Ella sentía que no podía más. Ahora te enseña qué hacer para no renunciar hasta alcanzar la felicidad

Aunque sientas que todo está perdido, que no hay forma de salir adelante, NO TE RINDAS. Siempre hay motivo por el cual seguir luchando, si aún no lo descubres, este artículo te ayudará a hacerlo.

Diana Brante Morales

Decir “ya no puedo más” era siempre la primera opción en algunos momentos críticos de mi vida. Con el paso del tiempo fui aprendiendo que cada vez que daba una batalla por perdida, no tenía el placer de sentirme orgullosa por mis logros. Por ello, lo que comencé a “intentar”: intentaba trepar a los árboles aunque me cayera la primera vez, me proponía comer legumbres no obstante que tuviera que cerrar los ojos, intentaba salir a fiestas hasta tarde sin importar que me topara con esa pared llamada “mamá”.

Comencé a intentar y las cosas empezaron a cambiar. Ya no me sentía tan débil, ahora mostraba una imagen valiente y fuerte; era capaz de levantarme después de cada caída, aunque algunas fuesen más difíciles que otras. Llegué a la adultez y me di cuenta de que no se hacía más fácil, sino todo lo contrario: tanto los problemas como los resultados eran más grandes. En la universidad no había tantas oportunidades para equivocarse como en el colegio; si llegaba tarde al trabajo no funcionaba pedir disculpas, debía asumir cuando, al finalizar el mes, el sueldo no estuviera completo y, por último, en el matrimonio aprendí lo que era de verdad no rendirse. Cristian, mi marido, ha sido desde el primer día mi cable a tierra y el motor de arranque en mi vida. Nuestros hijos son la inspiración para seguir, pero sin él no tendría las fuerzas para decidir hacerlo. Quizás no todos tenemos un Cristian, así que te dejo algunos consejos para obtener la energía necesaria y salir adelante:

1. Siempre hay opciones

Aunque no veas la luz al final del túnel, siempre está ahí. Es difícil descubrir alternativas o salidas cuando nos encontramos intentando salir de un “pozo sin fondo”, en especial si dicha situación ha llegado a superarnos. Tómate un tiempo para pensar y analizar lo positivo y negativo con la mente fría, haz un esquema de lo que te ha llevado hasta ese punto, detecta los errores y comienza a corregirlos. Verás cómo, a pesar de todo, hay una opción viable que te ayudará a comenzar de nuevo.

2. No hay mal que dure cien años

Como dice un antiguo (y muy sabio) refrán: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Es una forma de inspirar a quienes se encuentran sufriendo por algún motivo en particular; es una luz de esperanza, ya que asegura que todo lo malo por lo que estás pasando tendrá un final. No desesperes ni flaquees, confía en tu fe y verás cómo entre las montañas se abrirá el camino a seguir para volver a ser feliz.

3. Busca apoyo en familiares y amigos

Para superar un problema es fundamental el apoyo, ya sea de familiares, amigos e incluso de tus compañeros de trabajo o conocidos. Aprende a escuchar e interiorizar sus consejos, pero haz caso omiso de los comentarios dañinos que solo consiguen hacerte sentir peor. Hubo un tiempo en que todo lo que escuchaba eran críticas sobre mi desorden en las finanzas, mi desorganización en los temas del hogar y lo débil de mi rol como madre. Sentía que estaba dentro de arenas movedizas y que cada comentario me hundía más y más. De a poco comencé a analizar los comentarios, a tomar solo los aportes que hacían (por ejemplo, formas de ahorro u optimización de los tiempos) y a hacer de la “vista gorda” respecto a las críticas destructivas. Gracias a eso, en poco tiempo fui corrigiendo algunas conductas, pero aún quedan otras por resolver.

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4. Organiza tu día para conseguir objetivos

En el libro Cimas y valles de Spencer Johnson, el autor muestra la historia de un joven que aprende a visualizar las acciones y comportamientos que debe mantener para conseguir sus metas. Explica también el ciclo de “momentos” por los que pasamos: buenos (cimas) y malos (valles), y cómo conseguir que las cimas sean más extensas que los valles.

Intenta enfocarte en conseguir un objetivo y haz que tus acciones te lleven a él. ¡Ánimo! Lo peor que puedes hacer al estar en una situación desesperada es tomar decisiones viscerales que únicamente te conducirán a algo peor. Descansa tu mente, dale tiempo para analizar, entrégale tus pensamientos a Dios y deja que sea Él quien te guíe. CONFÍA.

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Diana Brante Morales

Me gusta comenzar cada día como un nuevo día, darme la oportunidad de ser feliz y sonreír por las cosas básicas. Dar sin esperar nada a cambio. Siempre sorprenderme.