El pecado de la autocompasión

La autocompasión responde a problemas emocionales ligados a la depresión, inseguridad y otros trastornos psicológicos, como problemas de personalidad.


Yordy Giraldo

¿Te has encontrado alguna vez con una persona que siempre habla de sus problemas como irresolubles? Se les conoce como personas autocompasivas. Y debo confesar que me resulta muy familiar. Yo misma caigo con frecuencia en la autocompasión y su peligro más grande está en que es la razón de muchas vidas inmóviles.

Quienes lo padecen se casan con la idea de que su destino es sufrir, y se perciben víctimas de las circunstancias. Para ellas -se vale decir, para nosotros-, todo es más difícil que para el resto. Cuesta asumir los errores, defectos y, sobre todo, enfrentar en primera persona los problemas.

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Mientras que la compasión es la capacidad de sentir empatía ante el dolor ajeno, y es buena, la autocompasión es la necesidad de consuelo constante. Busca apapacharse con lamentos, protegerse con excusas y cubrirse en el placer de sentirse indefensos, una combinación mortal y adictiva.

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¿Qué buscan los auto compasivos?

La respuesta rápida es esta: una válvula de escape a aquello que siente que oprime, lastima o estresa. Emocionalmente están en su límite y buscan el alivio que sentir pena de sí mismos les brinda. Además de que siempre puede suceder que otros se sumen a consolarlos.

No faltan las ocasiones en que tratan de recrear aquellos años de infancia donde tenían quiénes vieran por ellos, aunque en general la autocompasión responde a problemas emocionales ligados a depresión, inseguridad y otros trastornos psicológicos, como problemas de personalidad.

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¿Cómo saber sí soy autocompasivo?

Algunas de sus características son:

  • Se concentran más en los problemas que en las soluciones. De hecho, no perciben soluciones a sus problemas.

  • Todo lo que pasa a su alrededor es visto como una conjura de la vida en su contra.

  • Buscan culpables en otros, pero se niegan a reconocer su responsabilidad. Los culpables pueden ser personas o circunstancias.

  • Los pensamientos negativos son comunes en todo momento. Incluso si no los encuentran en su presente, los buscan en su pasado.

  • Se alejan de quienes no apoyan sus actitudes autocomplacientes. Sienten que no los comprenden.

  • Se paralizan ante los problemas porque de antemano se consideran incapaces de resolverlos.

¿Cómo superar la autocompasión?

La autocompasión no es mala en la medida en que sea un comportamiento pasajero. Por supuesto, todos necesitamos aliento ante determinados hechos y quién mejor que nosotros mismos para hacerlo. Lo que no podemos permitirnos es que lo que debiera ser una reacción al estrés, se convierta en un estilo de vida.

Combatirlo es posible, pero requiere antes que nada que reconozcamos que estamos cayendo en esas conductas y querer salir de ellas. Es primordial descubrir el origen y enfocarnos en concretar pequeñas metas que nos hagan recuperar la fe en nuestras capacidades.

Es bueno orientarte hacia las cosas con las que te sientas a gusto e ir dándoles la relevancia que merecen en tu vida. La idea es conseguir dejar de justificarnos y regodearnos en la tristeza. De a poco, verás cómo vas superando la tentación de caer en el pecado de la autocompasión.

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Yordy Giraldo

Yordanka Pérez Giraldo, Cubana de nacimiento, mexicana por elección.