarán a equivocarse, percibiendo los errores como algo malo.

2 Conociendo a los hijos

Todos los hijos tienen distintas personalidades y maneras de aprender (inteligencias múltiples). Por ello, es que no se recomienda forzarlos a explotar ciertas habilidades o destrezas cuando no están lo suficientemente maduros.

Se trata de conocer a los hijos, saber qué cosas pueden hacer mejor y que no, de esa manera podrás apoyarlos e impulsarlos a explorar cosas nuevas, sin exigir más de la cuenta. Si quieres que tus hijos descubran sus habilidades y talentos, bríndales las herramientas necesarias, pero no impongas tus deseos o intervengas en sus gustos o preferencias.

3 Trabajando en la confianza

Cuando los padres se enfocan a resaltar las virtudes y las buenas acciones de los hijos, con amor y cariño, es lógico que los niños crecerán en un ambiente seguro y confiado, a la vez se reforzará en ellos su autoestima.

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Me refiero en halagar esas acciones o cosas que hacen por sí solos, decirles que son niños inteligentes, esforzados, capaces de resolver retos, que son creativos e imaginativos. Siempre las palabras de aliento y motivación, harán que los niños sean más confiados y nazca en ellos el deseo por ser independientes con el propósito de hacer felices a sus padres.

4 Eres el mejor ejemplo

Los hijos aprenden con el ejemplo de los padres, queriendo imitarlos. Así que aprovecha para que tus hijos tengan deseos de esforzarse por sí solos viendo tus acciones. Por ejemplo, puede ser que acabas de encontrar una nueva receta para hacer un pastel y cuando lo terminas de preparar les digas a tus hijos que has descubierto nuevas habilidades que desconocías tener y que lograste cocinar un delicioso postre.

Dejemos que los hijos descubran su autonomía e independencia conforme van creciendo y madurando, puesto que al imponer nuestros propios deseos como padres, podemos perjudicar sus emociones, convirtiéndolos en personas temerosas, inseguras y poco satisfechas con las cosas que hacen. Tal vez, sean independientes pero ello no nos asegura que sean felices.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias