¡El mundo está en mi contra! (sólo por tener esta actitud)

No dejes que esto te suceda, y cambia el enfoque.

Adriana Acosta Bujan

Por fuera aparentaba ser la mujer menos afortunada del planeta tierra, incapaz de poner un límite para ser feliz. Ya que su semblante, palabras y actitud, reflejaban ser una persona insatisfecha con su vida en general.

De verdad. Existieron momentos en los cuales me preocupaba bastante por la salud emocional y física de mi mejor amiga. Puesto que cuando solíamos reunirnos tenía las mismas quejas e historias dolorosas.

Ella se quejaba constantemente de su pareja, de las cosas que hacía o dejaba de hacer, de los problemas económicos, de los hijos, de su familia. En una palabra se quejaba por “todo”. Lo que hice fue tratar de ayudarla dándole consejos para solucionar sus problemas existenciales y que pudiera encontrar la verdadera felicidad en los momentos que la vida nos regala.

Sin embargo, al ver que no había cambios en sus conversaciones y su vida, me fui alejando poco a poco. Incluso hace tiempo me enteré que se había divorciado, que sus hijos se casaron y la abandonaron.

Los psicólogos suelen llamar a este tipo de comportamiento o actitud como victimismo crónico. Se refiere a personas que se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente. Éstas suelen quejarse y culpar a otros de los males que padecen.

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Por lo regular, alimentan sentimientos y emociones negativas, como la ira, resentimiento y odio, mostrándose intolerantes con las personas que les rodean. Además suelen deformar la realidad, hallando consuelo en su lamento y son incapaces de autocriticarse para mejorar.

Las quejas no son la solución idónea para los problemas de la vida

Se dice que las mujeres inteligentes evitamos quejarnos ya que las consecuencias pueden ser terribles como la soledad, el fracaso matrimonial y el abandono de los seres queridos y familiares. Si lo piensas bien, las quejas conducen al inmovilismo, es decir a lamentarse de una situación sin encontrar soluciones.

Además, no sirve de nada quejarse por los errores del pasado o por los problemas del presente, puesto que alejará tu atención de lo que realmente puede hacerte feliz.

Incluso debes saber que las quejas están aunadas a las emociones, por ello, es probable tengas pensamientos negativos y eso puede causarte un grave daño emocional y físico.

¿Qué hacer para dejar de lamentarte?

1. Reflexionar

Te invito a realizar una reflexión de tu vida, para que puedas encontrar las causas que generan sentirte infeliz. Por ejemplo: si te quejas por la falta de dinero o por la falta de atención de tu pareja hacia ti, o de las miles de responsabilidades que tienes, puedes comenzar a planear estrategias.

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2. Encuentra lo positivo en cada situación

Puede ser que tengas mucho trabajo y te sientas agobiado por todo. Sin embargo, cada experiencia te dará algo positivo. Lo importante aquí, es encontrar esas cosas positivas en tu vida y agradecer por ello que tienes todos los días.

Imagina. Puedes quejarte de que tienes que levantarte muy temprano para hacer tus pendientes, lo positivo es que terminarás pronto y podrás descansar. Otro ejemplo puede ser que te quejas de la falta de dinero en tu hogar, pero lo positivo es que puedes descubrir nuevas habilidades que te harán ayudar con la economía familiar.

3. Tiempo para ti

Muchas veces solemos quejarnos por no tener tiempo para nada, ya que son muchas las responsabilidades y obligaciones por cumplir. Sin embargo, puedes dejar de hacerlo cuando dediques tiempo para ti.

Me refiero en hacer las cosas que te gustan,  divertirse,  acostarte un rato a ver un programa de televisión entre otras cosas. Piensa que tú necesitas ese espacio para relajarte y tranquilizarte. Así observaras que las quejas disminuirán.

4. Piensa en las consecuencias

A nadie le gusta estar con alguien que se la vive quejándose todo el tiempo. Es desgastante y estresante. Por tal razón, debes pensar en que tu actitud puede alejar a los seres que amas.

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Además, quejarte puede afectar tu salud. Existen investigaciones que revelan que la intensidad con la que solemos quejarnos dependerá que nuestro cerebro sufra cambios significativos. Ya que el cerebro libera hormonas (como el cortisol) que terminan por alterar su funcionamiento.

Lo que provoca que la conexiones neuronales se deterioren y pueda causarte estrés, ansiedad o miedo.

5. No tomes personal

Muchas veces el error se encuentra en tomar las cosas de manera personal. Y en ocasiones las situaciones por las que solemos quejarnos no tienen nada que ver con nuestra persona o con nuestros comportamientos.

6. Deja de juzgar

Recuerda que todos cometemos errores y no somos perfectos. Por ello, debes pensar en no juzgar las acciones y comportamientos ajenos, puesto que solo provocarán molestias y desacuerdos. Deja de quejarte y enfoca tu atención en lo que haces tú y no en la vida de los demás.

7. Cambia lo que no te agrade

Encuentra soluciones a tus problemas y cambia de manera estratégica esas cosas que no te agraden, así evitaras quejarte todo el tiempo.

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Puedes apoyarte con la ayuda de tu pareja y familia para que todos puedan vivir en armonía. Por ejemplo: si te quejas porque tienes que llevar a los niños al colegio y no tienes tiempo, pide apoyo a tu esposo o paga el servicio de transporte escolar.

Es fácil quejarse y quejarse, pero teniendo este comportamiento no podrás ser feliz. Las quejas solo atraen cosas negativas, alejándote de ver las cosas maravillosas que la vida nos ofrece.

Enfócate en disfrutar cada instante, cada experiencia y alégrate por lo que tienes. Incluso realiza una introspectiva para autocriticarse y modificar en tí esas acciones que te destruyen y alejan de la paz y felicidad. 

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias