Elegí quedarme en casa y ser mamá

Ser madre de tiempo completo es una elección que muchas madres hacen ¿Cómo lo ve la sociedad y cómo nos sentimos con ello?

Fernanda Gonzalez Casafús

Cuando elegí quedarme en casa y ser mamá a tiempo completo sabía a qué me estaba enfrentando. Primero, tuve que hacer frente a mis propios miedos, a mis inseguridades. Y sobre todo, a la presión social que sentimos las madres que no trabajamos fuera de casa.

Este tema ya está bastante trillado y, sin embargo, las madres hablamos una y otra vez de él. Que si seguimos trabajando luego de que se termine la licencia por maternidad, o que si dejamos el empleo para dedicarnos a ser madres. Que si contratamos una niñera, porque no vaya a ser que perdamos el status social que nos da ese empleo que tanto amamos. Y así, una infinidad de cosas. Lo cierto es que las madres siempre renunciamos a algo.

La renuncia de las madres

Hace un tiempo me topé en internet con un artículo de una madre bloggera que hablaba de la renuncia de las madres. El texto me pareció genial, pues dice que las madres siempre estamos renunciando a algo. Si dejamos el empleo estamos renunciando a seguir apostando por nuestra carrera. Si seguimos trabajando, renunciamos a unas cuantas horas por día de estar junto a nuestros hijos. Algunas renunciamos a una vida laboral próspera, otras renuncian a esas preciadas horas con su bebé.

La sociedad entonces nos señala. Más de una vez me han preguntado ¿y tú qué haces? Yo, orgullosamente he dicho que además de ser madre a tiempo completo, trabajo desde casa escribiendo artículos para este sitio. Sin embargo, a muchas personas parece asombrarle más una madre que es gerente en una empresa, y no una madre que elige sólo criar a sus hijos a tiempo completo. Ambas son merecedoras de respeto, pues no siempre podemos elegir, y muchas mujeres necesitan salir a trabajar para aportar dinero al hogar. Otras, son el único sustento de la economía familiar.

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Y mientras tanto, aquellas mujeres que además de trabajar fuera de casa, llegan al hogar y no se echan al sillón, sino que preparan la cena, echan un vistazo al cuaderno de su hijo, mete en la bañera al bebé, y plancha la camisa de su marido, son las que parecen tener todo resuelto, aunque por dentro también hayan tenido que resolver la lucha interna que supone anteponer una necesidad al propio deseo más interno.

No retrocedo por quedarme en casa

Estudié Periodismo, y podría estar aún trabajando en radio y televisión como lo hacía antes de tener a mi primer hija. Sin embargo, cuando conversamos con mi marido acerca de formar una familia, y cuando descubrimos que estábamos “embarazados”, de repente sentí un fuerte deseo de no perderme un sólo segundo de la vida de mi bebé. Tuve la dicha de poder elegir, y tener al lado un maravilloso hombre que estuvo de acuerdo en ello.

Y aunque a veces siento miedo, frustración y hasta bronca por no poder avanzar en mi carrera como deseaba en los albores de mi juventud, también me doy cuenta que en verdad, no deseo salir a trabajar para sentirme libre o exitosa, sino que esa necesidad de querer ser una “periodista exitosa”, tiene más que ver con mi propio miedo al futuro.

Hoy miro mi presente y sólo cuando reconozco que en verdad estoy disfrutando mucho de lo que estoy haciendo (ser madre y escribir), es cuando me siento libre, plena y confiada en que nada puede salir mal si uno realmente sigue su corazón.

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Entonces caigo en la cuenta que vivimos pendiente demasiado de lo que se espera de nosotras como mujeres, como esposas, como madres, y no realmente como sentimos, como deseamos y como queremos.

La culpa nos atormenta, y los prejuicios nos persiguen. ¿Y si miramos más dentro de nuestro corazón? ¿Y si nos preguntamos realmente qué es lo que nos hace sentir bien, completas y satisfechas?

No existe una tal “victoria” de la maternidad. Una maternidad victoriosa es la que construyes día a día, con tus aciertos, tus errores, y tus aprendizajes que buscan brindarle lo mejor a ese retoño que has criado con tanto amor.

Así sea que trabajes fuera de casa, o que no, o que salgas a trabajar y sigas trabajando en casa, si lo eliges con el corazón, ten por seguro que tu hijo crecerá sabiendo que tiene una mamá maravillosa que se brindará por completo, siempre.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.